«No hay billetes» y salida en hombros de Roca Rey en Santander, con toros justos de presentación, fuerza y casta
Oreja al portugués Tomás Bastos, en su alternativa
Roca Rey sale a hombros de la Plaza de Toros de Santander, donde cortó dos orejas al primero de su lote
La casta de los toros de Victorino y el clasicismo de los naturales de El Cid han aportado a esta Feria categoría taurina, más allá del éxito de público. Antes, Morante toreó de maravilla y con mucho valor –aunque parte del público no se enterara– pero el toro era muy chico y disminuía la importancia de todo.
Llega este viernes a Santander Roca Rey y el éxito popular parece asegurado. Efectivamente, se pone el cartel de «No hay billetes». Es interesante que se haya apostado por la ganadería extremeña de Juan Manuel Criado, de procedencia Juan Pedro y Algarra, en su primer festejo de la temporada.
El cartel de toreros está pensado con habilidad: al ídolo peruano lo acompaña Pablo Aguado, con su promesa de estética sevillana, y una novedad que todos acogemos con simpatía: la alternativa del joven portugués Tomás Bastos.
Sería muy bueno para la Fiesta en Portugal que consolidara su carrera una nueva figura del toreo, como lo fueron, entre otros, Manolo dos Santos, muy técnico, y Víctor Mendes, extraordinario banderillero.
Los toros de Juan Manuel Criado son nobles pero, general, justos de presentación, fuerza y casta; destaca el muy noble segundo, al que corta las orejas Roca Rey, en una faena completa. Una oreja corta también Tomás Bastos, en el último. Apunta detalles de torería Pablo Aguado.
Ha conducido la carrera de Tomás Bastos Cristina Sánchez, importante matadora de toros y mujer inteligente. Según creo, lo ha llevado «a la antigua», peldaño a peldaño, sin saltarse etapas ni suavizar la dureza del camino. Las veces que lo he visto, como novillero, me ha parecido que tiene la necesaria base técnica, puede ser un buen profesional.
Recibe con un farol de rodillas al toro de la alternativa, distraído y flojo; por la poca fuerza, derrota y engancha a veces las telas. Brinda Tomás Bastos a su madre, en el tendido. El toro tiene poca raza, sale distraído de cada muletazo; pronto, se raja a tablas. Muestra Tomás su bien aprendido oficio en un trasteo correcto. Al final, las inevitables bernadinas son lo que más se aplaude. Se le va la mano, al matar, y la petición de oreja es insuficiente.
Con su entrega y su capacidad, Roca Rey sigue siendo el ídolo del gran público. Después de su grave percance de Sevilla, ha ido sumando triunfos casi todas las tardes.
Roca Rey, este viernes en Santander
El segundo toro es muy bajo y justo de presencia, pesa 465 kilos. Aunque Santander sea Plaza de segunda, es poco toro, para una primera figura. Rueda por el suelo antes de la suerte de varas, queda sin picar. Quita Roca Rey Rey por gaoneras, rematadas con un buen lance de pecho. En la muleta, el toro es pronto, repite y saca gran nobleza. Lo aprovecha Andrés en un trasteo completo, en el que luce todo su repertorio: comienza haciendo la estatua. Muy seguro y dominador, liga muletazos por los dos lados. Recurre a los cambiados y a los invertidos. Los circulares, con cambio de mano incluido, levantan un clamor. Mata con decisión: dos orejas. Aplaude él mismo al noble toro, para el que algunos piden la vuelta al ruedo, aunque se ha quedado prácticamente sin picar… Así es el público actual.
Pablo Aguado, fiel a su línea, aporta siempre el toque de distinción del toreo estético. El tercer toro se cae antes de varas y vuelva a flaquear repetidamente. El correcto trasteo se desluce por la flojedad del toro, que acaba rajándose a tablas. La estocada cae baja.
