El ministro de Cultura, Ernest Urtasun
El desaparecido ministro Urtasun presume de medidas cosméticas para proteger los museos españoles de los robos
El Ministerio no especifica qué medidas concretas se están adoptando para evitar nuevos asaltos a museos, más allá de solicitar información a las comunidades autónomas
La oleada de robos en museos –un fenómeno que afecta a varios países europeos y que llegó con fuerza a España en los últimos meses– ya ha provocado un daño al patrimonio español irreparable.
El 24 de abril los ladrones sustraían del Museo Arqueológico Provincial de Badajoz el conocido como Tesoro de Villanueva, formado por 144 monedas de oro.
El 28 de julio, cuatro individuos encapuchados asaltaban el Museo de Albacete y robaban varias monedas de alto valor histórico de las vitrinas de la institución.
Por último, el 27 de agosto los ladrones asaltaban el Museo de Villena (Alicante) y robaban el valiosísimo Tesoro de Villena, formado por un conjunto de piezas de orfebrería de oro considerado un conjunto único en el mundo de orfebrería de la Edad de Bronce.
Todos estos robos tenían como elemento común el que los ladrones sustrajeron únicamente objetos de oro, lo que apunta a la búsqueda del valor material de las piezas, sin importar su valor artístico, histórico o arqueológico. Los expertos, en ese sentido, temen que el destino final de estos objetos robados sea el acabar fundidos en lingotes, lo que supondría su pérdida definitiva.
De todos estos robos, el que mayor alarma social causó fue el de Villena, que ocupó amplio espacio en los medios de comunicación y desencadenó numerosos debates sobre la seguridad de los museos españoles.
Pese a la alarma, Urtasun no compareció en los medios y, el 15 de septiembre, sigue sin hacer ninguna valoración pública.
El Ministerio sacó un comunicado el 31 de agosto, pocos días después del robo, donde afirmaba que estaba «en contacto permanente con las comunidades autónomas y sus direcciones generales de patrimonio cultural y museos, y especialmente con aquellas que han sufrido robos en museos este año».
También se informaba de que, tras el segundo robo, el de Albacete, el Ministerio de Cultura, por medio de su Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, «trasladó a la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional su preocupación, solicitando su colaboración para tratar de prevenir casos similares a los ocurridos en la primavera e inicio del verano».
Como resultado de dicha gestión, la Brigada habría solicitado «información de todos los museos, dependientes tanto del Ministerio de Cultura como de las autonomías, que contasen en su exposición permanente o en sus depósitos con un número significativo de objetos realizados en oro, plata u otros metales o piedras preciosas, con el objetivo de reforzar su seguridad».
Asimismo, el Ministerio habría solicitado esa misma información a las comunidades autónomas, para trasladarla a la Policía Nacional.
Además, el Ministerio ha celebrado dos reuniones con las comunidades autónomas y la Policía Nacional para debatir la cuestión de la seguridad en los museos: la primera celebrada el 28 de agosto, la segunda el 10 de septiembre.
El ministro Urtasun no realizó ninguna declaración sobre los robos, pese a que sí se dejó ver, e incluso tomó la palabra, en la inauguración del pabellón de España como país invitado de honor en la Bienal Internacional del Libro de Sao Paulo, en la inauguración en Lisboa de la bienal Mostra Espanha, y participará este martes en la gala Drag Cultura Orgullosa en el Teatro María Guerrero.
En el comunicado de dicha reunión, el Ministerio ha sacado pecho por las medidas acordadas por las instituciones junto con la Policía. Sin embargo, dichas medidas se resumen en trasladar su preocupación a la Policía; solicitar colaboración a las comunidades autónomas; y solicitar información a los museos y gobiernos autonómicos.
Todas ellas medidas simbólicas sin una concreción real: no hay medidas concretas, una hoja de ruta clara ni una política de urgencia ante una oleada de asaltos que ya ha causado unas pérdidas incalculables a la memoria histórica de España.