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'Maricarmen' es la nueva obra de «arte» de «la cultura» española

Los de siempre se han inspirado en el noticioso caso de la mujer desahuciada no para crear, sino para hacer su habitual e interesado vodevil político al rescate y al dictado del de siempre

Ana Belén en el Congreso durante el homenaje a Pau CasalsSergio R Moreno

Mucho se habla de la ideología en el arte y la cultura actuales. Entre otras cosas porque en la actualidad no se busca otra cosa como médula espinal. Nietzsche dijo que una vida sin música sería un error. Delacroix que «El primer mérito de un cuadro es ser una fiesta para la vista» o Degas que «El arte no es lo que ves, sino lo que haces ver a los demás».

Para la RAE arte es sinónimo de talento, genio, maestría o inspiración. Y, sin embargo, el arte actual aparta estas palabras y aquellas concepciones en beneficio de la ideología. La ideología como núcleo. La politización de toda obra de arte, de teatro, cinematográfica... No hay arte contemporáneo sin ideología. No hay cultura sin política.

El autodenominado grupo de la «cultura» española es el mejor ejemplo, más conocidos por sus opiniones doctrinales, siempre cercanas al poder, a la «cultura política» dominante, al supuesto progresismo de Sánchez al que se rinden pasmosamente. Esta «cultura» española no piensa en arte, sino en ideología.

Por eso el caso de Maricarmen, la anciana desahuciada, un caso entre muchos, por desgracia, y desde luego no el más dramático, les ha inspirado incluso hasta el ridículo, con Ana Belén leyéndole un poema a la protagonista sin indicios (todo lo contrario) de vergüenza, o con Carlos Bardem llamando «Paquita» (no se sabía ni el nombre de la «obra») a Maricarmen, quien por cierto, puso en TVE como responsable de su situación a Pedro Sánchez.

Maricarmen también fue objeto de inspiración del inevitable ya (menos mal que se retiraba al extranjero, ¡pero ha vuelto!, o no se ha ido) David Uclés, quien escribió en El País un sentido artículo fantásticamente ideológico sobre un encuentro personal con Maricarmen. Maricarmen ha inspirado a la «cultura» española que se ha lanzado a la calle.

Porque cuando la «cultura» española se inspira no se pone a trabajar por lo general (como dijo Picasso que tenía que pillarte la inspiración: trabajando), sino que sale a la calle para apuntalar su posición política que es la que les da sus muchos privilegios, no su arte. Por eso su arte siempre es ideológico, porque sin ideología (la adecuada, por supuesto) su «arte» no vale nada o mucho menos si hablamos de dineros.

No son artistas, sino mayormente activistas exclusivos como el último en sumarse, Almodóvar, cómo no, propietario de distintos inmuebles. Desde su casa actual, en el exclusivo Paseo de Pintor Rosales, de 400 metros cuadrados y valorada en 3 millones de euros; su casa anterior, un piso en la calle O'Donnell de Madrid con vistas a El Retiro; un edificio entero de cinco plantas en La Guindalera, con locales, oficinas y garajes y también una casa de campo, sin contar con activos inmobiliarios cercanos a los diez millones de euros.

Este y otros de la misma calaña son los artistas que de repente y de forma inaudita como grandes propietarios claman por la vivienda en España para desviar la atención y al rescate de Sánchez, que se hacen llamar «la cultura» con la misma demagogia de los políticos (o del político) a los que tan bien sirven, como demuestra esta mala obra de teatro, pero ideológica, llamada Maricarmen.