La obra titulada como 'Dejad que los niños se acerquen a mí'
Un Rembrandt recuperado tras una década de restauración se vende por 9,3 millones en Londres
La obra, redescubierta en 2014 como un anónimo del siglo XVII, ha multiplicado su valor después de que los expertos confirmaran su atribución al maestro neerlandés
La reaparición de una obra atribuida recientemente a Rembrandt ha vuelto a demostrar el enorme impacto que puede tener una nueva atribución en el mercado del arte. El lienzo Dejad que los niños se acerquen a mí, fechado hacia 1627, se ha vendido este miércoles en una subasta de Sotheby's celebrada en Londres por ocho millones de libras, unos 9,3 millones de euros.
La cifra, aunque elevada, quedó por debajo de las previsiones de la casa de subastas, que confiaba en alcanzar hasta 12 millones de libras. Aun así, confirma el extraordinario recorrido de una pintura que hace apenas una década era considerada una obra anónima de la escuela neerlandesa del siglo XVII.
El cuadro fue localizado en 2014 durante una subasta celebrada en la ciudad alemana de Colonia. En aquel momento se adjudicó por alrededor de 1,5 millones de euros sin que existiera un consenso sobre su autoría. Algunos especialistas detectaron rasgos compatibles con el estilo del joven Rembrandt, lo que impulsó una larga investigación técnica y artística.
Una restauración decisiva
El proceso de restauración, que se prolongó durante casi diez años, permitió retirar repintes añadidos siglos después y sacar a la luz elementos originales ocultos. Los análisis revelaron que un autor posterior había modificado varios detalles de la composición para adaptarla a otros gustos de la época.
La obra titulada como 'Dejad que los niños se acerquen a mí'
Entre los cambios descubiertos figuraba la sustitución del turbante de uno de los personajes por un gorro tradicional holandés. También se comprobó que un niño que Rembrandt había representado desnudo había sido vestido en una intervención posterior. Estas alteraciones habían dificultado durante años el reconocimiento de la mano del pintor.
La obra representa un episodio del evangelio de Lucas y pertenece a la etapa inicial del artista en Leiden, antes de convertirse en uno de los grandes referentes del Barroco europeo.
Un testimonio del proceso creativo
Uno de los aspectos que más valoran los especialistas es que la pintura permanece parcialmente inacabada. Esa circunstancia permite observar cómo trabajaba Rembrandt en sus primeros años, desde el dibujo preparatorio hasta la construcción de la luz y el color.
Según explicó antes de la subasta Elizabeth Lopkovitz, responsable del departamento de pintura antigua de Sotheby's en Londres, el lienzo constituye un documento excepcional porque muestra con claridad el método creativo del artista. Además, incorpora varios retratos de miembros de su familia, entre ellos sus padres, e incluso un pequeño autorretrato del propio Rembrandt, que aparece discretamente en un extremo de la composición observando la escena.
La venta confirma el interés que siguen despertando las obras redescubiertas de los grandes maestros y cómo la investigación histórica, unida a las nuevas técnicas de restauración, puede transformar por completo la historia y el valor de una pintura.