Fundado en 1910
Crónica deAndrés Amorós

La sevillana torería de Pablo Aguado abre la Puerta del Príncipe

En un ambiente de enorme expectación, corta tres orejas y encandila al público; Emilio de Justo y Roca Rey se quedan en un trofeo, con nobles toros de Jandilla

Pablo Aguado, a hombros de camino a la Puerta del PríncipeEFE

Final feliz y sevillanísimo: aunque el último toro se resiste a caer, el clamor popular exige que se conceda a Pablo Aguado la oreja que necesitaba para abrir la Puerta del Príncipe, después de haber cortado las orejas a su primero.

En los dos, ha desplegado un estilo muy lejano de las rutinas actuales, una torería que encandila a este público. Gracias a Canal Sur, han podido disfrutar de esta corrida histórica en toda España (y en todo el mundo, me apostilla el consejero Antonio Sanz).

Aunque parezca mentira, si ayer se puso el cartel de «No hay billetes», este sábado da la impresión de que hay mucha más público: no cabe un alfiler, en la Plaza. A nadie sorprende: es otro cartel de figuras y torea Roca Rey , que, además, reaparece en Sevilla, después de su cornada grave en este coso , en la Feria de Abril.

Aunque también parezca mentira, hoy hace todavía más calor que ayer. Escucho voces populares: «Estoy rezando a Dios para que tape el sol»… «Me voy a pasar media tarde en la terraza de la Plaza»… Y otra, más dramática: ”No sé si lograré sobrevivir a esta tarde”.

Sí sobrevivimos, y muy felices, para contarlo. La otra diferencia de este cartel al del viernes radica en los toros. Indiscutiblemente, no hacen bien los espectadores que, al elegir un cartel, se fijan sólo en los diestros. Ya sé que el juego de los animales es una incógnita pero la trayectoria de una ganadería es un dato que los aficionados conocen y valoran.

Dentro del encaste Domecq, Jandilla tiene justa fama de bravura. Esta temporada he visto varias corridas de ese hierro francamente interesantes. Esta tarde, hemos visto toros bien presentados, de juego variado; alguno, justo de fuerzas; nobles, en general. En mayor o menor medida, todos han propiciado el triunfo de los diestros. Pablo Aguado ha cortado tres orejas; Emilio de Justo y Roca Rey, una.

Emilio de Justo ha dado muestras, este año, de estar plenamente recuperado de aquel gravísimo percance que puso en riesgo su carrera. Lo he visto, últimamente, valiente y poderoso, dentro del clasicismo.

Emilio de Justo, con el primero de su lote, al que cortó una orejaEFE

El primero, bien hecho, engatillado de pitones, tiene un extraño nombre, Zaiteku: según leo, es palabra japonesa que alude a la especulación: ¡vaya por Dios! ¿A quién se le habrá ocurrido ese nombre?

Lo recibe Emilio en tablas con una sucesión de lances a una mano, la suerte que ha resucitado Morante. En el quinto o sexto, se le cuela por la izquierda, lo derriba y se libra por pelos del percance, Vuelve a colarse el toro por la izquierda al llevarlo al caballo. Lo pican caído y se va pero aprieta, en banderillas.

Brinda De Justo a Pablo Aguado. El toro es incierto, alterna nobles embestidas con coladas: los misterios del toro bravo… En seguida, se pone el diestro por la izquierda, el presunto lado malo del toro: muy firme, liga suaves muletazos. Suena la música. Ha sido una trasteo rotundo, con más mérito que vistosidad, hecho a un toro serio y el público lo ha sabido valorar. Juega bien el diestro la mano izquierda en la estocada, algo trasera: justa oreja. Buen comienzo de tarde.

Acude a portagayola en el cuarto, que sale suelto y pegando saltos. Gallea por chicuelinas para llevarlo al caballo: es vistoso pero no lo más adecuado, en un toro con poca fijeza. Lo cuidan, en el caballo. El animal mansea un poco y blandea pero se mueve. Emilio brinda al público. Le enseña a embestir por bajo y liga muletazos con decisión pero el toro se viene abajo y la faena, también. Ha mostrado entrega pero le ha faltado toro.

Roca Rey continúa triunfando casi todas las tardes, con su valor y su orgullo profesional de primera figura, que no se deja ganar la pelea por nadie. En Sevilla, su estilo no es el favorito de los aficionados más clásicos pero su último percance ha aumentado el respeto de todos.

Recibe al segundo con delantales de pies juntos y cordobinas: ¿por qué no con verónicas, cargando la suerte? El toro tardea pero cumple, en el caballo. Quita Aguado por suaves chicuelinas, muy sevillanas. Mansea un poquito el toro en banderillas pero mete muy bien la cabeza en el engaño, Roca liga muletazos suaves, de mano baja pero sin cruzarse (alguna voz se lo recrimina). El toro se apaga y suenan algunos pititos. Ha sido un trasteo fácil pero sin hondura, que no ha convencido al público. Mata caído y todo queda a medias. ¿Por qué no se ha entregado más el torero? No lo sé.

