09 de diciembre de 2022

Portada de «Hojas de otoño» de Miguel de Santiago

Portada de «Hojas de otoño» de Miguel de SantiagoPPC

'Hojas de otoño': un canto a la Naturaleza con mayúscula

Libro de poemas jubilares, que cantan a la vida y a la Creación con la alegría de contemplar, a través de lo bello y lo bueno, la grandeza del Hacedor

Miguel de Santiago ha escrito un libro de poemas en la colección «Manuales de oración» de la editorial PPC, que ya es de por sí una editorial religiosa. Siendo así, todo da señales de que se trata de un libro de espiritualidad y, sin dejar de serlo, tampoco lo es exactamente. En primer lugar, porque Miguel de Santiago es, entre otros méritos, un reconocido poeta de los que antiguamente se llamaban «laureados», pues desde su primer libro, Catálogo de insomnios, publicado en 1976 en la colección Adonáis, no ha dejado de ganar premios. Fue XVI Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística 1996 por Vigilia, XV Premio Antonio Machado 1997 por Recordatorio y Premio Provincia de Guadalajara 2001 por El camino del alma hacia el Amor.
El segundo motivo que rompe con la idea preconcebida de Hojas de otoño es que, aun siendo un libro muy espiritual, entre sus poemas escasean las referencias religiosas. Más allá que cada poema viene introducido por un texto bíblico que parece inspirarlo y con el que se forma, a lo largo de la lectura, un interesante diálogo.
Portada de «Hojas de otoño» de Miguel de Santiago

PPC / 190 págs.

Hojas de otoño

Miguel de Santiago

En este sentido, Miguel de Santiago se aleja de la tradición lírica. La poesía religiosa ha tenido gran predicamento en la tradición española. Parte de esa riqueza vino provocada por su vinculación con otro gran tema poético, el amor. Siguiendo la tradición petrarquista, Garcilaso y Boscán escribieron poesía amatoria inspirada en la religión y ensalzaron así a la donna angelicata a altos niveles del espíritu. Los grandes místicos dieron la vuelta a los tópicos y transformaron a ese amor humano en divino, creando las mejores poesías que se han escrito en español. Nada puede compararse al Cántico espiritual, y ahí están de acuerdo poetas y críticos del más variado pelaje.
Hojas de otoño es un libro contemplativo y un canto a la Creación. Los primeros cuatro poemas, que forman una unidad temática a modo de retablo elemental, marcan el tono del resto del libro. Los títulos no pueden ser más concluyentes: «Extasiado por la tierra», «Embriagado por el agua», «Arrobado por el aire» y «Asombrado por el fuego». Los cuatro elementos que conforman la naturaleza según antiguas tradiciones emocionan los ojos del poeta. A partir de estos versos, se dan señales de la belleza de la naturaleza y cómo eleva el alma poética a través de caminos y senderos, cursos de agua y bosques, sembrados y atardeceres. El autor, nacido en Palencia, muestra su admiración por el campo castellano, pues no es otro el que aparece descrito en sus páginas. Un campo con una belleza discreta y que sin embargo ha inspirado a tantos poetas.
Desde el punto de vista espiritual, creo que este libro sigue una estela antigua y luminosa, pues se inspira en San Francisco de Asís, y cito con el papa Francisco en su Laudato Si’, en su oración por la bondad del Creador: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba». Perteneciendo a otra tradición, pero de calidad igualmente sublime, me recuerda a la poesía de Emily Dickinson, que supo encontrar a la divinidad en los pequeños detalles de su jardín y logró llevar una vida contemplativa tan distante de la tradición puritana en la que vivió.
El tono general del libro es el gozo por la vida, el júbilo por el existir. Y sin embargo, ya en el título aparece que un trasfondo nostálgico, una orientación más hacia lo vivido que hacia lo que se vivirá y que deriva la alegría en agradecimiento. El sentimiento crepuscular que representa las hojas cayendo en la penúltima estación también parece que condiciona la forma poética. Los poemas mencionados son los únicos versificados y a partir de ahí se pasa a la prosa poética, tan lírica como la anterior pero sin estar encorsetada por la forma. Casi se diría que el poeta ha optado por la comunicación sin estrecheces. La poesía se mezcla así con el pensamiento, el aforismo y la sentencia.
Hojas de otoño es un libro muy apropiado para esta época y para este periodo en que vivimos. Invita a abrir los ojos, contemplar y disfrutar lo que hay a nuestro alrededor. Algo aparentemente sencillo pero que muchas veces olvidamos.
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