28 de octubre de 2021

Carmen Thyssen junto a

Carmen Thyssen junto a "Rue Sant-Honoré por la tarde. Bajo la lluvia", de Camille PissarroEFE

El cuadro fue expoliado por los nazis

Continúa lloviendo sobre la 'Rue Sant-Honoré' de Pissarro

Un nuevo recurso de los Cassirer, propietarios originales de la obra, logra reabrir el caso del óleo expuesto en el Thyssen, propiedad del Estado español, tras más de ochenta años de litigios y misterios

A finales de los años 20 el cuadro Rue Sant-Honoré por la tarde. Bajo la lluvia, de Pissarro, colgaba de la pared del salón de la casa de Lilly Cassirer en Múnich. El cuadro lo había adquirido en 1900 Julius Cassirer, padre del marido de Lilly, quien, según la biógrafa de la familia, Sigrid Bauschinger, siempre quiso que fuera para sus nietos.
Fue uno de esos nietos quién descubrió en el año 2000 el cuadro expuesto en el museo Thyssen-Bornemisza. En 1939 Lilly fue obligada a vender la obra a un comerciante de arte al servicio de la Gestapo a cambio de un visado de salida de Alemania. En 1958, Lilly Cassirer obtuvo una compensación de 120.000 marcos por parte del Estado alemán, que reconoció a Lilly como propietaria legal de la obra.
En los años 60, el óleo de Pissarro apareció misteriosamente en los círculos de arte de Estados Unidos. Se perdió la pista durante lustros hasta que en 1976 el barón Heinrich Thyssen lo compró por 275.000 dólares a una galería de Nueva York. En 1993 el Estado español compró la colección Thyssen por 350 millones de dólares.
Siete años después, la familia puso su causa en manos del bufete de abogados español Cremades & Asociados. Un juzgado de California entendió que no procedía la reclamación. Los abogados de los Cassirer apelaron la decisión. Luego compareció el Estado español, en favor de los Thyssen, pidiendo un recurso ante la Corte Suprema de Estados Unidos.
La parte contraria se opuso en 2018 alegando que tanto el barón como su Fundación eran reconocidos expertos que tenían que saber que la obra procedía del expolio nazi, además de que existía un listado donde se registraban las obras robadas (después se comprobó que el cuadro de Pissarro no estaba entre ellas) y en el reverso del cuadro estaba escrito el nombre de la familia.

Probado el expolio

Un año después, el Tribunal de Distrito de California declaró probado que Lilly Cassirer fue obligada a desprenderse de la obra, pero la sentencia rechazó la demanda por ser aplicable al fondo del asunto el Derecho español al amparo del Código Civil. La Fundación Thyssen Bornemisza no estaba obligada a devolver la obra ni a abonar ninguna indemnización, aunque la decisión se maquillaba al afirmarse que, según el Derecho del Estado de California, el Estado español sí tenía el deber moral de devolver el cuadro.
El caso parecía terminado y los Cassirer parecían haber perdido definitivamente la obra que Pissarro pintó desde su ventana y que colgaba en el salón de la casa de Múnich de Lilly Cassirer en 1928. Pero el Tribunal Supremo de Estados Unidos acaba de admitir a trámite un nuevo recurso donde se cuestiona, según la Ley de Inmunidades Extranjeras, si se debe aplicar la ley escogida por el Estado oyente o la ley común federal que podría añadir un nuevo e inesperado epílogo a la truculenta trama.