Fundado en 1910

Emilia Pardo Bazán.

El doble asesinato cometido por milicianos republicanos que destrozó la familia de Emilia Pardo Bazán

El hijo y el nieto de Emilia Pardo Bazán fueron asesinados por milicianos izquierdistas el 11 de agosto de 1936 en Madrid

Segundo conde de Torre de Cela, caballero de la Orden de Santiago, militar veterano de la guerra de Marruecos, capitán de Caballería, militante carlista y conspirador antirrepublicano. La vida de Jaime Quiroga y Pardo Bazán, hijo de la célebre escritora coruñesa Emilia Pardo Bazán, estuvo siempre vinculada al Ejército y a los compromisos que su título nobiliario acarreaba.

Un día como hoy, hace 90 años, el 11 de agosto de 1936, moría asesinado junto con su hijo a manos de milicianos anarquistas.

El asesinato del hijo primogénito de Emilia Pardo Bazán y del nieto de la escritora es uno de los episodios más ignominiosos de la represión republicana durante la Guerra Civil. Un episodio prácticamente desconocido: las víctimas de las milicias de izquierda no tiene el predicamento en el adoctrinamiento memorialista del sanchismo.

Su madre, doña Emilia, había fallecido unos años antes, el 12 de mayo de 1921, y Jaime Quiroga era la cabeza de la familia Pardo Bazán, segundo en ostentar el título nobiliario del Condado de Torre de Cela (denominado inicialmente como Condado de Pardo Bazán) que el rey Alfonso XIII concediera a su madre, la célebre autora de Los Pazos de Ulloa.

Jaime fue detenido poco después del estallido de la guerra por milicianos anarquistas junto con su hijo, que entonces tenía tan solo 17 años.

Trasladados a la siniestra checa de Bellas Artes, tristemente famosa por ser uno de los principales centros de represión republicana en la retaguardia madrileña durante la guerra, fueron torturados y sacados el 11 de agosto y trasladados a la pradera de San Isidro, cerca del cementerio.

Allí fueron asesinados y, según las crónicas de la época, uno de los asesinos tenía un fatídico (y debatido) parentesco con los asesinados. Según algunas fuentes, el cabecilla de los milicianos era hijo ilegítimo de José Quiroga y Pérez Deza, marido de Emilia Pardo Bazán, es decir, hermanastro de Jaime Quiroga.

Otras fuentes señalan que sería hijo ilegítimo del mismo Jaime y, por lo tanto, hermanastro del nieto de la escritora.

Lo forma en que murieron el hijo y el nieto de Emilia Pardo Bazán, a manos de milicianos republicanos, choca con los planes de convertir el Pazo en lugar de memoria, por su estrecha relación del edificio con Franco y sus descendientes tras la guerra.

Los críticos con los planes recuerdan que la intención de la escritora era convertir el Pazo en un foco de creación literaria, y que destinar las instalaciones a un centro de memoria republicana es traicionar a una escritora cuyos hijos fueron asesinados por los republicanos.