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El periodista y presentador español, Miguel de los Santos

El periodista y presentador español, Miguel de los Santos

Miguel de los Santos presenta 'Retratos en la otra orilla': «Sigo confiando en una Patria Hispana»

El nuevo libro del consagrado periodista recoge veintisiete de sus encuentros más destacados con las personalidades más influyentes de Iberoamérica, veintisiete 'retratos' fruto de décadas de viaje por el continente durante la segunda mitad del siglo XX en las que ejerció el periodismo más auténtico

El periodista y presentador Miguel de los Santos, ganador de prestigiosos reconocimientos como el Ondas, el Micrófono de Oro o la Antena de Oro a toda una trayectoria, presenta en Retratos en la otra orilla una selección de los encuentros más destacados que ha mantenido tras recorrer durante décadas el continente americano, recogiendo testimonios de sus máximos representantes literarios, musicales, artísticos, políticos...

La editorial Pie de Página ha reunido en esta obra un repertorio de veintisiete de estos encuentros que el periodista ha publicado en los últimos años en Antena, la revista de la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de España (FARTV).

Portada Retratos en la otra orilla

Portada de Retratos en la otra orillaPie de Página

Los 'retratos' de Miguel de los Santos –todos acompañados de una fotografía del periodista con el personaje– de figuras como Pablo Neruda, Ernesto Cardenal, Óscar Arias o Marilina Ross no son entrevistas al uso, sino diálogos narrativos que en ocasiones se sienten como una auténtica novela de viajes o aventuras –como el encuentro con Neruda a quien abordó en pleno mitin comunista–. A través de esta obra uno puede conocer de cerca aquella tierra separada por un gran océano, aquella 'otra orilla' que el tiempo ha parecido querer alejar cada vez más de la que fue cuna de su civilización.

Firma de libros

El viernes 29 de mayo, de 19:00 a 21:00, Miguel de los Santos acudirá a la Feria del Libro de Madrid donde realizará una firma de libros en la caseta 150.

Retratos en la otra orilla es un título muy evocador. Más allá de lo geográfico, ¿qué significa para usted esa 'otra orilla' después de tantos años cruzando el Atlántico?

–Obviamente se refiere a la otra orilla del Atlántico donde se sitúa la denominada por Bernal Díaz del Castillo la Nueva España. Sin embargo, para mí y a lo largo de los diferentes relatos, esconde otros muchos significados, entre ellos esa otra orilla del periodismo carente de medios técnicos que se las tenía que arreglar para llegar a ella superando muchas dificultades.

–Comenta Esther Ruiz Moya en el prólogo de la obra que da la sensación de que usted no busca personajes, los encuentra. ¿Qué cualidades le han permitido en su trayectoria saber encontrar esas historias que merecían la pena ser contadas?

–Fundamentalmente la curiosidad. También el empeño. Y por último una afortunada capacidad de observación que me ha permitido conservar lo que yo llamo la memoria de los cinco sentidos; es decir, aquella que mantiene vivos los olores, las imágenes, los sonidos, los sabores e incluso el tacto de las cosas nuevas.

En el periodismo no existe más fórmula que la perseverancia, la búsqueda permanente de la noticia y el empeño en conseguirla

–El libro presenta una gran variedad de nacionalidades y presenta una imagen muy completa del continente. Al tener que seleccionar entre tantos encuentros y entrevistas a lo largo de varias décadas, ¿cómo fue el proceso de criba? ¿Qué criterio empleó para decidir quién entraba en el libro y quién se quedaba fuera?

–En realidad, no ha sido una decisión personal. Puesto que cada uno de los relatos va procedido de una fotografía mía como testimonio del personaje o lugar, me he visto obligado a prescindir de algún personaje que me hubiera gustado incluir pero del que no disponía de imagen o fotografía alguna. Puede ser el caso del pintor ecuatoriano Guayasamín, Uslar Pietri o García Márquez, con quien mantuve bonitos e interesantes encuentros pero no se dio la circunstancia de fotografiarnos.

–En sus encuentros con figuras tan destacadas de la cultura iberoamericana, ¿ha tenido usted alguna fórmula maestra con la que aproximarse a tan destacados referentes o se ha dejado llevar por las circunstancias de cada momento?

–En el periodismo no existe más fórmula que la perseverancia, la búsqueda permanente de la noticia y el empeño en conseguirla. A veces las circunstancias se anteponen a ese empeño y te sirven el personaje cuando menos lo esperas.

Mi encuentro con el presidente Salvador Allende en febrero de 1973, siete meses antes de que le asesinaran en el Palacio de la Moneda

–De entre todos los 'retratos' y aventuras que ha vivido durante el ejercicio de su profesión, ¿cuál ha sido el evento que más le ha impactado a nivel personal?

–No es fácil para mí quedarme con uno. Si acaso mi encuentro con el presidente Salvador Allende en febrero de 1973, es decir, siete meses antes de que le asesinaran en el Palacio de la Moneda. Tuve un encuentro con él muy ilustrativo e interesante sobre esa circunstancia de la política chilena que ya se veía venir. De él sí conservaba un testimonio gráfico pues estuvimos con él varios colegas de distintos países y uno de los fotógrafos me envió posteriormente una de las muchas fotografías que debió hacer donde yo aparecía con el presidente Allende. La he conservado durante muchos años, pero lamentablemente cuando llegó el tiempo de escribir el libro no he conseguido encontrarla.

