La autora Dolores Redondo
Dolores Redondo: «Cuando publiqué mi primera novela y vendí 25 ejemplares nadie me propuso para el Nobel»
La autora internacional, Premio Planeta 2016, regresa a las librerías con su novena novela 'Todas las noches, todas las ciudades', un desafío donde abandona su seña de identidad geográfica para adentrarse en los laberintos de la sospecha, la identidad y la delgada línea de la cordura
Con una obra traducida a más de 40 idiomas, adaptaciones a la gran pantalla y éxitos internacionales, la escritora Dolores Redondo, galardonada con el Premio Planeta en 2016, vuelve a agitar el panorama literario con su nueva novela.
Lejos de conformarse con la comodidad del éxito, la creadora de la exitosa Trilogía de Baztán ha decidido dinamitar su propia fórmula en su novena novela.
En un encuentro con los medios cargado de reflexiones, confesiones y mucha complicidad, la autora desgranó los secretos de un lanzamiento que promete acaparar todas las mesitas de noche a partir de hoy en España y, en las próximas semanas, en toda Hispanoamérica.
«A veces el best seller muy vendido se considera peyorativo, porque hay este canon que tenemos en nuestro mundo de que si le gusta a mucha gente, pues mal. Yo recuerdo cuando yo publiqué mi primera novela y vendí 25 ejemplares nadie me propuso para el Nobel», señaló en el encuentro reflexionando sobre el éxito y el fracaso.
La autora Dolores Redondo
El gran reto: prescindir del territorio
Si algo caracterizaba las obras de Redondo era la simbiosis entre sus personajes y los paisajes que habitaban, convirtiendo el entorno en un protagonista más. Sin embargo, en esta ocasión, el mayor desafío de la autora ha sido renunciar al territorio.
«He deconstruido la mente del escritor», confesó Redondo ante los medios. «En esta novela renuncio al territorio para irme a la frontera entre la cordura y el otro lado, la fina línea que separa lo que realmente controlas y lo que no dentro de tu mente».
La trama gira en torno a dos ejes fundamentales: la identidad y la sospecha. A través de la protagonista Nash Elizondo, quien repite tras Las que no duermen, y su encuentro con un padre al que no conocía, Benedict, la novela plantea una doble investigación: una policial y otra profundamente personal.
«Construir este personaje yo creo que abre un mundo para afrontar las investigaciones desde otro canal. Que no sea siempre el del policía que tiene unas herramientas de presión, de poder llevarte a una comisaría, de poder utilizar una orden judicial. Y Nash lo tiene que hacer desde la empatía todo el tiempo».
Cuando los personajes se apoderan del autor
Uno de los aspectos más llamativos de este nuevo trabajo es el guiño metaliterario. El personaje de Benedict cuenta con su propio alter ego, el detective Cold Star, «un homenaje absoluto tanto a la novela negra estadounidense como al cine negro americano» al estilo de Philip Marlowe. Redondo reconoció que, mientras escribía, se alimentaba de esa masculinidad tosca y desfasada que hoy resulta casi cómica, pero fascinante.
El juego va más allá, en un punto de la novela, un personaje acude a consultar a una escritora que no es otra que la propia Dolores Redondo. Esta idea conecta directamente con una experiencia real y perturbadora que vivió la autora hace cinco años, cuando llegó a confundir recuerdos propios con los de su personaje literario, Amaia Salazar. Un fenómeno de simbiosis que también experimentaron iconos como Bela Lugosi o Johnny Weissmuller, y que encontró reflejo en las palabras de Miguel Delibes en su discurso de los Premios Princesa de Asturias: ¿Qué cabeza es la que debo conservar?
«El libro, las páginas, son un tablero ouija, y realmente lo que hacen es convocar a sus espectros, a sus fantasmas, y escriben sobre lo que temen, sobre lo que les da miedo, sobre los fantasmas que tienen debajo de la cama, sobre demonios del pasado, sobre dudas del futuro, sobre fantasmas de las navidades futuras, cómo será, cómo estaré, siempre estamos convocando a esos espectros»
El fenómeno de las giras, los lectores y la «Cenicienta» literaria
Entre risas, la autora comparó el desgaste de la promoción -aviones cancelados, maletas perdidas y almohadas cambiantes- con el deseo de encerrarse a escribir la siguiente historia que ya llama a su puerta. No obstante, destacó que el contacto con los lectores es la verdadera leña para el invierno. «No dejaría de escribir aunque solo me leyera una persona que me lo pide con esa pasión y sinceridad, a veces acompañándolos en momentos muy duros como quimioterapias».
Dolores Redondo con su nuevo libro 'Todas las noches, todas las ciudades'
La noche de presentación se vivió por todo lo alto en la Casa del Libro, celebrando el lanzamiento al filo de la medianoche como una auténtica «noche de Cenicienta» previa a la llegada masiva a los establecimientos.
Un universo en expansión y un guiño al futuro
Lejos de cerrar puertas, Redondo confirma que sus universos literarios se expanden como el telescopio Hubble. De hecho, dejó caer una pista deliciosa para sus seguidores: un futuro encuentro entre Amaia Salazar y la psicóloga forense Nash que promete recompensar a los lectores más fieles.
Para los nuevos, no existe la necesidad de haber leído toda la bibliografía anterior gracias a la independencia de sus tramas.
La autora Dolores Redondo
Además, Dolores Redondo cedió sus derechos para la producción de la película basada en su novela Guardián invisible. Sus lectores, como auténticos talibanes, se podían llevar un disgusto si algo esencial cambiaba en la historia. Ella no intervino en ningún momento del proceso. No quería participar, y tenía miedo del posible resultado.
«Hay que ser humilde y saber muy bien. Estoy muy contenta. Pero tenía mucho miedo cuando terminaron de hacer la película, porque yo decía todo lo que han cambiado los lectores me van a matar. Porque los lectores sí que son talibanes y tienen que ser. Tienen que ser férreos de la novela», explicó.
Le concedieron un visionado en un cine de Barcelona de manera privada, quería ver lo que había salido completamente sola. Sin embargo, se llevó una grata sorpresa con el resultado. Ver su nombre en la pantalla le impresionó, lo mismo pasó cuando su primera novela fue puesta en escaparates. Incluso, sintió ternura.
Cuando ve a alguien con alguno de sus libros entre sus brazos, o en la playa sentado en la arena devorando sus páginas, es cuando siente verdadero calor en el corazón.
Con la humildad intacta a pesar de haber vendido sus primeros derechos por apenas 2.500 euros, Dolores Redondo demuestra que, en la madurez de su oficio, lo más importante sigue siendo arriesgarse en el laberinto de la literatura de verdad.