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Charles Faulhaber, Hispanista y profesor de la Universidad de BerkeleyThorun Piñeiro

Premios Duques de Soria

Charles Faulhaber: «Los 800 años de presencia árabe dejaron una profunda marca en la cultura española»

Charles Faulhaber, profesor de la Universidad de Berkeley ha trabajado durante 50 años en el proyecto PhiloBiblon, una gran base de datos de manuscritos españoles medievales que acaba de ser reconocido con el Premio Fundación Duques de Soria

En una célebre escena de la película Indiana Jones y la última cruzada, Harrison Ford explica a sus alumnos que el 70 % de la arqueología se hace en la biblioteca.

Charles Faulhaber no es un arqueólogo como se presenta en las películas de Spielberg, pero su labor ha sido esencial para abrir la ciencia a un nuevo conocimiento de la Edad Media y, particularmente, en la península ibérica.

El hispanista estadounidense Charles Faulhaber, profesor de la Universidad de Berkeley, es el responsable de PhiloBiblon, un proyecto en el que participan numerosas instituciones (entre ellas la Fundación Ignacio Larramendi) y que ha sido reconocida con el Premio Fundación Duques de Soria.

La candidatura de PhiloBiblon, presentada por la Universidad de Oxford, ha contado con apoyos de universidades e instituciones de Norteamérica, Sudamérica, Italia, Francia, Alemania y España.

Con este premio, la Fundación Duques de Soria de Ciencias y Cultura Hispánica, en el marco de su Observatorio Permanente del Hispanismo, reconoce a PhiloBiblon «como uno de los mejores equipos de investigación activo en los últimos años y el proyecto académico más sólido de entre las veintiséis candidaturas».

PhiloBiblon es una gran base de datos bibliográficos que se empezó a construir hace 50 años y que hoy reúne 245.000 fichas de más de 1.000 archivos y bibliotecas.

El proyecto PhiloBiblon busca facilitar el trabajo de aquellos investigadores, profesores, alumnos y público en general interesados en manuscritos medievales en lengua castellana, catalana y galaico-portuguesa.

Charles Faulhaber se reconoce un apasionado de los manuscritos medievales. Puede pasarse horas y horas en una biblioteca consultándolos y experimentando la ilusión y entusiasmo de los nuevos descubrimientos que se pueden realizar al pasar la página de un códice del siglo XIII.

El hispanista se define orgulloso de ser «tataranieto académico de don Ramón Menéndez Pidal» y es que, asegura, «casi todos nosotros que estudiamos la literatura medieval o la historia de la lengua nos basamos en sus obras de una manera inmediata o a la larga».

–¿Qué es PhiloBiblon y de donde procede su nombre? He leído que el término surge de una biblioteca ideal pensada en el siglo XIV por Richard de Bury y descrita en su obra del mismo nombre. ¿Por qué esa inspiración?

–PhiloBiblon era la biblioteca ideal de un inglés, Richard de Bury, y nosotros lo hemos adoptado para esta base de datos. Básicamente significa «el amor por los libros». En un principio el proyecto empezó como una herramienta auxiliar para un proyecto del diccionario del español antiguo de la Universidad de Wisconsin, a la que le hacía falta una base de datos para controlar los manuscritos que iban a entrar en ese diccionario.

Existe un gran interés en este mundo medieval. Piénsese en 'Juego de Tronos', o en la historia del Santo Grial

A principio se llamaba The Bibliography of old Spanish Texts, y durante muchos años se conoció como BOOST. Luego, ya por el 1992, por el Quinto Centenario, hubo un intento de unificar las bibliografías de español, catalán y portugués, bajo el título de PhiloBiblon.

–¿Cuál es la finalidad de PhiloBiblon?

–En el origen era una herramienta auxiliar. En la primera edición impresa salía con 966 fichas. Actualmente tiene casi 245.000 fichas. Lo que queremos hacer es proporcionar a nuestros colegas, a los estudiantes y al público en general un conocimiento de las fuentes primarias, los manuscritos y los antiguos impresos que contienn la información sobre las culturas ibéricas. Casi todo lo que sabemos de la Edad Media viene, precisamente, de textos escritos, no de edificios o en pinturas.

Existe un gran interés en este mundo medieval. Piénsese en Juego de Tronos, o en la historia del Santo Grial, Lanzarote, el Rey Arturo y la Mesa Redonda. Esto sigue teniendo una gran resonancia en el público.

