Fundado en 1910

El torero Álvaro Lorenzo sale a hombros por la puerta grandeEFE

Con una temperatura muy agradable y gran animación, comienza la Feria taurina de Begoña, en Gijón. En el primer festejo, antes del paseíllo, la Alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, descubre una placa, en el callejón, en memoria de la gran asturiana y aficionada ejemplar Pilar Vega de Anzo, con la que ella compartió tantas tardes, en esta Plaza.

La emoción del momento aumenta por las dos marchas que interpreta la Banda Municipal. Son la preciosa «Caridad del Guadalquivir» y la emocionante «Gijón del alma»: el símbolo de la Maestranza y del Bibio, los polos –junto con Las Ventas – de la pasión taurina de Pilar Vega de Anzo.

Comienza la Feria de Begoña con un cartel singular, que merece comentario. Es lógico que las primeras figuras toreen en las grandes Ferias y es normal que el empresario contrate las ganaderías que las figuras desean torear: si no lo hiciera, esos diestros no torearían en esa Plaza. Esa es la realidad: los que ahora mandan en la Fiesta son las primeras figuras porque son las que atraen al gran público.

Sin embargo, esto tiene varias contrapartidas, En primer lugar, las figuras se acostumbran a torear solamente los toros que ellos eligen: eso es malo para la variedad del espectáculo y también para los mismos toreros, que van demasiado cómodos.

Además, sin hacer demagogia, se dan pocas oportunidades a diestros que las merecen. Un aficionado que siga con atención la temporada taurina suele aburrirse un poco de ver carteles muy parecidos, en toros y en toreros; como suele decirse, «sota, caballo y rey».

Por todo eso, aplaudo el cartel, bastante singular, que abre la Feria de Begoña. Ante todo, la ganadería de La Quinta, de encaste Santa Coloma, se sale de los omnipresentes Domecqs. En Gijón, han dado gran espectáculo varias veces: mejor que en Las Ventas, quizá porque en El Bibio no se exige un volumen y un peso que no son los propios de este encaste. Se anuncian esta tarde tres diestros que no están ahora mismo en las grandes Ferias pero que lo han estado (los dos primeros).

Los cárdenos toros de La Quinta, muy en el tipo de la ganadería, muestran nobleza encastada, en general, pero varios de ellos flaquean. Álvaro Lorenzo corta un trofeo de cada toro y sale a hombros; Clemente, una generosa oreja, en el último. Sin premio, Ginés Marín da muestras claras de su gran capacidad. En el quinto toro, su banderillero Fernando Pérez sufre una cornada limpia de siete centímetros en el glúteo.

Álvaro Lorenzo toreandoEFE

Como aficionado, el caso del toledano Álvaro Lorenzo me resulta sorprendente: le he visto torear bien y cortar trofeos en Plazas tan exigentes como Madrid y Sevilla pero también le he visto actuaciones grises, ni buenas ni malas: eso, salvo que seas un genio del toreo, no te lo suelen perdonar, ni los empresarios ni los públicos.

El primer cárdeno (los seis lo son) cumple bien en varas, embiste con prontitud y codicia pero exige al diestro firmeza y poder porque sale de la suerte un poquito rebrincado. Álvaro Lorenzo sólo logra imponer su dominio en algunas series, no en todas: la faena ha quedado a medias. Mete la mano con habilidad con la espada. No me gustan, en general las faenas largas pero esta vez creo que al diestro le ha faltado ambición: el toro merecía más entrega. El bondadoso público pide la oreja y el Presidente la concede.

Miden el castigo al cuarto, que humilla pero no le sobran las fuerzas. Álvaro Lorenzo traza aseados capotazos. Liga muletazos para llevárselo al centro, conduce las templadas embestidas en un trasteo correcto, académico, pero desigual. Destacan algunos naturales que el toro ha tomado con gran nobleza. Remata, como ahora está de moda, con desiguales bernadinas, sin la ayuda. Un espadazo rotundo y un descabello acaban de convencer al público: oreja y salida a hombros.

Desde que lo vi debutar como novillero en Olivenza, advertí en Ginés Marín claras cualidades para ser una primera figura del toreo: cabeza, facilidad, naturalidad, estética… Veroniquea con gusto, es buen muletero y gran estoqueador. Ha triunfado en muchos cosos pero ya no está en las grandes Ferias: ¿Por qué? No lo sé. ¿Es un problema de carácter, de entrega? Quizá.