Andrés Roca Rey, este sábado con el segundo de su lote, toro jabonero al que cortó una orejaEFE

En el quinto, jabonero, vuelve a recurrir a los delantales a pies juntos y lances por alto. (También me repito yo: ¿para cuándo las verónicas?). Cumple el toro en el caballo, mide bien el castigo Quinta. Se luce Aguado en el quite y Roca Rey no replica… Brillan con los palos Agustín de Espartinas y Fernando Sánchez. (Leo en el programa de mano que el primero lleva un vestido «Soraya y azabache blanco»: ¿qué diría Cañabate de esto?).

Después de brindar al público, Roca Rey realiza su habitual comienzo explosivo, de rodillas, con muletazos cambiados y arrucinas. El toro embiste con nobleza y el diestro lo aprovecha con muletazos mandones pero sin gran sustancia y la música para. Ha de recurrir al habitual arrimón, que suscita una fuerte división de opiniones: suenan voces criticas. Mata de un rotundo espadazo y corta una oreja, acogida con cierta frialdad. Ha salvado la tarde pero…

Pablo Aguado representa esa peculiar estética sevillana que aquí cautiva a tantos. Su singular estilo destaca por la naturalidad y la sencillez (delante de un toro bravo, eso es dificilísimo). Cuando se encuentra a gusto –no todas las tardes– parece estar toreando en un tentadero…

Embiste desigual el tercero en las verónicas iniciales, apenas lo pican. (En Las Ventas, la protesta habría sido fuerte). En el quite de Emilio de Justo, el toro se pega una fuerte voltereta. En la muleta, el animal flojea y puntea el engaño pero Pablo acierta al correrle la mano con suavidad a media altura. Algún remate y adorno pinturero encandila al público. Con un animal por el que nadie apostaba, ha sabido darle la lidia justa y, además, con un estilo muy del gusto sevillano. Mata con decisión: dos orejas. Aunque el toro haya muerto en el centro del ruedo, la ovación me parece excesiva.

Chicuelina de Pablo Aguado al primero de su lote, al que cortó las dos orejasEFE

La Plaza entera empuja a Aguado para que complete el triunfo. Cuando se centra con el sexto, traza algunas verónicas al ralentí. Se

luce Iván García en un quite al compañero. Brinda Pablo al público. Comienza con pinturería, saliéndose de la rutina habitual. El toro s pronto y noble, justo de fuerzas. Aguado improvisa con torería, hasta de rodillas. Aunque el toro dura poco, queda corto, continúa emocionando al público con la variedad de su estilo sevillano, más en los remates que en lo fundamental. Después de dejarlo descansar, todavía lo llama y se lo enrosca a la cintura con suavidad: gritos de ¡torero!, palmas por bulerías: ¡la locura! Y logra una buena estocada.

Pablo Aguado, con el último de la tarde, al que cortó otra oreja@lancesmaestranz

Tiene en las manos otras dos orejas… pero el toro se resiste a caer, barbea tablas, busca refugio cerca de toriles. Falla Pablo con el descabello, suena un aviso. La gente se rasga las vestiduras, se mesa los cabellos, clama al cielo… Finalmente, el toro cae. A pesar de eso, el clamor popular impone el corte de la oreja.

Es ya de noche cuando lo sacan a hombros por la Puerta del Príncipe. La multitud, enloquecida, corea: «¡Pablo Aguado, torero de Sevilla!». ¿Cabe un título más hermoso? Me he acordado de Chicuelo, de Pepe Luis y Manolo Vázquez, de Pepín, de Curro Romero…

El éxito de Pablo Aguado es también el triunfo de una torería clásica, eterna, alejada de rutinas, que nace de la inspiración y sorprende al público, con sus improvisaciones…

Para abrir la Puerta del Príncipe, no ha necesitado Pablo Aguado dar muletazos cambiados por la espalda ni arrucinas: verónicas, naturales y estocadas son suficientes, si nos transmiten la gracia única, indefinible, de Sevilla.

FICHA

  • SEVILLA. Plaza de la Real Maestranza de Caballería. Feria de San Miguel. Sábado, 26 de septiembre. «No hay billetes».
  • Toros de Jandilla , bien presentados, de juego variado; nobles, en general.
  • EMILIO DE JUSTO, de verde y oro, estocada (oreja). En el cuarto, estocada (saludos).
  • ROCA REY, de berenjena y oro, estocada caída (silencio). En el quinto, rotunda estocada (Oreja).
  • PABLO AGUADO, de gris azulado y oro, buena estocada (dos orejas). En el sexto, estocada y tres descabellos (aviso, oreja). Sale a hombros por la Puerta del Príncipe.