Nosotros no lo hacemos por esto, sino que principalmente PhilBiblon es para que un profesor, o un estudiante, que está haciendo el doctorado, pueda rápidamente tener a su alcance todos los manuscritos e impresos que necesita para hacer una edición crítica o hacer un estudio.

Antes de empezar a editar un texto hay que estudiar cuáles son los manuscritos que lo contienen. Antes de PhiloBiblon esto era un trabajo de varios años para encontrar estos manuscritos, porque había que visitar todas las bibliotecas grandes para ver si tenían alguna copia, etcétera.

Lo que estamos intentado hacer es ahorrar tiempo a nuestros colegas. El tiempo es el factor límite para cualquier investigación.

–¿De qué archivos y bibliotecas proceden estos manuscritos?

–Actualmente tenemos fondos de más de 1.000 bibliotecas, pero obviamente las más importantes son las grandes. De la Biblioteca Nacional de España tenemos más de 3.000 manuscritos. Tenemos también manuscritos de la Real Biblioteca, de la Biblioteca de El Escorial, de la Biblioteca de Cataluña, la British Library, la Biblioteca Nacional de Francia… Siguen siendo las bibliotecas más importantes.

Lo que ocurre es que nunca se sabe si en una biblioteca en un pueblo perdido en Extremadura puede tener un manuscrito de gran interés.

Hace varios años se descubrieron, precisamente en Extremadura, una serie de ediciones del Lazarillo de Tormes emparedados en una pared, que parece ser que se habían escondido allí de la inquisición en el siglo XVI.

–¿Qué supone para usted y su equipo este proyecto recibir el premio Fundación Duques de Soria?

–Yo llevo ya cuarenta años trabajando en este proyecto. Por lo tanto, mi presentación en el momento de recibir el premio versará sobre una pasión, sobre mi pasión por los manuscritos. Lo que implica el premio es recibir un sello de autenticidad, que significa que no hemos estado perdiendo el tiempo durante estos años, sino que estamos haciendo algo importante.

–El proyecto se presenta como una base de datos bio-bibliográfica de libre acceso en Internet de fondos escritos en lenguas romances medievales de la península Ibérica. ¿Qué clase de documentos se pueden encontrar en ella?

–En un principio, cuando mis colegas en Wisconsin empezaron a elaborar esta base de datos se basaron en la Bibliografía de la Literatura Española de José Simón Díaz, que era, exactamente, literatura, nada más.

Pero para el diccionario era importante tener en cuenta todos los géneros: la ciencia, el derecho, la matemática, la veterinaria, la biología… Es decir, todos los textos que pueden tener un interés cultural. Lo único que no hacemos son los documentos notariales. Pero cualquier manuscrito, cualquier libro que pueda arrojar luz sobre la evolución de las culturas medievales es pasta para PhiloBiblon.

–¿Cuántos investigadores han trabajado en el proyecto? He leído que ha llevado décadas confeccionar la lista…

–Es difícil dar una cifra exacta, pero unas 200. El núcleo está formado por unas 30 personas, pero hay que tener en cuenta también a los becarios que han trabajado en ello, o las personas que han hecho aportaciones puntuales sobre la descripción un manuscrito. Cuando pienso en estas contribuciones puntuales, entonces estamos hablando de miles de personas.

–PhiloBiblon cuenta con la mayor base de datos de textos medievales. Son, en este momento, más de 245.000 documentos que reciben miles de consultas. ¿Estamos ante una de las mayores obras en su ámbito?

–Sí, no hay nada parecido en lo que respecta a las literaturas medievales de Francia, Italia o Inglaterra. Hay proyectos más puntuales, sobre un género determinado, pero no se ha intentado hacer para estas otras lenguas lo que nosotros estamos haciendo para las lenguas de la España medieval con PhiloBiblon.

Hay que tener en cuenta que PhiloBiblon es, hoy por hoy, el proyecto de humanidades digitales más antiguo del mundo hispánico.

–Como ilustre hispanista, ¿cuál es la importancia de la cultura e historia hispana en la historia de la civilización y cuál es su peso en la cultura medieval?

–Yo empecé como estudiante de estudios latinoamericanos. Entonces me di cuenta de que no podía entender la América latina sin entender España, y no podía entender España sin entender la Edad Media.

