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Andrés Amorós
Crónica deAndrés AmorósMadrid

Con el medio toro que eligen las figuras, Morante queda a medias

En un ambiente de extraordinaria expectación, la escasa casta, fuerza y emoción de las reses frustra la esperada apoteosis

Morante de la Puebla, ante el lleno de Las Ventas, en este Día de la Hispanidad

Morante de la Puebla, ante el lleno de Las Ventas, en este Día de la HispanidadEFE

En el día de la Hispanidad, por la mañana, presenciamos el desfile patriótico, con los aplausos y los abucheos esperados. Por la tarde, acudimos ilusionados a Las Ventas, al último festejo de la Feria de Otoño y de la temporada taurina, en la capital de España.

Esta vez, posee un atractivo excepcional: la vuelta a Las Ventas de Morante de la Puebla. A nadie le sorprende –quizá, al ministro Urtasun– que se haya colocado el cartel de «No hay billetes», en cuanto se abrieron las taquillas.

Igual que las dos corridas anteriores, transmite ésta, en directo y gratis, Telemadrid: se apunta un gran tanto. También se ha podido ver en la televisión de Castilla-La Mancha y en A Punt. (Y, por internet, en el mundo entero). Estoy seguro de que esta tarde van a batir récords de audiencia.

En cualquier corrida, la gran incógnita es siempre el juego de las reses. En ésta, un poco más. Garcigrande pegó un gran petardo en el cierre de la Feria sevillana de San Miguel: impidió cualquier lucimiento de Morante y de sus compañeros de cartel. Núñez del Cuvillo es otra de las ganaderías predilectas de Morante y de todas las figuras.

El riesgo es que, buscando la comodidad, acaben cayendo en lidiar toros que limitan o impiden su triunfo por su escasez de casta, fuerza y emoción. Acabamos de ver, el día anterior, cómo la emoción de las reses de Adolfo Martín realzó la entrega y el valor de Antonio Ferrera y de Román, contribuyendo a que los dos abrieran la Puerta Grande.

Esta tarde, presenciamos todo lo contrario: los toros de Garcigrande y Núñez del Cuvillo levantan protestas por su justa presentación; salvo el primero, de Garcigrande, que embiste con nobleza, todos los demás decepcionan totalmente: son sosos, carecen de fuerza y casta, no transmiten emoción alguna.

Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, en el callejón de Las Ventas

Alberto Núñez Feijóo e Isabel Díaz Ayuso, en el callejón de Las VentasEFE

Aarón Palacio, que confirma la alternativa, pierde la oreja del buen primero por matar mal . El mejicano Héctor Gutiérrez se muestra voluntarioso. Morante, inédito en su primero, dibuja algunos naturales magníficos en el cuarto pero no cuaja la gran faena que esperaba el público, recordando lo que hizo en este mismo coso hace exactamente un año.

Al comienzo del festejo, el ambiente es extraordinario: se anuncia que la recaudación del festejo será a beneficio de la ciudad de Ceuta. Suenan los himnos de Ceuta y de España. El público comenta lo que ha sucedido en el desfile; los fotógrafos enfocan a Isabel Díaz Ayuso y Alberto Núñez Feijóo…

En este cartel, representa al toreo hispanoamericano el mejicano Héctor Gutiérrez, por ser el triunfador de la Copa Chenel. Fervientemente deseamos todos los aficionados que vuelva a surgir una primera figura en Méjico. Sería buenísimo para la Fiesta en su país, donde ahora mismo está sufriendo graves ataques, y, en general, para la Tauromaquia, pero no es fácil: las reses que allí se lidian suelen ser más manejables que las que vemos en España y los diestros suelen acusarlo.

El tercero, de Cuvillo, no gusta de salida al público. Lo pican muy poquito. El toro es soso, noble, no transmite absolutamente nada. Brinda Héctor Gutiérrez a Isabel Díaz Ayuso. El animal embiste al ralentí. Comenta Paco, mi vecino: «El toro que hubiera querido Morante»… El trasteo del diestro azteca es correcto, con series aceptables al natural. Prolonga con las inevitables bernadinas, que no entusiasman. Mata fácil, contrario: algunos piden la oreja.

El quinto, de Garcigrande, tampoco agrada, de salida: acude al caballo al relance, la lidia es desordenada. El toro se mueve pero transmite muy poco; el trasteo, correcto, tampoco dice mucho: el público no entra en la faena. Entrando de largo, Héctordeja un espdazo desprendido.

Confirma la alternativa el aragonés Aarón Palacio, al que apodera El Tato. Recuerdo bien la sorpresa que causó y la excelente impresión que dejó en Bilbao, donde se lidian toros serios. Es un diestro valiente y variado, dentro de la línea clásica.

Aarón Palacio, muy valiente con su primer toro, necesitó cuatro intentos con la espada

Aarón Palacio, muy valiente con su primer toro, necesitó cuatro intentos con la espadaEFE

Lancea compuesto al primero, de Garcigrande, que flaquea después de varas pero resulta noble: va largo, con las fuerzas justas. Aarón lo embarca bien en la muleta: en el platillo, traza naturales y el animal, pegajosito, lo pone en apuros. Sube la faena en los ayudados por bajo y los pases de pecho, al hombro contrario. Tiene la oreja cortada pero lo estropea todo al matar a la cuarta.