Ginés Marín toreandoEFE

Recibe al segundo con buenas verónicas, cargando la suerte, echando «la pata adelante» (no a pies juntos, como ahora suele hacerse). Lo coloca en el caballo con un vistoso galleo. El toro apenas cumple en varas pero embiste con nobleza. Ginés comienza con bonitos ayudados a dos manos; dándole distancia, conduce con temple las encastadas embestidas. Acaba con buenos naturales de frente. Ha sido una faena clásica, medida, sin concesiones. Quizá por no haberlas hecho, no ha sonado la música ni el público ha acabado de entrar en la faena. Mata de media tendida de rápido efecto y saluda.

Aunque el quinto toro flaquea, Ginés dibuja verónicas clásicas. El picador cruza las rayas para picar a un toro algo incierto. Escucho a una señora: «¡Lo que se hace por un hijo!» (El picador es el padre del diestro). A la salida de un par, el banderillero Fernando Pérez pierde pie y, en el suelo, el toro lo hiere: lo llevan a la enfermería. Con la montera puesta (es lo que hacían los diestros antiguos en su segundo toro, cuando no veían posibilidades de lucimiento), Ginés Marín se dobla bien con el toro, enseñándole a embestir: es incierto, flaquea y queda muy corto. Tragando mucho, le saca muletazos limpios, con mérito, a un toro que embiste dormidito y que acaba arrodillándose varias veces. Mata a la tercera.

Menos experiencia que sus compañeros tiene el rubio francés Clemente, un diestro de fino estilo, al que he visto triunfar en El Bibio. En Francia tiene buen cartel. En San Isidro, le pusieron con una corrida dura, estuvo muy valiente y lo pagó con un percance.

Recibe con lances más vistosos que mandones al tercer toro, que acude raudo al picador de reserva. Clemente aprovecha la movilidad del toro con muletazos voluntariosos pero moviditos: surge un desarme. Flaquea el animal y la empeñosa faena también se viene abajo. Pincha tres veces sin cruzar y descabella.

El último es el único cinqueño, más largo y alto, con más kilos que sus hermanos. Comienza Clemente con la rodilla flexionada. En toro transmite y el diestro francés logra muletazos vistosos, que tienen eco en los tendidos, aunque el mando es insuficiente. Al final, aprovecha la bondad del toro en unos circulares muy aplaudidos. Todavía añade unas manoletinas. Se le va la mano al matar, la espada queda muy baja pero eso no obsta para que el público pida la oreja y para que el presidente la conceda. La generosidad es una virtud cristiana pero, en Tauromaquia, se debe mantener un criterio: con un bajonazo, no debe haber trofeo.

Clemente toreandoEFE

Al final del festejo, ha corrido por el tendido la preocupante noticia de la dolencia que padece Morante: un cólico nefrítico que, de momento, le impide torear en San Sebastián. ¿Podrá hacerlo en Gijón, el sábado? ¡Quién sabe!

El bondadoso público sale contento de El Bibio: ha sido una tarde de clima delicioso, se han cortado tres orejas y un diestro, Álvaro Lorenzo, ha salido a hombros.

Yo soy tan raro que lo que me ha parecido más notable es lo que ha hecho Ginés Marín en su primero, aunque ni la Banda ni el público se hayan enterado y no haya conseguido ningún trofeo. Sigo confiando en que, si él quiere de verdad («no querer, solamente, sino querer querer», como decía el maestro Manolo Vázquez, mi gran amigo), Ginés Marín puede volver a las Ferias. Tiene condiciones de sobra para ello: sólo de él depende.

Ficha

  • Gijón. Primer festejo de la Feria de Begoña. Plaza de El Bibio. Jueves, 13 de agosto de 2026. Entrada: dos tercios.
  • Toros de La Quinta, cárdenos, nobles, encastados; algunos, justos de fuerzas.
  • ÁLVARO LORENZO, de verde oscuro y oro, estocada tendida (oreja). En el cuarto, estocada y descabello (aviso, oreja). Sala a hombros.
  • GINÉS MARÍN, de azul y oro, media tendida (saludos). En el quinto, dos pinchazos y media (aviso, silencio).
  • CLEMENTE, de malva y oro, tres pinchazos y descabello (silencio). En el sexto, bajonazo (oreja).