La historia de España es muy paradigmática. La historia de España es la historia de la humanidad.

–En España llama la atención que muchas de las principales aportaciones a la historia de España y el mundo hispánico procede de hispanistas anglosajones, ¿cree que hay en el mundo un desconocimiento o una minusvaloración de la historia de España y su aportación al mundo?

–En Estados Unidos es cierto. Nosotros somos un pueblo, un país que cree que ningún otro tiene importancia. A pesar de que tenemos programas de estudio sobre el extranjero, como el que yo seguí en la carrera, pero es cierto que la historia y la cultura española cuenta muy poco en los grandes medios. La coyuntura política actual en Estados Unidos no es nada favorable para este tipo de investigaciones.

España tiene fama de ser muy poco favorable a los judíos, pero en contraposición a otros países europeos era mucho más favorables.

Nosotros tuvimos un proyecto de la National Endowment for the Humanities para pasar tecnológicamente de un sistema antiguo a un sistema nuevo basado en Wikidata, que es la misma tecnología que usa Wikipedia. Al final del proyecto, la administración actual de Estados Unidos lo canceló. Menos mal que ya habíamos gastado todo el dinero, pero pensar en hacer una propuesta como esta a la actual administración de Estados Unidos sería tiempo perdido.

–¿Qué hace de la España medieval un fenómeno diferente a la Edad Media en el resto de Europa?

–La Reconquista. Es decir, los árabes llegaron al sur de Francia, al sur de Italia, pero solo en España tuvieron una constancia desde el año 711 hasta 1492. Esos 800 años han dejado una marca profunda sobre la cultura española.

Américo Castro, un gran estudioso de la historia de España, dice que España es el resultado de la fusión de tres culturas: la árabe, la judía y la cristiana. Y eso no pasó en otros países.

España expulsó a los judíos en 1492. Inglaterra los había expulsado en el siglo XIII. España tiene fama de ser muy poco favorable a los judíos, pero en contraposición a otros países europeos era mucho más favorables.

Una de las grandes épocas de los judíos fue durante el Al-Ándalus, siglos X, XI y XII, y luego en el mismo siglo XIV, con monumentos tan importantes como la Sinagoga del Tránsito, en Toledo, que demuestran esto.

–¿Qué es lo que le resulta más sugestivo de la historia medieval de España?

–Sugestivo no es la palabra que utilizaría. Lo que me interesa es España como enigma. Es decir: ¿cómo reaccionamos ante una cultura (la medieval) que no es la nuestra? Es una cultura de la que la cultura española actual proviene, pero que es diferente. Me acuerdo de la primera vez que vine a España, en los años 60. Había una campaña de turismo que decía «España es diferente», y lo era. Gran parte de esta diferencia empieza ya en la Edad Media.

A mí me encantan los manuscritos medievales porque cuando te pones ante pones ante un manuscrito medieval, lo abres y no sabes lo que te vas a encontrar dentro.

Recuerdo una ocasión en la que la ficha de un catálogo de la Biblioteca del Palacio decía que estaba ante un Texto sobre la Fortuna. Cuando abrí el manuscrito vi que era un ejemplar de Vita beata, de Juan de Lucena, entonces fui mirándolo y encontré otros tres textos dentro. Uno era una glosa sobre el Romance Rey que no hace justicia, del Cid y doña Jimena, y muevo la hoja, y leo: «Comienza la comedia de Calisto y Melibea». Es el único manuscrito conocido de La Celestina.

Con este descubrimiento hubo que rehacer totalmente la crítica textual del libro, que es uno de los más enigmáticas de la historia de España. El Libro del buen amor y La Celestina, nadie sabe cómo salieron esos libros en ese momento. ¿Quién es Juan Ruiz? ¿Quién es Fernando de Rojas? Estas son las cosas que me apasionan.

Viendo los manuscritos antiguos, abriéndolos y viendo el formato, la materialidad…, si es sobre papel, sobre pergamino, si es un libro en cuarto, o un folio mayor, como los grandes libros de Alfonso X el Sabio, las Cantigas de Santa María… Es un gusto, es una pasión. Por eso lo he hecho. PhiloBiblon no ha sido más que un vehículo para ejercer la pasión de mirar los manuscritos. Pasar un día entero en la sala del Cervantes o en la Nacional, es un lujo. Puedo pasarme allí sentado horas y horas enteras.