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El escritor argentino Jorge Luis Borges en 1971

El escritor argentino Jorge Luis Borges en 1971Eduardo Comesaña

Cinco curiosidades de Borges a los 40 años de su muerte: el genio de las letras que nunca escribió una novela

Tampoco recibió el Nobel, cuentan, porque acudió a recibir un doctorado honoris causa del Chile de Pinochet, pese a una llamada de aviso de Estocolmo para que no lo hiciera

La primera especialidad de las muchas que caracterizaron la vida y la obra de Jorge Luis Borges fue que se crió en uno de los barrios más humildes de Buenos Aires, Palermo, y que durante su infancia tuvo acceso a la cultura como no se podía haber imaginado en este lugar.

De barrio humilde y de cultura elevada

Su padre era un hombre culto que se educó en la lengua de Shakespeare (su abuela era inglesa) y de su biblioteca el joven Jorge Luis leyó, en inglés, clásicos como Las aventuras de Huckleberry Finn o El Quijote. Esos comienzos fueron el limo, el fango basal sobre el que se edificó su inevitable carrera literaria como se levantó la mismísima Venecia que resiste sostenida sobre maderos enterrados en la laguna.

Desde Buenos Aires su familia se trasladó a Ginebra, donde aprendió francés y alemán. También estuvo en España y al volver a su ciudad natal la contempló de otro modo y le escribió poemas con los que arrancó su carrera literaria, que no la traductora: dicen que a los 10 años reescribió al español libremente el cuento de Oscar Wilde El principe feliz.

No fue ciego de nacimiento

Después de la poesía llegó la prosa, ensayos, mayormente. Trabajó infelizmente como bibliotecario, tras la muerte de su padre que le introdujo a bocajarro en la edad adulta y en las responsabilidades, como infeliz fue su llegada al colegio con 9 años, después de haberse educado hasta esa edad por una institutriz inglesa.

Su ceguera, una enfermedad degenerativa que lo dejó invidente a los cincuenta años, la heredó de su padre, motivo por el cual, cuando este empezó a sentir los primeros síntomas, la familia se trasladó a Suiza en busca de una cura o tratamiento. Su escritura evolucionó desde el ultraísmo que halló en España a la metafísica y finalmente a la fantasía que caracterizó su literatura.

No recibió el Nobel por política

Su obra más importante, los relatos de Ficciones, llegaron tras sufrir una grave herida en la cabeza al golpearse contra una ventana y que le dejó a las puertas de la muerte por la infección. Su cuento El sur trata a su manera aquel episodio. Fue la época en que coescribió cuentos de detectives junto a Adolfo Bioy Casares bajo el seudónimo de H. Bustos Domecq, apellidos de los antepasados de ambos.

Nunca escribió una novela

El peronismo le quitó su trabajo de bibliotecario y cuando aquel fue depuesto el nuevo Gobierno le hizo director de la Biblioteca Nacional. Fue profesor de Literatura en la Universidad de Buenos Aires y su prestigio como escritor e intelectual siguió creciendo hasta su muerte cuando ya era considerado el dios de la literatura de El Aleph desde la sombra inicial de la experimentación y de la magia.

Un argentino que aborrecía el fútbol

Un clásico al final de su vida cuando toda ella había sido un vanguardista que odiaba el fútbol («es popular porque la estupidez es popular», dijo), y que nunca escribió una novela porque la consideraba relleno en comparación al cuento y que no recibió el Nobel porque acudió a recibir un doctorado honoris causa del Chile de Pinochet, pese a una llamada de aviso de Estocolmo para que no lo hiciera, razón por la que lo hizo.

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