El descaro electoral de Sánchez: dice que el PSOE es la «aldea gala» de Europa después de la invasión de Ceuta
Lo grotesco de compararse con un ejemplo (de ficción) de defensa de la soberanía y de resistencia al invasor resume que clase de campaña está haciendo Sánchez
Pedro Sanchez durante un mitin
Quizá la principal diferencia entre la campaña de Sánchez y la de la oposición es que Sánchez ha de inventar y la oposición sólo ha de enumerar datos y hechos. La campaña se la ha hecho Sánchez a la oposición, mientras el presidente tiene que seguir mintiendo y exagerando.
Una de esas exageraciones o directamente mentiras, es el eslógan de la «aldea gala»: «Sentíos orgullosos de ser la aldea gala en Europa. De ser una luz de esperanza entre tanta penumbra en el mundo. Si Brasil pudo, ESPAÑA PUEDE», ha escrito en X.
La aldea gala es la aldea de Astérix, el famoso héroe de ficción que lleva en ella una vida tranquila y apacible en el ínterin de sus aventuras en medio de la dominación romana que en nada le afecta junto a su amigo inseparable Obélix y todos sus vecinos que resisten «todavía y siempre al invasor» gracias a la fuerza sobrehumana que les proporciona la poción mágica del druida Panorámix.
Reza la frase mítica de los cuentos de Uderzo y Goscinny: «Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y siempre, al invasor». Leyendo esto, casi resulta un insulto a la inteligencia y a los españoles que Sánchez tome semejante ejemplo como un eslogan de sí mismo.
Los valores que encarna la aldea gala no son los de este PSOE. Sánchez trata de asimilar su supuesta negativa y rechazo a Trump, por ejemplo, con la idea de defensa de las costumbres, de su propia soberanía, mientras ha permitido y permite una invasión de Marruecos.
La España de Sánchez no ha hecho nada para impedir la invasión de Marruecos y Sánchez se atreve a compararse con los galos... Tampoco los galos se enfadan nunca entre ellos, y si lo hacen todo lo arreglan por el bien de la aldea, mientras la lista de «cadáveres» de Sánchez es larga, todo lo contrario a lo que harían los galos.
Los galos siempre están alegres y en paz, lo que contrasta con el gesto mayormente pérfido del presidente. También destaca en los galos su humildad y su rechazo del poder, lo contrario al presidente. Lo mismo que su palabra y sus principios inamovibles, una sinceridad que es la antítesis de las formas de Sánchez.
Como la honradez de los galos frente a la corrupción generalizada del PSOE. La honradez y la sinceridad son las mayores virtudes de los galos de Astérix con las que resulta grotesco que se compare Sánchez. Lo grotesco de una campaña electoral que no resiste grotescas comparaciones culturales como la de la «aldea gala» que «resiste todavía y siempre al invasor».