Una de las personalidades de la literatura hispana que más han influido en mi vida fue Mario Vargas Llosa

–A pesar de haber entrevistado a las grandes figuras de la política, la cultura y el arte de Iberoamérica, ¿hubo algún 'retrato' que persiguió y que, por circunstancias del destino, nunca llegó a conseguir?

–Curiosamente una de las personalidades de la literatura hispana que más han influido en mi vida fue Mario Vargas Llosa. Con él tuve varios encuentros circunstanciales en los que hablamos de cosas de su país y el mío, de coincidencias literarias y también de su fallida aventura política en el Perú. Y sin embargo, no se dio el momento ni la fotografía oportuna para poder incluirle en este libro de retratos.

Miguel de los Santos

Miguel de los Santos

–No narra únicamente 'retratos' de personas reales –desde Mario Benedetti a Nicomedes Santa Cruz o Marilina Ross–, sino que también retrata sociedades como la Guna Yala en Panamá, ¿cuál ha sido la mayor lección que ha aprendido de las comunidades indígenas?

–Con ellos aprendí algunas bonitas costumbres que desgraciadamente se han perdido en la sociedad actual. Pongo por caso la paciencia y el reposo para disfrutar de un tiempo de conversación sin prisas, sin mirar el reloj. También descubrí que muchos avances de los que disfrutamos en las civilizaciones modernas tienen su origen en aquellas otras. Un claro ejemplo lo encontré en el altiplano boliviano, la región llamada de los Chua donde ya en la época precolombina practicaban la liofilización de los alimentos; es decir, conservarlos para su utilización posterior. Ese frigorífico que abrimos y cerramos en casa constantemente ya era para ellos un gran hoyo en el suelo altiplánico con un lecho de piedras donde introducían las raíces o chuños (tubérculos similares a la patata), los cubrían y las tremendas heladas nocturnas se ocupaban del resto.

Las redes sociales han anulado una buena parte del alma del periodismo

–El libro es también un testimonio de cómo se hacía el periodismo internacional antes de Internet. ¿Qué es lo que más echa de menos de aquella forma de trabajar, de investigar y de contar historias?

–El contacto directo del periodista con el auténtico origen de la noticia, del personaje o suceso. Creo que las redes sociales han anulado una buena parte del alma del periodismo.

Sigo confiando en una Patria Hispana; es decir, una gran nación unida por la cultura, el sentimiento, las costumbres y el lenguaje

–Su relación con el continente americano le ha consolidado como un puente cultural entre dos mundos que en su día fueron uno solo. ¿Cuál es su opinión de las rencillas que aún se mantienen vigentes entre España y los países de Hispanoamérica? Si logramos dejar atrás esas disputas, ¿cómo cree que debe afrontar el mundo hispano su futuro?

–Me parecen rencillas inútiles producto del desconocimiento de la realidad histórica. España no colonizó aquel continente. Tanto el virreinato de México como el del Perú, por citar los más emblemáticos y poderosos, fueron actos de liberación, salvíficos. Jamás Cortés hubiera podido dominar y conquistar aquel territorio sin la ayuda y el apoyo de las etnias indígenas que vivían dominadas a sangre por el imperio azteca. Hernán Cortés hubo de ir reclutando para la conquista a todos esos pueblos sometidos y tiranizados por el imperio cruel de Moctezuma: tlaxcaltecas, totonacas, cholultecas fueron los primeros en unirse a las precarias tropas del comandante extremeño quien con un ejército constituido por apenas 700 soldados, 100 marineros, 16 caballos y alguna pieza de artillería jamás hubiera podido conquistar tan inmenso territorio. A esto hay que añadirle el tema de la fe. Frente a los dioses mexicas impulsores del terror en cuyo nombre Moctezuma sometía y mataba como animales, Cortés les puso delante un Dios del amor, de la justicia y del perdón, lo cual no fue difícil de asumir por aquellas gentes.

No creo que llegue a verlo, pero sigo confiando en una Patria Hispana; es decir, una gran nación unida por la cultura, el sentimiento, las costumbres y el lenguaje. Espero que algún día recapaciten todos los pueblos que constituyen ese mundo hispano y consigan la tan ansiada unión. Puede que suene a utopía pero ¿imaginan lo que sería una nación de esas dimensiones, un compendio de culturas, de historias y tradiciones comunes?

Si la primera regla del periodismo es ser fiel a la verdad, los instrumentos para conseguirlo son la perseverancia y el empeño

–Si un joven estudiante de periodismo terminara de leer Retratos en la otra orilla hoy mismo, ¿qué gran lección o valor fundamental del oficio le gustaría que interiorizara?

–Particularmente me gustaría que piense que por muchas dificultades que encuentre a lo largo de su carrera, nada hace imposible lograr el objetivo. Porque si la primera regla del periodismo es ser fiel a la verdad, los instrumentos para conseguirlo son la perseverancia y el empeño.

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