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El Cid, este jueves en la plaza de toros de SantanderEFE

Dentro de las Ferias taurinas del Norte, es indiscutible el éxito de Santander, en julio, y de Gijón, en agosto: en los dos casos, al acierto de los empresarios se ha unido el decidido apoyo de las dos alcaldesas, Gema Igual y Carmen Moriyón, que merecieron, por ello, el primer Premio El Debate de Tauromaquia.

Se mantiene también, a pesar de los ataques, la Feria de Pontevedra, bien gestionada por los Lozano.

Por desgracia, en cambio, no gozan de buena salud Ferias taurinas tan clásicas como las de San Sebastián y Bilbao: por supuesto, la política es la culpable, en gran medida.

Santander vive ahora mismo un momento taurino realmente feliz. A los grandes atractivos turísticos de la ciudad suma unas corridas de toros de categoría. Esta tarde, al interés por ver los toros de Victorino Martín se une un cartel de toreros bien pensado.

Se lidian cinco toros cárdenos (todos, salvo el segundo); cinqueños, segundo y tercero. Son serios, encastados, variados de presentación y de juego; aplaudidos en el arrastre, tercero, quinto y sexto. En conjunto, un encierro muy interesante.

El Cid, especialista en este hierro, muestra su madurez clásica en sus dos faenas. Lo estropea con la espada, en la primera, pero corta un trofeo, en el cuarto toro. Manuel Escribano, muy entregado toda la tarde, pierde el trofeo por la espada en el segundo pero lo obtiene en el quinto. Tomas Rufo pincha en sus dos toros y se queda sin premio.

En este mismo coso, hace un año, El Cid cuajó quizá la mejor tarde de su temporada, con esta misma ganadería: cortó dos orejas al cuarto toro de Victorino, Vengativo, premiado con la vuelta al ruedo.

Pase de pecho de El Cid, durante la lidia de su primer toroEFE

El primero, largo, vareado, embiste bien de salida pero, después de dos puyazos, va a peor, no acude metido a la muleta. No es un toro fácil pero Manuel le da la lidia adecuada, le saca naturales con mérito. Es una faena de diestro maduro, que conoce bien este encaste. El toro acaba rajándose a tablas. El Cid lo ha hecho todo bien salvo matar.

He conocido muchos nombres singulares de toros pero el del cuarto Victorino de esta tarde supera todo lo que podía imaginar: «Petrarquisto». Supongo –no se me ocurre otra cosa– que deriva del nombre del gran poeta Petrarca. En ese caso, la palabra tradicional castellana, en masculino, acaba en -a: petrarquista. Eso fueron, por ejemplo, Garcilaso de la Vega, Fernando de Herrera, Gutierre de Cetina… Pero, ¿qué puede tener en común un poeta lírico que canta el amor idealizado con un toro bravo? No se me alcanza.

Este Petrarquisto flaquea, Manuel Espartaco apenas lo pica. Brinda al público El Cid: con la facilidad que da el conocimiento, Manuel Jesús liga buenos naturales. Cuando el toro se queda corto, se coloca muy en corto, le saca muletazos de uno en uno y se desplanta, cogiendo con las manos los dos pitones. Pincha antes de la estocada pero corta una justa oreja.

Manuel Escribano cerró la Feria de San Fermín triunfando, con serios toros de Miura. Una incomprensible decisión del Presidente le privó de salir a hombros pero quizá eso contribuyó todavía más a que se cantara su gran tarde.

Manuel Escribano da un pase mirando al tendido, este jueves en SantanderEFE

El segundo, cinqueño, serio, flaquea de salida. Banderillea fácil Escribano; como el tercer par no es lucido, pide permiso para colocar un cuarto par y el Presidente se lo niega; una decisión, para mí, incomprensible. Conduce Escribano con suavidad las nobles embestidas de un toro justo de fuerzas; se muestra seguro y técnico pero al trasteo le falta emoción, por el toro. Logra, al final, naturales estéticos, muy relajado. Pierde la segura oreja por la espada.

El quinto toro, el de menos peso, también tiene un nombre poco común, «Hebijeno»: indica el clavo o púa que está en el centro de una hebilla. Acude Escribano a porta gayola y repite la larga en el tercio. Traza buenas verónicas, cargando la suerte. Banderillea de dentro a fuera. El toro tardea pero embiste con fuerza y vuelve rápido. El diestro aguanta con valor y oficio las encastadas embestidas. Ha estado menos a gusto que con el segundo toro pero mata con decisión: oreja. Si hubiera acertado con la espada, habría salido a hombros.

El pasado 14 de julio, en Pamplona, con bravos toros de Jandilla, vivió Tomás Rufo una de las tardes más felices de toda su carrera: cortó cuatro orejas y mostró con rotundidad sus mejores cualidades.

Tomás Rufo recibe con el capote a uno de sus torosEFE

Recibe con buenas verónicas al tercero, acapachado de pitones, que se da una vuelta de campana. Pica bien José María González. El toro es bravo pero encastado, exigente: Rufo intenta imponer su dominio con muletazos largos, no siempre rematados con limpieza. No es una faena redonda pero si tiene emoción. Mata mal, pierde el posible trofeo.

El último se llama Baratillo, como el barrio sevillano, al lado de la Plaza de los Toros. Lo pican trasero pero humilla, embiste a la muleta con calidad. Rufo liga naturales largos, de mano baja. Logra algunos buenos muletazos pero le ha costado imponerse al bravo toro. Y vuelve a matar mal.

Con toros encastados, la corrida ha tenido notable interés. Cada uno de los diestros ha podido lucir su estilo pero los tres han fallado con la espada. Manuel Escribano se ha quedado cerca de abrir la Puerta Grande.

Dentro del buen conjunto, me quedo yo con la sabia madurez de El Cid: emociona ver, una vez más, cómo traza naturales impecables, de mucho sabor, a un encastado Victorino.

Lo clásico es lo que no pasa de moda, lo que no se puede hacer mejor.

POSTDATA. La Generación del 27 ha sido, sin duda, la etapa de mayor cercanía entre la Tauromaquia y el resto de la cultura española, aunque el ministro Urtasun no lo sepa o no quiera serlo. Importantes poetas taurinos fueron García Lorca, Alberti, Villalón, Pemán, Bergamín

El poeta del 27 que mejor conocía la técnica y la historia de la Tauromaquia fue el santanderino Gerardo Diego, que dedicó a la Fiesta un libro completo y ordenado, La suerte o la muerte. A sus dieciséis años, en 1913, asistió en Santander a la llamada «corrida monstruo», en la que se lidiaron dieciocho toros (mañana, tarde y noche). Muchos años después, le preguntaron a Gerardo cómo había aguantado tanto toro y contestó, con laconismo: «Así deberían ser todos los días». No cabe duda de que era un gran aficionado.

FICHA

  • SANTANDER. Feria de Santiago. Coso de Cuatro Caminos. Jueves, 23 de julio de 2026.
  • Toros de Victorino Martín, serios, encastados, variados de presentación y juego; aplaudidos en el arrastre, tercero, quinto y sexto.
  • EL CID, de verde hoja y oro, cuatro pinchazos y estocada (silencio). En el cuarto, pinchazo y estocada (oreja).
  • MANUEL ESCRIBANO, de verde oscuro y azabache, estocada caída y trasera (saludos). En el quinto, estocada trasera (aviso, oreja).
  • TOMÁS RUFO, de nazareno y oro, pinchazo y estocada caída perpendicular (saludos). En el sexto, pinchazo y estocada trasera (saludos).