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Vista general de la cúpula de la Iglesia de las Escuelas PíasEFE

La segunda mayor cúpula de España revive premiada en Europa tras décadas de deterioro

La restauración de las Escuelas Pías en Valencia recupera uno de los símbolos arquitectónicos de la ciudad con 35.000 tejas y trabajos a 40 metros de altura

Más de 35.000 tejas desmontadas una a una, trabajos a más de 40 metros de altura y un andamio diseñado para no rozar la estructura original han devuelto el esplendor a la cúpula de las Escuelas Pías de Valencia.

La intervención, considerada una de las más complejas ejecutadas en España en los últimos años, acaba de recibir el máximo reconocimiento europeo en conservación arquitectónica del patrimonio.

Vista general de la cúpulaEFE

La restauración de la iglesia valenciana, cuya cúpula es la segunda más grande de España, ha requerido dos años de trabajos intensivos y una actuación global desarrollada entre 2018 y 2025 bajo la dirección del arquitecto Luis Cortés.

El premio europeo sitúa a las Escuelas Pías junto a grandes restauraciones patrimoniales españolas como la de la Puerta de Alcalá o el Pórtico de la Gloria. La ceremonia de entrega se celebra esta semana en Nicosia.

Una obra al límite

El deterioro de la cúpula era visible desde hacía años. Grietas de gran tamaño, filtraciones de agua y humedad acumulada amenazaban la estabilidad de uno de los edificios más emblemáticos del casco histórico valenciano.

La intervención se centró en la calota exterior, la linterna superior y el refuerzo del tambor estructural. Para estabilizar la construcción se instaló un anillo metálico y se actuó sobre las grietas tanto desde fuera como desde dentro del edificio.

La cúpula de la Iglesia de las Escuelas PíasEFE

Uno de los trabajos más delicados fue el desmontaje de la cubierta cerámica. La cúpula conservaba más de 35.000 tejas, entre canales y cobijas. Cerca de 7.000 piezas tuvieron que sustituirse por nuevas tejas artesanales fabricadas en Valencia y esmaltadas en distintos tonos de azul para integrarlas con las originales.

Los restauradores también recuperaron numerosas piezas antiguas mediante retoques manuales realizados in situ.

La amenaza invisible de la humedad

La obra dio un giro inesperado cuando los técnicos accedieron al interior de la cúpula. Allí descubrieron que décadas de humedad habían dañado gravemente varios nervios estructurales próximos a la linterna. El riesgo de desprendimientos obligó a modificar el proyecto inicial.

Fue necesario levantar una gran torre de andamios dentro de la iglesia para alcanzar zonas situadas a más de 40 metros de altura.

La directora ejecutiva de EMR, Mairena Velasco (d), y la directora comercial, Inés CámaraEFE

La restauración también ha recuperado técnicas tradicionales prácticamente desaparecidas. Todo el proyecto se ejecutó con morteros de cal, compatibles con los materiales originales del siglo XVIII y mucho menos agresivos que el cemento utilizado en restauraciones antiguas.

Los expertos recuerdan que muchas intervenciones realizadas entre los años 70 y 80 introdujeron cementos que terminaron agravando los problemas de humedad en edificios históricos. La cal permite que los muros transpiren y evita la acumulación de sales que deterioran piedra y revestimientos.