Protestan de salida al último, aunque pesa casi seiscientos kilos: la decepción general es evidente. Intenta calentar al público Aarón con faroles de rodillas. Se luce Juan Sierra, con los palos. Brinda Aarón a Curro Vázquez: en el recuerdo guardamos sus extraordinarios naturales, en el festival matutino, hace un año. El joven aragonés intenta ligar muletazos, se justifica pero ya no logra enderezar la tarde. Mata de estocada caída.

He dejado para el final a Morante, que concentra las miradas de todos. Ahora mismo, es la primera figura indiscutible (creo que algunos exageran al proclamarlo el mejor de toda la historia del toreo). Está toreando de maravilla, uniendo arte, técnica y valor: los tres pilares básicos. Se ha convertido en un auténtico fenómeno social, que llena todas las Plazas donde actúa, y que ha contribuido decisivamente a la actual moda de la Tauromaquia.

Esta tarde, además, vuelve a Las Ventas, el mismo coso donde se cortó la coleta –temporalmente– hace justamente un año. ¿Puede dudar alguien de que se va a entregar al máximo? La única incógnita es el juego de los toros que él, como máxima figura, ha elegido…

Morante brinda el segundo de su lote a Carlos Sainz

Morante brinda el segundo de su lote a Carlos SainzEFE

El segundo, de Garcigrande, se frena de salida y mansea. José Antonio sólo logra dos verónicas, con garbo, a media altura. El toro flaquea, en varas, y corta, em banderillas; en la muleta, queda muy corto, sólo permite medios pases. Suena en el tendido un sonoro bostezo, impropio de un aficionado, aunque la faena no sea lucida. Con facilidad, Morante se quita al animal de en medio.

Le queda el cuarto, de Núñez del Cuvillo, castaño, muy protestado de salida por su escaso remate. Traza Morante tres lances estupendos pero el animal engancha el engaño. (En toda la tarde, apenas hemos podido disfrutar con su capote). El toro embiste cortito: Morante lo lidia con ayudados por alto, cargando la suerte. Cuando ya lo ha metido en la muleta, dibuja un par de naturales magníficos; el toro hace por él y lo resuelve saliendo de la suerte con torería. Son naturales dados con naturalidad: algo muy poco frecuente, como decía don Gregorio Corrochano. En un momento dado, José Antonio se enfada, provoca la arrancada del toro y dibuja dos naturales extraordinarios pero la gloria dura muy poco: por la derecha, el animal protesta. Mata sin estrecharse.

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote y cuarto de la tarde

Morante de la Puebla, con el segundo de su lote y cuarto de la tardeX: @LasVentas (Plaza 1)

Los más sensatos se consuelan: «Ya hemos visto algo». Es inevitable la cita cervantina: «Algo y aún algos, dijo Sancho». Pero también es cierto que, con el recuerdo de hace un año, todo el mundo esperaba mucho más. Y José Antonio tampoco intenta, en el último, el tradicional «quite del perdón»

Al final, aplauden una voz que censura al ganadero (a los dos, supongo). Es lógico pero no debieran olvidarse de las figuras que eligen estos toros: esta tarde, está clarísimo que no han sido ni Héctor Gutiérrez ni Aarón Palacio.

A medias, esta vez, se ha repetido lo que vimos en Sevilla: un desastre total, en la última corrida de San Miguel. Buscando la comodidad, las figuras eligen toros que frustran o limitan su triunfo. El contraste con los encastados toros de Adolfo Martín, que propiciaron una tarde apasionante, es flagrante: en el pecado llevan la penitencia.

POSTDATA. En el día de la Hispanidad, recuerdo las frases de mi amigo Antonio Gala, al que más de una vez llevé a los toros:

«Si hay algo arraigado al tuétano cultural de España, son los toros. Llevo la Fiesta en la masa de la sangre. En ella coinciden todos los pueblos de ese cajón de sastre que llamamos España… Lo que tenemos en común con Hispanoamérica: la lengua y los toros».

Añado yo: ésos son sólo dos de los motivos –hay muchos más– por los que, a pesar de tantas desdichas de la política, debemos sentirnos orgullosos de ser españoles.

FICHA

  • Madrid. Plaza de Las Ventas. Feria de Otoño. Lunes, 12 de octubre de 2026. «No hay billetes».
  • ​Toros de Garcigrande (1º, 2º y 5º) y de Núñez del Cuvillo (3º, 4º y 6º): salvo el buen primero, los demás, justos de presentación, fuerza y casta.
  • MORANTE DE LA PUEBLA, de verde y oro , en el segundo, estocada (silencio). En el cuarto, metisaca y media atravesada (aviso, saludos con división).
  • HÉCTOR GUTIÉRREZ, de blanco y plata, en el tercero, estocada contraria (petición y saludos). En el quinto, estocada desprendida (silencio).
  • AARÓN PALACIO, de blanco y oro, que confirma la alternativa, en el primero, tres pinchazos y estocada (aviso, silencio). En el sexto, estocada caída (palmas de despedida).
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