La obra de Carl Gottlieb Peschel, 'José vendido por sus hermanos' (1831)
Una familia holandesa descubre que una pintura que perteneció a sus abuelos estuvo colgada en casa de Hitler
Una investigación del académico Diederik Oostdijk ha reconstruido el recorrido de 'José vendido por sus hermanos', una pintura de 1831 que perteneció al coleccionista judío Bob Nijkerk y que terminó en la residencia de Adolf Hitler en Berlín
Una investigación reciente ha sacado a la luz la historia de una pintura del siglo XIX que perteneció a una familia judía de los Países Bajos y que, durante el régimen nazi, llegó a decorar la residencia de Adolf Hitler en Berlín. Se trata de José vendido por sus hermanos (1831), del artista alemán Carl Gottlieb Peschel, una obra que representa el episodio bíblico en el que José es vendido como esclavo por sus hermanos.
Según informa la revista ARTNews, el cuadro formaba parte de la colección de Bob Nijkerk, un coleccionista holandés cuya familia había construido una importante fortuna en el sector del hierro y la chatarra durante el siglo XIX. Nijkerk aprovechó su patrimonio para reunir una destacada colección de libros de bibliofilia, obras de tipografía moderna holandesa y pinturas. En 1941 recibió la obra de Peschel como regalo de su cuñado.
La familia, sin embargo, vivía bajo la amenaza de la ocupación alemana. En 1940, los nazis confiscaron la empresa familiar que Nijkerk dirigía en Ámsterdam, en el contexto de las medidas de persecución y expolio económico contra la población judía.
Una familia que logró sobrevivir al Holocausto
A partir de 1942, más de 100.000 judíos de los Países Bajos fueron deportados a campos de concentración y exterminio. Bob Nijkerk, su esposa y sus tres hijos consiguieron evitar inicialmente la deportación gracias, en parte, a la intervención de Willem Sandberg, conservador del Museo Stedelijk de Ámsterdam, institución con la que el coleccionista mantenía una estrecha relación.
Sandberg intercedió por la familia para que fuera incluida en una lista de excepción que protegía a unos 700 judíos. Ambos habían visitado en 1940 el búnker donde el museo almacenaba obras de arte, y los investigadores consideran probable que Nijkerk hubiera depositado allí algunas de sus piezas más valiosas.
Pese a esa protección inicial, la familia terminó siendo trasladada al castillo de De Schaffelaar y, posteriormente, al campo de tránsito de Westerbork, en los Países Bajos. Desde allí fue deportada a Theresienstadt, en el territorio de la actual República Checa.
Los cinco miembros de la familia sobrevivieron finalmente a la guerra. En 1945 fueron trasladados en tren a Suiza junto con un grupo seleccionado de prisioneros de Theresienstadt.
Del hogar de Hitler a un depósito de arte nazi
La investigación del profesor Diederik Oostdijk, de la Universidad Libre de Ámsterdam, ha permitido reconstruir parte del recorrido de la pintura. Según sus hallazgos, la obra de Peschel estuvo colgada durante un tiempo en la residencia de Hitler en Berlín. Más tarde fue trasladada a un almacén en Múnich donde se reunían obras de arte destinadas al proyecto de un futuro Führermuseum, el museo que el dictador pretendía crear para exhibir su colección.
Führermuseum diseñado por Roderich Fick, basado en los bocetos de Hitler
No obstante, todavía no se ha podido determinar cómo salió exactamente el cuadro de manos de Nijkerk. Los investigadores no saben si el coleccionista lo vendió a finales de 1941 o principios de 1942, o si la pintura fue confiscada posteriormente durante las incursiones de las fuerzas alemanas o de sus colaboradores holandeses en viviendas judías.
Después de la guerra, Nijkerk logró recuperar numerosos libros de su colección, pero nunca hizo referencia a la pintura de Peschel. Su nieto, Willem Nijkerk, considera que probablemente no existía un vínculo emocional importante entre su abuelo y aquella obra.
Una investigación que recupera la historia familiar
Willem Nijkerk conocía la tradición bibliófila de su familia, pero ignoraba la verdadera dimensión de la colección de su abuelo. Fue gracias a Diederik Oostdijk como descubrió la relación familiar con la pintura y pudo conocer mejor la vida de sus antepasados antes de la guerra.
«Principalmente conocía el período durante y después de la guerra. Gracias a la investigación de Oostdijk, pude vislumbrar cómo era su vida antes de la guerra. Vivían con un lujo relativamente ostentoso», explicó a Het Parool.
Oostdijk recoge esta historia en su nuevo libro, Overlevingskunst (El arte de la supervivencia), en el que reconstruye las trayectorias de tres familias judías que lograron escapar del Holocausto y examina el papel que desempeñaron sus colecciones artísticas en sus vidas.
La investigación también ha relacionado otras tres pinturas con la colección de Nijkerk: dos retratos de 1633 realizados por Caspar Netscher y una obra de 1673 de Gerbrand van den Eeckhout. Estas piezas se encuentran actualmente en el Rijksmuseum de Ámsterdam.
Por su parte, José vendido por sus hermanos se exhibe en el Museo Martin von Wagner, en Würzburg, Alemania.
Los descendientes no han reclamado las obras
Hasta el momento, ninguno de los siete descendientes de Bob Nijkerk ha presentado una reclamación formal para recuperar la pintura de Peschel ni las otras tres obras vinculadas a la colección familiar.
Willem Nijkerk ha reconocido que, si las pinturas fueran restituidas, la familia probablemente optaría por venderlas. También ha expresado su incomodidad ante la idea de que una obra perteneciente a sus abuelos acabara en la residencia del líder nazi.
«Es una idea extraña pensar que un cuadro de mis abuelos estuviera en la residencia de Hitler, uno de los seres humanos más horribles que jamás hayan existido, y que él encontrara esta obra tan bella», declaró a Het Parool.
El nieto del coleccionista también dejó clara su distancia personal respecto a la obra: «No me gustaría tener el cuadro de Peschel en la pared de mi casa. Además, me resulta desagradable pensar que haya estado en la casa de Hitler».