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Enrico Caruso y Bad BunnyGTRES

¿Quiénes eran los ídolos musicales a principios del XX y quiénes lo son a principios del XXI?

Del gramófono a Spotify hay toda una transformación no solo de la música, sino del modo de entenderla. O incluso de no entenderla. De Enrico Caruso a Bad Bunny no solo va un siglo de tiempo, sino de ¿decadencia?

Eran otros tiempos, por supuesto. Pero la entidad musical de los artistas favoritos en el primer cuarto del XX supera con demoledoras creces a la de los artistas favoritos del primer cuarto del XXI.

El equivalente a Bad Bunny, el artista más famoso del mundo, de hace cien años era nada menos que el tenor Enrico Caruso. La gran superestrella mediática y discográfica (la primera en la historia) que vendió millones de sus discos para gramófono en lugar de visitas en Spotify.

Del gramófono a Spotify hay toda una transformación no solo de la música, sino del modo de entenderla. O incluso de no entenderla. De Enrico Caruso a Bad Bunny no solo va un siglo de tiempo, sino de ¿decadencia?

Si la comparación se hubiese hecho con el medio siglo es posible que no se hablara de decadencia con la llegada de Elvis y Los Beatles y tantos otros en los 70, 80, 90 o en los primeros 2000. Pero los últimos han marcado un cambio de ciclo, el fin de algo, o de todo.

Nada es igual hoy que hace 20 años en la música. Pero cien antes establece un precedente secular impactante. De Caruso a Benito Pérez es como caer en un precipicio musical, pero hay más. Otro de los más destacados ídolos musicales de principios del XX fue el compositor ruso Igor Stravinsky. Stravinsky frente a, por ejemplo, Taylor Swift.

Y las odiosas comparaciones continúan porque en el XX otro de los más famosos artistas perseguidos por el público masivamente era el genio, también ruso, Sergéi Rachmaninov, el pianista que volvía locas a las plateas en sus multitudinarios conciertos. Y aún hay más, como el genio que unió el jazz y la música clásica, George Gershwin.

El autor de la sinfónica Un americano en París o de la ópera Porgy and Bess era un virtuoso como Caruso, Rachmaninov o Stravinsky. Un siglo después las figuras que ocupan su lugar son Bad Bunny, Taylor Swift, The Weeknd o Karol G, cuyas virtudes, variadas, son más bien otras.

Hace cien años, precisamente se admiraba el virtuosismo, la calidad, el genio. Cien años después lo que se admira, si es que se admira (más bien se sigue en un efecto contagio-rebaño imparable) no es, ni mucho menos, el virtuosismo, sino más bien el seguidismo, la ideología, el ritmo TikTokero rápido... cualquier cosa menos el talento y el esfuerzo que continuó después de aquellos hasta que más o menos se acabó y se sustituyó por lo presente.