En la segunda parte del festejo, cambia el orden de actuación de los diestros. Roca Rey es el más veterano, esta tarde: torea el cuarto toro, que también flaquea: recibe sólo un puyacito trasero y ya se raja a tablas. El animal sale huido del primer muletazo, mansea claramente y embiste descompuesto. La lidia de Roca Rey tiene mérito, es más eficaz que brillante. Recurre al final a los habituales muletazos cambiados, a los invertidos y al arrimón, pero la estocada queda defectuosa, «hace guardia», y falla con el descabello.
Recibe Aguado al quinto por chicuelinas y el toro se va: flojea ya de salida pero es noble. Comienza Pablo de modo inadecuado, sentado en el estribo, y el flojo toro se estampana contra las tablas en un tremendo porrazo. Mejora la res cuando el diestro le da la lidia oportuna, con ayudados a media altura, derechazos y naturales de uno en uno. Acaba con el cartucho de pescao, recordando a Pepe Luis, y ayudaos por alto, rodilla en tierra. Todo el trasteo ha tenido suavidad y torería pero mata caído.
Pablo Aguado, con la muleta junto a las tablas
El toro terminó estampado contra las tablas
Le queda a Tomás Bastos, el toricantano, el cartucho del último toro. Tiene que aferrarse a él para ganarse los contratos como matador que tanto necesita. El sexto, el único castaño, se derrumba de salida y es devuelto.
Recibe al sobrero con lances vibrantes. El toro acude pronto al caballo, le pegan poco. Quita Tomás por arriesgadas saltilleras. Brinda a su padre. Comienza adecuadamente, con doblones. Dándole distancia, dibuja templados muletazos, muy aplaudidos, al son de la maravillosa Suspiros de España. Ha cuajado más la faena en este último que en el de la alternativa. Aunque pincha, antes de la estocada, el público exige la oreja.
La corrida ha sido muy larga, casi dos horas y tres cuartos. Da gusto ver la bonita Plaza de Santander llena de un público entusiasta y cariñoso, con muchos jóvenes. Es lógico que a los diestros les guste torear aquí. A mí me gustaría que los toros que se lidian tengan la presentación, la casta y la fuerza que deben tener los que torean las primeras figuras.
Pase de pecho de Tomás Bastos
El diestro portugués tomaba hoy la alternativa
POSTDATA. Cuando recibió la trágica noticia del fallecimiento de su amigo Ignacio Sánchez Mejías, en agosto de 1934, Federico García Lorca no quiso verlo muerto. (Luego escribiría: «¡Que no quiero verla!»). Con su grupo de teatro La Barraca, su máxima ilusión, se fue a Santander, a actuar en la Universidad. Como tenían poco dinero, no se alojaron en la ciudad, llena de veraneantes: si no me equivoco, se fueron al otro lado de la bahía, a Somo.
Debió de empezar a pensar muy pronto en el poema que le iba a dedicar, el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías: lo leyó en público y se publicó a comienzos del año siguiente. Nadie discute que es, junto con las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, el mejor poema fúnebre de la literatura española.
El gran poema está vinculado a Santander por ese origen. También, porque el manuscrito original se conserva hoy en el pueblo cántabro de Tudanca, en la Casona de José María de Cossío, el gran amigo de los poetas del 27 y tratadista de la Tauromaquia.
FICHA
- SANTANDER. Feria de Santiago. Plaza de Cuatro Caminos. Viernes, 24 de junio de 2026. «No hay billetes».
- Toros de Juan Manuel Criado (el sexto, sobrero): nobles, en general, pero justos de presentación, fuerza y casta; destaca el muy noble segundo.
- ROCA REY, de berenjena y oro, en el segundo, estocada (dos orejas). En el cuarto, estocada atravesada y cuatro descabellos (aviso, silencio). Sale en hombros.
- PABLO AGUADO, de rioja y azabache, en el tercero, estocada caída (silencio). En el quinto, pinchazo y estocada caída (saludos).
- TOMÁS BASTOS, de blanco y plata, que toma la alternativa, en el primero, estocada caída y descabello (aviso, petición y saludos). En el sexto, pinchazo y estocada (aviso, oreja).