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Isabel Castro Latorre, autora de 'Las Cervantas'

Isabel Castro Latorre, autora de 'Las Cervantas'Cedida

Entrevista a Isabel Castro Latorre, historiadora

Isabel Castro: «Cervantes se quedó solo cuando tenía cuatro años porque encarcelaron a su padre por deudas»

La historiadora Isabel Castro Latorre trata de hacer justicia a las mujeres de la familia de Miguel de Cervantes en su libro ‘Las Cervantas. Leyenda negra y verdad de la familia de Cervantes’

Vilipendiadas, despreciadas, ridiculizadas… La historia ha dejado en mal lugar a las «Cervantas», las mujeres de la familia del autor de El Quijote, particularmente, sus dos hermanas, su hija y su sobrina.

Y, sin embargo, esta leyenda negra no es más que una acumulación de infundios, equívocos históricos y calumnias. La historiadora e investigadora Isabel Castro Latorre –a quien entrevista El Debate– desmonta la leyenda negra de las Cervantas en su libro Las Cervantas. Leyenda negra y verdad de las mujeres de la familia de Cervantes (Crítica) y hace justicia a un grupo de mujeres que, según demuestra la documentación histórica, fueron realmente excepcionales.

–¿Quiénes eran las Cervantas?

–Eran unas mujeres que fueron tratadas injustamente. Cuando se examinan los documentos en conjunto ves que la familia ha sido tratada injustamente de ‘buscona y oscura’, y las hermanas, hija y sobrina de Cervantes de prostitutas encubiertas. Eso fue una carga para Cervantes, y además con el apelativo despectivo de las Cervantas. Es una injusticia histórica la que se ha cometido con estas mujeres.

–¿Ya se las conocía con ese nombre en su época, como las Cervantas?

–Sí, se las borra. Y, de hecho, a partir del siglo XX se les borra hasta el nombre de pila, y se las conoce a todas como las Cervantas. No solo a las cuatro Cervantas –las dos hermanas, la hija y la sobrina–, sino a todas se las borra el nombre de pila y pasan a ser «las Cervantas».

–¿Cómo influyó la familia de Cervantes, y en particular las mujeres, en la vida y obra del autor del Quijote?

–Las mujeres de la familia de Cervantes influyeron en la forma en que dibujó a los personajes femeninos de su obra. Cuando Cervantes tenía cuatro años, y sus hermanas una tenía siete y la otra tenía seis, se quedaron solos porque al padre lo metieron en la cárcel por deudas acumuladas.

Cubierta del libro 'Las Cervantas'

Cubierta del libro 'Las Cervantas'Crítica

Fueron ellas las que tuvieron que salir al frente de las deudas que el padre había dejado, que tenía un préstamo que no pudo pagar. Cervantes, desde pequeño, observa a esas mujeres resueltas. Eso es lo que inspira a los personajes femeninos de su obra, que son mujeres resueltas y fuertes.

–Comentaba que se borraron hasta sus nombres. ¿Por qué esa leyenda negra sobre las Cervantas?

–Esa leyenda negra nace con uno de los documentos donde aparece la familia de Cervantes. Fueron unas averiguaciones que se hicieron tras el asesinato del hidalgo Ezpeleta en 1605 frente a la casa de Cervantes, cuando vivían en Valladolid.

De las declaraciones de los testigos entresacan los cervantistas los primeros datos familiares, pero se quedaron extrañados de que Cervantes tuviera una hija bastarda y que dos hermanas con apellidos distintos. Eso hace creer a los cervantistas que las hermanas de Cervantes eran de padres distintos.

Además, una vecina declara que son mujeres poco ejemplares por la libertad con la que viven, y que en casa de Cervantes entraban hombres de noche y de día. Claro, hoy sabemos que Cervantes también ejercía de agente de negocios en su casa para incrementar sus modestos ingresos de la escritura.

Este es el primer documento que tenemos para analizar quién era la familia de Cervantes. Pero, ese modelo de familia, que retrataba ese documento, chocaba con los valores morales y la ideología de los primeros biógrafos. Te estoy hablando de finales del siglo XVIII. Ante este dilema moral las excluyen o escamotean datos, que es lo que hicieron.

Luego llegan unos pleitos por incumplimiento de palabra matrimonial y, estos pleitos, se malinterpretaron y descontextualizaron, porque no tuvieron en cuenta las relaciones matrimoniales que había antes y después del Concilio de Trento.

Antes de Trento la promesa matrimonial era una costumbre muy tradicional: los novios se otorgaban esa palabra y, de alguna manera, ya se sentían, si no casados, ya legitimados para tener relaciones sexuales. Se establecía un vínculo porque era ya un contrato entre ellos, un contrato que, si no se cumplía, se podía llevar al novio, al burlador, ante los tribunales para tener una compensación económica, como una dote que le permitía a esa mujer volver a estar disponible para el matrimonio.

Pero ese modus vivendi que les achacan a ellas –que seducían a hombres con dinero para lograr esa dote matrimonial– te das cuenta, al analizar los archivos, que no es cierta. Entre otras cosas, porque no era un proceso nada fácil. Tenían que sufrir la humillación pública de las preguntas íntimas de los jueces y de los testigos. Tenían que aportar a la justicia pruebas física o escrita –una carta dotal, un embarazo, un rapto– o también pruebas visuales, los testigos que llevaba ella, o él, que diera testimonio de la presencia de la pareja en lugares públicos o de que hubieran revelado públicamente la formalidad de la pareja.

En cualquier caso, esa fama de que vivían de seducir, o ser unas cazafortunas, es falsa. Es que los documentos no dicen nada de eso, en absoluto.

–Para elaborar este libro ha llevado a cabo una amplia investigación. ¿Cómo ha sido el proceso?

–El proceso comenzó con la elaboración de una novela por parte de mi marido (Misterioso asesinato en casa de Cervantes, de Juan Eslava Galán) sobre el asesinato que comentamos antes, el del hidalgo Ezpeleta, en casa de Cervantes en 1605, y me pidió que hiciera una biografía de la familia. Yo aporto unas cuantas biografías con datos, y fue entonces cuando me di cuenta de que esas mujeres que aparecían en la biografía no eran las mismas mujeres que aparecían en la documentación y si se contrastaban los datos.

Ahí es cuando me pongo a analizar la documentación, porque me sorprendió positivamente que fueran mujeres que trabajaran, que fueran mujeres cultas, mujeres fuertes, que se ganaban la vida con su trabajo. Nada de esa familia buscona y oscura y esas hermanas, hijas y sobrinas que supuestamente ejercían la prostitución. En absoluto.

–En un momento del libro plantea la pregunta de si Cervantes fue un protofeminista. ¿Fue Cervantes un protofeminista?

–Creo que cuando lees la obra en conjunto de Cervantes te salen mujeres que no se volverán a ver después del Siglo de Oro. Son mujeres resueltas, decididas, que no se callan. Sobre todo, no se callan cuando tienen un marido vago o que no les gusta.

–Uno de los personajes más intrigantes del Quijote es una mujer, Dulcinea, ¿qué puede contar sobre ese personaje? ¿Es un eco de las mujeres de su familia, o incluso de alguna en particular?

–Con Dulcinea, lo que hace Cervantes, es tomar el perfil de mujer ideal y contraponerlo a la mujer real. Pero no creo que esté basado en ningún perfil de su familia.

–¿Hace justicia en sus libros a las Cervantas?

–He tratado de restituir la verdad de estas mujeres y darles el lugar que la historia les ha negado. Han sido siglos de leyenda negra negándoles el protagonismo que tienen.

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