Daniel Luque continúa arrollando, en Pontevedra
Con una Plaza casi llena y toros no fáciles de Alcurrucén, corta tres orejas y sale a hombros
Daniel Luque saliendo a hombros
Viniendo del agosto madrileño, Pontevedra parece unn oasis: luce el sol pero el clima es agradable; la gente es muy amable; da gusto pasear por el centro histórico; del marisco y del Albariño, no hay que hablar… ¿Cabe más? Sí, un buen ambiente taurino para una Feria corta pero bien diseñada, en una Plaza cubierta, por si surge algún chaparrón.
En el primer festejo, casi se llena el coso. Se lidian toros de Alcurrucén, de encaste Núñez, encastados, con interés para el aficionado pero no son –como antes se decía– «la tonta del bote». Los torean tres experimentados lidiadores y el público festero no advierte las dificultades. No tiene suerte con su lote Diego Urdiales y el público tampoco valora justamente lo que hace. Muy firme se muestra Castella. Y Daniel Luque logra una tarde redonda, completa: tres orejas y salida en hombros. ¡Lástima que no comparta cartel, mañana, con Roca Rey!
Debuta en Pontevedra el riojano Diego Urdiales: ¡ya era hora! En su dorada madurez, está teniendo una gran temporada. No es sólo el gran éxito de San Isidro: todas las tardes que le he visto ha estado francamente bien, con un aroma clásico que no todos los públicos saben saborear…
Diego Urdiales toreando
Recibe con templadas verónicas al primero, que cumple en el caballo, va largo pero flaquea. A media altura, como debe, le saca excelentes naturales. Acaba con un desplante clásico, cogiéndole el pitón. Pincha en lo alto antes de una espectacular estocada, cruzando, perfecta: lo que ahora vemos tan pocas veces. Pero como ha sido a la segunda, el público no se entera y no pide el merecido trofeo.
El pelo del cuarto es notable, con manchas blancas muy repartidas, que sorprenden a parte del público: es berrendo en castaño, lucero, calcetero y coletero. «¡No le falta de ná!», dice una señora, a mi lado. Pues parece que sí le falta algo de bravura y fijeza: sale suelto, se va del caballo; en la muleta, prueba y puntea el engaño. Al público no le ha gustado el toro por su pinta y no se entera de las complicaciones que saca. A pesar del esfuerzo de Urdiales, el trasteo no tiene eco. Mata con facilidad y es lo que más aplauden.
De los diestros en activo, Sebastián Castella es el que ha toreado más veces en Pontevedra: es la prueba de que aquí se le aprecia
Sebastián Castella toreando
El segundo animal se frena de salida en los capotes; embiste al caballo metiendo los riñones, con el rabo levantado; sin embargo, espera, en banderillas. Parece un manso encastado, típico del encaste Núñez. Castella no le duda, se pone en el sitio y logra muletazos vibrantes. La firmeza y la seguridad del diestro francés se ha impuesto a un toro reservón, incierto, que tenía mucho que torear, llevándolo siempre muy metido en la muleta. A pesar de su experiencia, al final de la faena pasa un momento de apuro. Con habilidad, deja una estocada corta pero descabella: el público no ha sabido apreciar el mérito de la faena.
Saca mucha querencia a chiqueros el quinto: recibe otro puyazo cuando el picador ya se iba; se duele, en banderillas. Cuando Castella comienza haciendo la estatua, lógicamente, el toro, huído, se va. A fuerza de insistir, logra ligar muletazos pero en toriles, el terreno del toro. Cuando lo saca de allí, el toro se para. Mata mal pero rápido. Me gustó más en el segundo.
Durante la lidia de este quinto toro, como aquí es tradicional, ha sonado el pasodoble Luna de España, de la revista Hoy como ayer (1945), que cantaba Celia Gámez: «La luna es una mujer / y por eso el sol de España / anda que bebe los vientos / por si la luna le engaña». (Si no me equivoco, la música es de Moraleda; la letra, nada menos que de Enrique Llovet y del gran humorista Antonio de Lara, Tono, uno de los miembros de la Generación del 27 que fueron a Hollywood). ).
Daniel Luque fue el triunfador en Pontevedra, hace un año. En Huelva, acaba de tener una actuación arrolladora, revalidando los éxitos de Francia. Los profesionales saben que posee una gran capacidad lidiadora; sin embargo, el gran público no acaba de enterarse, quizá por su permanente seriedad, sin una sonrisa. Si algunos diestros se exceden en los guiños al público, quizá Luque se queda corto, en ese punto…
La Plaza de Toros de Pontevedra. llena
El tercero, un bonito castaño oscuro chorreado en verdugo, acude al picador que guarda la puerta. El toro se mueve mucho pero es incierto. Muestra Luque su mando metiéndolo en la muleta y enroscándoselo a la cintura. La faena , medida, ha ido a más; acaba con alardes de dominio de un toro encastado pero no fácil. Entrando muy recto, agarra una rotunda estocada. Aunque el toro se resiste a doblar, Luque corta oreja.
Embiste pegajosito el último, lo cuidan en varas. Dándole espacio, Luque lo va metiendo en la muleta, con poderío. Cuando el toro le pisa la muleta y lo persigue, consigue resolverlo con un improvisadpo molinete.Liga naturales uno a uno, partiendo del cartucho de pescao. Acaba con un arrimón y un desplante: le ha podido al toro y se ha metido al público en el bolsillo. Otra gran estocada: dos orejas y salida en hombros.
Daniel Luque agradeciendo al público su apoyo
Con públicos no muy entendidos, suelen darse triunfos fáciles, que yo no comparto. Esta tarde, creo que ha sucedido casi lo contrario: no han sabido valorar algunas faenas de acuerdo con las dificultades de los toros. Ésa es la norma básica, para cualquier aficionado.
La sensación que da Luque es que, ahora mismo, puede con casi todos los toros. Es lógico que no sea un rival cómodo. Su capacidad es evidente. Ha de evitar una cornada por exceso de confianza, como ya le sucedió una vez. Si le respetan los toros, puede hacer un gran final de temporada. Le falta sólo conectar más con el público y cuajar una tarde redonda en Las Ventas. Me gustaría que consiguiera las dos cosas.
ficha
- PONTEVEDRA, Feria de la Peregrina, Plaza de San Roque. Sábado, 8 de agosto de 2026. Casi lleno.
- Toros de Alcurrucén, bien presentados, encastados, con cierta dificultades.
- DIEGO URDIALES, de verde y oro, pinchazo y gran estocada (aviso, saludos). En el cuarto, estocada (saludos).
- SEBASTIAN CASTELLA, de azul marino y oro, estocada y dos descabellos (aviso, palmas). En el quinto, estocada defectuosa (silencio).
- DANIEL LUQUE, de rioja y oro, gran estocada (aviso, oreja). En el sexto, estocada (dos orejas y salida en hombros).