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Jorge Luis Borges y José Luis Rodríguez Zapatero

Jorge Luis Borges y José Luis Rodríguez ZapateroGTRES

Las otras frases de Borges a las que difícilmente recurriría Zapatero para defenderse en TVE

El expresidente apareció el jueves en el programa del sanchista Javier Ruiz y citó al autor argentino en una frase a medio camino entre una poco creíble esperanza y una evidente resignación

«Ha sido muy duro, pero Borges, mi querido Jorge Luis Borges, al que siempre acudo, dijo que todo lo que nos ocurre, hasta las humillaciones, desdichas, contratiempos, son materia prima que sirve para dar forma a nuestra tarea». Esto dijo Zapatero (en realidad Borges dijo «a nuestro arte» al final de la frase) en un momento de la fallida entrevista-masaje de Javier Ruiz el pasado jueves en TVE.

TeleSánchez al servicio de ¿Sánchez? pasando por Zapatero. ¿Alguien puede creer, conociendo como se conoce al presidente del Gobierno, con el largo reguero de cadáveres incómodos a su espalda, que este va a defender a alguien, sobre todo si esa defensa le perjudica, si no estuviera él al final del camino?

Más allá de suposiciones más o menos lógicas, un Zapatero derrotado volvió a Borges, al que «siempre» acude. En esta suerte de presentación psicológica de las distintas caras de ZP, un hombre superado en sus propias palabras, se advierte la contradicción confusa, valga la redundancia, del personaje convencido de ser un hombre honrado, pese a que todo parece indicar sin remisión que no lo es.

Sus respuestas no aportan luz, sino que profieren subterfugios de quien pretende retrasar lo inevitable esperando un milagro en el que no debe creer por su condición de agnóstico. Y entre los subterfugios está Borges, quien tuvo la dudosa suerte de sufrir un ensayo perpetrado por su admirador. Zapatero, citando al escritor argentino, califica de «humillaciones, desdichas y contratiempos» las graves acusaciones que pesan sobre él, en una suerte de abstracción enajenada de quien ha perdido el rumbo frente a la evidencia que no reconoce.

Como si los supuestos hechos delictivos los hubiera cometido otra persona y él, estupefacto, los acabara de descubrir. En el mismo Borges, el «querido Borges» de Zapatero, podemos encontrar otras frases en las que no se apoyaría el expresidente, o que no reconocería o rechazaría, o que directamente muestran la absoluta incoherencia (cada vez más visible) de casi cualquier afirmación hecha por el inocente coleccionista de joyas, el mismo que dijo una vez ante una entregada audiencia que irrumpió en fervientes aplausos: «Ser socialista es, normalmente, tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho».

Por ejemplo, Jorge Luis Borges dijo una vez algo que dolorosamente retrata a su fan, la sentencia que el desnortado Zapatero hoy no sería capaz de ver: «Las personas malas son, por lo general, ingenuas también: una persona obra mal porque no se imagina lo que su conducta puede producir en la conciencia de otros. De modo que yo creo que hay, más bien, inocencia en la maldad e inteligencia en la bondad».

Extraordinaria fotografía del amigo de Maduro, el presidente post 11M, el falso liquidador de la ETA, que bien puede completarse con esta otra sentencia del autor de El Aleph: «Las aptitudes morales y las aptitudes intelectuales van juntas. Un hombre bueno es inteligente, y uno malo es, además, imbécil».

Que «las tiranías fomentan la estupidez» es más que posible que tampoco lo entendiera el desorientado intermediador bananero. Quizá sí le animara la ironía (mal entendida) de «En mi próxima vida intentaré cometer más errores», como también hubiera podido sacar en TVE a relucir: «De mi debilidad, obtuve una fuerza que nunca me abandonó».

Uno se imagina a Zapatero cavilando en sus soledades y repitiéndose sin cesar a Borges: «¿Qué hombre de nosotros nunca ha sentido, caminando por el crepúsculo o escribiendo una fecha de su pasado, que ha perdido algo infinito?» O incluso, en su caso, respondiéndole al juez sobre sus actividades en medio del delirio: «La mente estaba soñando. El mundo fue su sueño» o «Aceptamos la realidad tan fácilmente, tal vez porque sentimos que nada es real».

Es la fantasía «borgiana» de Zapatero por la que bien le serviría que «Hay quienes buscan la verdad, y hay quienes buscan una forma bella de mentir». No hay belleza alguna lograda en la presunta mentira de Zapatero en parte, citando siempre a Borges, porque «La verdad nunca penetra en una mente no dispuesta».

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