La obra de Francisco de Goya, uno de los máximos representantes de la pintura española, evolucionó a lo largo de su larga trayectoria desde el rococó llegando a adelantarse a tendencias como el Neoclasicismo, el Romanticismo o el Realismo. Entre sus autorretratos destacan algunos casos más excepcionales, como el único en el que aparece con gafas o uno de los pocos de cuerpo entero, en el que se muestra como pintor con una mirada segura y orgullosa dirigida al espectador. El último y más crudo de ellos, Goya a su médico Arrieta, fue un regalo al doctor que lo trató en los peores momentos de su enfermedad y en la que se representa a sí mismo agonizante en un momento de máxima debilidad.