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La sala 40 del Museo del Prado exhibe obras copiadas de grandes artistasMuseo del Prado

El Museo del Prado inaugura una sala dedicada a réplicas de cuadros destacados, de Rafael a Rubens o Tiziano

La pinacoteca madrileña muestra por primera vez una exposición permanente con obras de reconocidos pintores que imitaban el estilo y la técnica de otros artistas hasta hacerlos indiferenciables

El Museo del Prado acaba de inaugurar una exposición permanente centrada exclusivamente en artistas que copiaron obras de otros pintores hasta el punto de que ambos cuadros resultaran indistinguibles. Bajo el nombre de «En los límites de la creatividad: copias, versiones, pastiches y falsificaciones», la sala 40 pasará a albergar una serie de imitaciones de obras renacentistas, fechadas entre los siglos XV y XX.

Ya desde la época de los Habsburgo, la Corona solía encargar réplicas de cuadros destacados a modo de presente para nobles u otros monarcas. Un caso destacado fue la versión de El rapto de Ganímedes, de Antonio da Correggio, que Felipe III encargó a Eugenio Cajés tras regalar el original al emperador Rodolfo II. Por otra parte, con la institución de las academias, la copia de artistas previos pasó a convertirse en un método habitual de aprendizaje para los estudiantes.

Una parte considerable de las pinturas de esta nueva exposición formaron parte en su día de las Colecciones Reales y de diversas «instituciones eclesiásticas desamortizadas». Según ha informado el museo, se guardaron por diversas razones, entre las que destaca el valor histórico y artístico de la obra de copistas destacados o la imposibilidad de hacerse con los cuadros originales.

A la izquierda, 'El rapto de Ganímedes' de Antonio da Correggio, y a la derecha la copia encargada por Felipe III a Eugenio CajésMuseo del Prado

Entre los copistas de renombre se encuentran Eugenio Cajés, Pietro Facchetti o Manuel Ramírez Ibáñez, que realizaban estas copias por encargo de los monarcas para dejar constancia de obras importantes que iban ser regaladas a otros reyes o nobles. También se convirtió en el método de aprendizaje cuando se crean las academias en el siglo XIX: copiar e imitar era la mejor escuela.

«Luca, date prisa»

El napolitano Luca Giordano (1634-1705), también llamado Lucas Jordán en España, fue nombrado por su padre «Luca fa presto» («Luca, date prisa») por su excepcional velocidad en la pintura, nacida de su talento, pero también por imitar a sus maestros favoritos, incluidos Rafael, Rubens y Tiziano.

Luca Giordani interpretó La Sagrada Familia con San Juanito, también conocida como Virgen de la rosa, de Rafael, tan fiel que «asombró a sus contemporáneos por su extraordinaria capacidad para imitar el estilo de varios grandes maestros del pasado». En esta obra emula el estilo del genio italiano, pero reinterpreta libremente a la Virgen. Para dejar claro que se trata de una copia de uno de los pintores más famosos del Renacimiento, Giordani firmó las iniciales RSV (Rafael Sanzio de Urbino) en la zona inferior derecha, dejando claro que había «cierta intención falsaria» en la imitación.

El autor de la copia de Matrimonio de Psique y Cupido no dejó su firma de Giulio Romano (1499-1546), pero se sabe que no tuvo acceso al original, que fue pintado en el Palacio Te de Mantua, por lo que utilizó un grabado del renacentista Giorgio Ghisi. Como resultado, se pueden percibir diferencias en el fondo, en el primer plano y sobre todo en el color. Las obras de Ghisi incluyen exclusivamente tonos del blanco al negro.

'La Sagrada Familia con san Juanito', de Luca Giordano a partir de Rafael

De entre las obras escogidas, cabe destacar las fantásticas copias por parte de artistas flamencos anónimos, de las obras mitológicas de Tiziano o poder ver la sofisticada técnica de copia de Juan Bautista Martínez del Mazo, el yerno de Velázquez, especialista en replicar obras de las colecciones reales, con notable solvencia.

En Venus con los signos de Libra y Tauro, Saturno con el signo de Capricornio y Las Constelaciones, Pietro Facchetti (1535/39-1619) realiza una mezcla de imitaciones a partir de Rafael y Luigi de Pace. Los cuadros pertenecen a un conjunto de pinturas realizadas a partir de los mosaicos de los Siete Planetas que ejecutó Luigi de Pace en 1516 para la iglesia de Santa María del Popolo, según cartones ideados por Rafael. Los lienzos fueron un encargo del duque de Mantua, quien en 1603 los envió al duque de Lerma como regalo. El responsable de transportarlos a España fue Rubens, que en su correspondencia afirma que deberá restaurarlos a causa de los graves daños que sufrieron durante el viaje.

De hecho, las obras de Rafael y su escuela fueron las que dieron mayor fama al Museo del Prado en su andadura inicial. Prueba de ello es el interés por ellas de Luis Eusebi, primer conserje de la institución, así como autor de su primer catálogo y de una copia que se exhibe ahora en la sala 40, la de La Sagrada Familia del roble.