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Detalle de un retrato de san Juan de la Cruz (1656) atribuido a Zurbarán

¿Por qué estuvo preso san Juan de la Cruz y por qué León XIV lo señala como paradigma de la fe cristiana?

Ocho meses permaneció prisionero en durísimas condiciones, y sin embargo libre gracias la fe y la inspiración. Benedicto XIII lo canonizó y Pío XI lo proclamó doctor de la Iglesia

Buena parte de los que este lunes han aplaudido a León XIV en el Congreso (y también, por supuesto, los pocos que no le han aplaudido) podrían haber sido (en el XVI) los carmelitas descalzos que se oponían a la reforma promovida por santa Teresa de Jesús y san Juan de la Cruz, quienes querían volver a la vida de oración y austeridad de los religiosos.

Ante la posibilidad de que ese impulso de pobreza triunfara, esos hipócritas carmelitas descalzos se buscaron una excusa (acusaron a san Juan de rebelión a las normas), le secuestraron y le encerraron en un calabozo en condiciones terribles de ayuno obligatorio durante tres días a la semana y el resto a pan y agua dos veces al día.

La libertad

Por si faltaba algo, de vez en cuando era azotado en los límites de la crueldad humana. Secuestradores y torturadores de un hombre bueno que quiso volver a la esencia de su condición eclesiástica a la que no querían supeditarse, contra natura, esos eclesiásticos verdugos y falsarios.

Ocho meses pasó en este estado san Juan de la Cruz, prisionero y sin embargo libre gracias la fe y la inspiración. Durante este período compuso Canto espiritual, por las circunstancias quizá (o sin quizá) el mayor poema de la Humanidad. El silencio que buscaba san Juan es el mismo silencio de la vigilia de León XIV en Madrid.

El silencio del hombre santo que después de escapar de su reclusión continuó con su misión de pobreza, la reforma del Carmelo, por la que fue relegado y enviado a un convento apartado para que no tuvieran ninguna influencia sus propósitos. Finalmente murió abandonado 14 años después de su escapada. Hoy es el ejemplo máximo, señalado por el Papa, de libertad, la palabra quizá más repetida por el Pontífice en su viaje apostólico.