El escritor Enrique Vila-Matas
El día que una entrevista convirtió a Vila-Matas, santo antitético de Uclés, en candidato al Nobel
El escritor español fue entrevistado en la prestigiosa revista literaria The Paris Review en 2020, donde han escrito y han hablado los más grandes autores desde 1953
Enrique Vila-Matas acaba de recibir el Premio Nacional de las Letras. Se sabe mayormente quién es. Se le conoce. Y cierto es que solo poner su nombre junto al de un personaje como David Uclés da mucho reparo.
Se hace por varias razones, la mejor de todas para que se sepa que Vila-Matas, de 78 años, es, además de un grande de la literatura cuya grandeza sigue creciendo, un hombre discreto cuya entidad se edifica en sus libros y en la calidad y la personalidad de los mismos.
Esto es lo que le llevó a ser entrevistado para el número de otoño de la prestigiosa revista literaria, creada en 1953, The Paris Review, el lugar donde en los últimos 73 años han aparecido los más sobresalientes de la literatura de todo el mundo.
Último número de The Paris Review
Dicha aparición consagró al consagrado escritor barcelonés. Una reconsagración como una presentación al mundo. Lo que aquella entrevista anunció era que Enrique Vila-Matas era oficialmente elegido como candidato al Nobel.
Es como si una modelo aparece en la portada de Vogue. The Paris Review es el Vogue de la literatura. Y allí apareció Vila- Matas, definido por su «deslumbrante variedad de citas, digresiones y metadigresiones: un intenso e ingenioso delirio textual que lo ha convertido en uno de los escritores más originales y aclamados de la literatura en español».
Esto lo decía Adam Thirlwell, el entrevistador, que se refiere al entrevistado y a su sexto libro, Breve historia de la literatura portátil, de 1985, como «audaz» e «hito de la narrativa europea».
Dice Thirlwell que la entrevista fue realizada en varias fechas en Barcelona el verano y el otoño antes de la publicación y en una mezcla de francés y español que finalmente el propio Vila-Matas dio forma, como si la gran entrevista tuviera que tener la forma o el estilo de sus novelas.
O suceder de una forma única, como al mismo autor le pasan cosas que no le pasan nunca igual que aquella anécdota, vivida junto a Thirlwell, en la que un taxista le recibió con un «Buenas noches, Dr. Pasavento», llamándole como el personaje de su novela. Esas cosas que le pasan, o no, las suele contar en su siempre magnífica y distinta columna en El País, unos preciosos gramos de literatura.
La entrevista en The Paris Review es un prodigio literario sin lugares comunes, por supuesto. Una delicia donde se le preguntaba, por ejemplo, si le preocupaba «alguna vez que la verdad y lo que parece ser verdad no siempre coincidan». La respuesta es sencilla cuando cuenta que un crítico elogió su primera novela, pero juzgó inverosímil un hecho que en realidad había sucedido.
En realidad esa es buena parte de la personalidad literaria y el interés de y por Vila-Matas: no saber si lo que sucede es cierto o no, o ni siquiera eso por no surgir el impulso de hacerse esa pregunta, sino solo de leer y leer, sin necesidad de pensar. Leer a Vila-Matas por leer es como dejarse llevar en una bonita barca por un río plácido, pero lleno de piedras que el agua y la barca bordean, sortean al pasar como elementos del viaje.
Vila-Matas puede ser el mejor escritor español vivo y por qué no el mejor del mundo. Sin duda uno de los mejores escritores de la actualidad a sus 78 años luego de un presente y una carrera de prestigio y de calma, de literatura pura, de ingenio e identidad literaria que fue oficializada, se convirtió en estrella de las letras y por tanto en candidato al Nobel hace seis años, tras la entrevista con elegante relumbre en The Paris Review.