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Un eclipse solar y el escritor Thomas Hardy

Un eclipse solar y el escritor Thomas Hardy

Tener miedo al eclipse: cinco escritores que vieron en el cosmos una amenaza para el ser humano

Un rechazo y hasta el horror de pensadores que tuvieron el mismo sentimiento de otras épocas, cuando no había explicación científica del fenómeno

La tarde/noche del miércoles buena parte de España, en pleno agosto, se mantuvo expectante al eclipse de sol mayormente total. Distintos lugares de España, sobre todo los más alejados de las ciudades, vivieron una ocupación inusitada por unas horas.

Una sensación de fiesta y emoción por el fenómeno notable: ver como el mundo se oscurece en pleno día durante unos minutos hasta que empieza lentamente a iluminarse de nuevo. Hubo una sensación general de alegría por el eclipse, un suceso natural extraordinario, pero también los hubo indiferentes e incluso temerosos.

No es mayoritaria, pero tampoco minoritaria esa percepción del eclipse y otros acontecimientos naturales fuera de la Tierra. Hubo gente que el miércoles no quiso ver el eclipse por miedo y también por rechazo, algo físico y algo más profundo, íntimo e incluso intelectual que no es una excepción.

El gran escritor británico Thomas Hardy creía firmemente que la astronomía era un «estudio trágico, cuyos resultados reducen la importancia humana a una insignificancia propia de una pesadilla». Hardy, de haber vivido en este tiempo, hubiera pasado por una pesadilla el miércoles, y además una pesadilla terrible por estar presente una inmensidad del universo que le producía «abrumadoras pulsaciones de horror».

Miedo a la inmensidad

Otro escritor, en este caso filósofo, el pesimista Schopenhauer, alababa la grandiosidad del universo, pero en un sentido levemente similar al de Hardy, pensaba que la atención a las cosas de fuera alejaba al ser humano de sí mismo, tan pequeño e insignificante frente al espacio infinito. En la misma dirección apuntaba y en el mismo lugar inapreciable se sentía Lord Byron en relación a las estrellas.

Otro que sentía auténtico horror, como Hardy, era el filósofo Pascal, su postura era el miedo atroz a descubrir, a valorar o a certificar la absoluta intrascendencia de la presencia humana en el cosmos, por lo que nada podría no tener sentido ante la vastedad desconocida. De este modo el eclipse es la demostración visible de esa infinidad ignota, donde el saber de los hombres también es imperceptible.

El maestro del terror Lovecraft sentía precisamente terror ante lo desconocido fuera de los límites del mundo, que en el caso de Albert Camus era un sentimiento de que nada tiene sentido porque el universo no responde a las cuestiones de los hombres. Una visión profunda y aterradora de los fenómenos espaciales como el eclipse, que constrasta con la alegría popular, festiva e indefinible (en otros tiempos sin explicaciones científicas lo normal era sentir miedo) vivida en España.

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