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Detalle del primer número de The New Yorker y los directores de La bola negra Javier Calvo y Javier AmbrossiGTRES

La prestigiosa 'The New Yorker' despedaza 'La bola negra' y a sus autores: «arrogantes» y «artificiosos»

La publicación, que cuenta con 101 años de edad, se ha referido al filme español directamente como un fracaso: «Esta película no es un monumento; es un fracaso»

No todo podían ser alegrías para la exitosa película española La bola negra de Javier Calvo y Javier Ambrossi. Más allá de las muchas críticas favorables, ha llegado la de la prestigiosa revista The New Yorker, que no solo no ha sido favorable, sino absolutamente destructiva.

La publicación, que cuenta con 101 años de edad, se ha referido al filme basado de forma torticera en la figura de Federico García Lorca, en palabras de su crítico cinematográfico Justin Chang directamente como un fracaso: «Esta película no es un monumento; es un fracaso».

No se queda aquí Chang, ni mucho menos, quien lanza un directo a la técnica y al talento: «Es como si los directores, blandiendo un rígido esquema narrativo y temático, fueran incapaces de coordinar los personajes, los diálogos y la acción al servicio de sus propósitos generales».

En el mismo sentido califica La bola negra de «epopeya desmesuradamente recargada»; dice que las tres historias que la forman «Están lastradas por la misma extraña falta de sustancia», y asegura que «Los dramas de la represión y la liberación gay son más reduccionistas que esclarecedores».

Un repaso o una paliza monumental, de lo que no califica a la película, a pesar de exponer que esas son sus pretensiones: «Sobre las ruinas de San Sebastián, Ambrossi y Calvo pretenden erigir un monumento cinematográfico para la posteridad; en cambio, han producido una película que insiste, con arrogancia y agresividad, en su propia monumentalidad».

No es más suave con el protagonista, Guitarricadelafuente (sí con Bernardeau: «Intensamente carismático en su interpretación de Rafael»): «No es únicamente que Guitarricadelafuente, llamado a encarnar una confusión moral y sexual difusa, se limite a mostrar un desconcierto absoluto» y un «ensimismamiento melancólico», de la que solo le saca, esta vez para bien (según el crítico) una Penélope Cruz como «una maravilla descarada y provocadora».

Aunque lo mejor, para Chang, es Lola Dueñas, utilizada para dar el último golpe a Calvo y Ambrossi: «Da voz a una furia hirviente e inconsolable, a una afirmación de voluntad pura y feroz que deja al descubierto la artificiosidad de los recursos poéticos y estructurales de Ambrossi y Calvo».