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Diccionario en inglés y en español

Diccionario en inglés y en españolMontaje

La 'invasión' de los anglicismos tiene fácil solución: palabras en español para evitarlos

Muchas de las palabras que usamos a diario proceden del inglés, pese a que el español dispone de términos propios para decir lo mismo

El inglés ha invadido buena parte del español cotidiano. Está en el trabajo, en las redes sociales, en la tecnología, en el deporte y hasta en las conversaciones informales.

Cada día hacemos un meeting, recibimos feedback, compartimos un post, escuchamos un podcast y vemos una serie en streaming. Sin embargo, en muchos casos existen palabras en español capaces de expresar exactamente lo mismo.

La influencia del inglés es hoy más intensa que nunca. La expansión de internet, las plataformas digitales y la globalización económica han convertido esa lengua en una referencia internacional. Como consecuencia, muchos términos ingleses llegan al español casi sin pasar por ningún filtro.

De la empresa a las redes

Uno de los ámbitos donde más proliferan los anglicismos es el laboral. Cada vez es más frecuente hablar de networking, coworking, brainstorming o feedback. Sin embargo, también pueden utilizarse expresiones españolas como «red de contactos», «espacio de trabajo compartido», «lluvia de ideas» o «comentarios».

Algo parecido sucede en el mundo empresarial. Muchas compañías presumen de tener un CEO cuando en realidad se refieren a su director ejecutivo. Las startups pueden denominarse «empresas emergentes» y los community managers son, sencillamente, gestores de comunidades o responsables de redes sociales.

dIEZ ANGLICISMOS QUE NO NECESITAS

- Influencer - «Creador de contenido»

- Community manager - «Gestor de comunidades»

- Online - «En línea»

- Offline - «Desconectado»

- Link - «Enlace»

- Hashtag - «Etiqueta»

- Followers - «Seguidores»

- Spoiler - «Destripe»

- Ranking - «Clasificación»

- Ticket - «Entrada»

Las plataformas digitales tampoco escapan a esta tendencia. Los usuarios publican un post en lugar de una publicación, utilizan hashtags en vez de etiquetas y consultan los trending topics en lugar de las tendencias del momento. El uso constante de estas expresiones ha relegado sus equivalentes en español.

En el terreno informativo ocurre algo similar con las fake news. Aunque la expresión inglesa se ha popularizado enormemente, «noticias falsas» transmite el mismo significado de forma clara y directa.

El deporte constituye otro de los sectores más permeables a la influencia anglosajona. Desde hace años miles de aficionados practican running cuando en realidad salen a correr. Otros buscan mejorar su fitness, es decir, su forma física.

La tecnología ofrece ejemplos parecidos. El smartphone puede llamarse «teléfono inteligente»; el streaming, «transmisión en directo» o «emisión en línea»; y el email, «correo electrónico». De hecho, estas alternativas fueron impulsadas hace años por instituciones lingüísticas y medios de comunicación.

Una moda que empobrece el idioma

La avalancha de anglicismos que se ha instalado en el español durante las últimas décadas responde más a una cuestión de supuesto prestigio y moda que a una necesidad real de comunicación.

Cada vez resulta más habitual escuchar expresiones inglesas en la publicidad, en los medios de comunicación, en las empresas y en las redes sociales, incluso cuando existen términos españoles precisos y ampliamente conocidos. Hablar de streaming en lugar de «emisión en directo» no aporta claridad al mensaje. En muchos casos ocurre exactamente lo contrario.

dIEZ ANGLICISMOS QUE NO NECESITAS

- Check-in - «Registro»

- Cashback - «Reembolso»

- Black Friday - «Viernes Negro»

- Gamer - «Jugador de videojuegos»

- Bestseller - «Superventas»

- Hardware - «Componentes físicos»

- Software - «Programa informático»

- App - «Aplicación»

- Upload - «Subida de archivos»

- Login → «inicio de sesión»

Muchos anglicismos se presentan como símbolos de modernidad. Sin embargo, detrás de esa apariencia suele esconderse una realidad mucho más simple: el abandono innecesario de palabras españolas válidas.

El resultado es un lenguaje cada vez más contaminado por expresiones ajenas que no enriquecen la comunicación y que, en ocasiones, la hacen menos accesible. El español posee un vocabulario amplio, preciso y capaz de adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales. Renunciar a él por simple esnobismo lingüístico supone empobrecer una herramienta cultural construida durante siglos.

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