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Pedro Sánchez, durante su entrevista en El Intermedio

Pedro Sánchez, durante su entrevista en El IntermedioBorja Puig de la Bellacasa/ Moncloa

Tercera entrevista del curso

Sánchez elogia la actuación «inteligente» de Marruecos durante la invasión y prepara a los ceutíes para tres meses más de infierno

El presidente niega en La Sexta estar chantajeado por Marruecos, se compromete a atajar la crisis de Estado antes de que acabe el año, menosprecia los avisos del CNI y carga contra Vivas

Pedro Sánchez fue este lunes un paso más allá en su empeño por exculpar, y defender incluso, a Marruecos por su papel en la invasión de Ceuta de los días 30 y 31 de julio. El presidente del Gobierno sostuvo en La Sexta que las autoridades marroquíes no mantuvieron una «actitud pasiva» durante las primeras horas del día de autos, sino que del lado marroquí hubo «una decisión de tratar de gestionar la avalancha de una manera inteligente» en esas primeras horas para «producir el menor daño posible a esos migrantes». Y añadió: «Diez horas después, vimos a un Marruecos mucho más activo, más movilizado».

Sánchez concedió a El Intermedio su tercera entrevista del curso, que empezó en la SER y siguió la semana pasada en TVE. Allí, el presidente se comprometió -con cierta cautela- a resolver la crisis antes de fin de año, preparando así a los ceutíes para tres meses más de infierno. Aseguró que diariamente 200 marroquíes se vuelven por donde vinieron motu proprio por falta de oportunidades y sostuvo que «en absoluto» está siendo chantajeado por Marruecos, como aseguran el PP, Vox y hasta el presidente del PNV, Aitor Esteban.

«Los bulos sobre el móvil para una serie de Netflix están bien, pero la realidad es en base a hechos (…). Como presidente he demostrado autonomía, defensa del interés general. Nunca hemos dicho que no habrá una respuesta contundente si se prueba que Marruecos está detrás, pero a día de hoy no hay una información sólida que plantee la autoría», indicó.

El líder del Ejecutivo repitió ese eslogan de que Ceuta saldrá «más fuerte» de esta crisis y pidió a su población «paciencia», porque «de aquí a final de año» el Gobierno espera que todos los inmigrantes que deban ser expulsados lo sean y solo se queden los que tengan derecho a asilo.

Sánchez cargó contra el presidente Juan Jesús Vivas, contra la jueza María Tardón, contra la información suministrada por el CNI y contra la decisión del Tribunal Supremo de suspender cautelarmente el derecho a voto de una parte de los nacionalizados con la ley de nietos, que no de todos. «¿De verdad se puede suspender un derecho esencial de la ciudadanía como es el derecho al voto a 400.000 españoles?», se preguntó.

Sobre los avisos mantuvo: «Se detectaron movimientos, pero en absoluto en la proporción que fue. Los whatsapp no son pruebas de que existiera alerta, sino yo creo que lo contrario. Cuando hay un riesgo lo que se hace es elaborar informes de inteligencia, compartirlos con superiores. Hubo una atención, un estar pendientes», argumentó, restando importancia a los documentos desclasificados la semana pasada, que prueban que sí hubo avisos.

De la magistrada de la Audiencia Nacional criticó su decisión de prohibir a la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional enseñar su famoso informe a sus superiores. Porque, según Sánchez, es «cuando menos sorprendente» que, afectando a la seguridad nacional, no fuera compartido con el Gobierno. Y del presidente ceutí dijo que ha echado de menos la colaboración que sí mostró en 2021 (entonces cruzaron la frontera diez veces menos de inmigrantes). Según Sánchez, Vivas está actuando a las órdenes de Alberto Núñez Feijóo, que junto con Vox quieren «utilizar la crisis de Ceuta para desgastar al Gobierno».

Wyoming preguntó en dos ocasiones si lo de Ceuta puede repetirse y el presidente no respondió. Dio una larga cambiada y habló de una «apuesta estructural» para dotar a la ciudad autónoma de más plazas de acogida y de «reforzar la cooperación con Marruecos», tanto desde el plano europeo como desde el español.

El presidente sabía que le iban a caer tres preguntas fijas: Presupuestos, el juicio a su mujer y la condena a su hermano y José Luis Rodríguez Zapatero. Sánchez reiteró que presentará las cuentas públicas antes de que acabe 2026 y que en 2027 convocará las elecciones generales «en función del interés general». Aunque matizó: «Mi ambición es ser presidente hasta el último día». Lo que contrasta con lo que sostuvo hace dos semanas en la SER, cuando se abrió a la posibilidad de un «adelanto técnico» de varios meses.

De Begoña Gómez y David Sánchez reiteró su inocencia y las injusticias que están sufriendo. «Peinado ha hecho mucho daño a la Justicia», lamentó. Y de José Luis Rodríguez Zapatero volvió a defender su presunción de inocencia, pero no con tanto ardor como el pasado miércoles en TVE. O, al menos, en lo que se refiere a su participación en las próximas campañas electoral, que planteó como una posibilidad, no como una certeza.

Quería Sánchez que Wyoming le preguntara por el ático de Isabel Díaz Ayuso y no lo hizo, sino por la Fórmula 1. Así que el presidente aprovechó esa última pregunta para colar que su homóloga madrileña está «un poco obsesionada con los áticos». También reconoció que, aunque no estuvo en la carrera, sí la vio por la televisión.

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