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18 de abril de 2024

Retrato de Federico García Lorca pintado en la fachada de la casa natal del poeta en Fuentevaqueros (Granada)

Retrato de Federico García Lorca pintado en la fachada de la casa natal del poeta en Fuentevaqueros (Granada)EFE

'Federico García Lorca en el franquismo': un poeta en los meandros de la historia

Un libro que responde, con objetividad y seriedad, a la pregunta de cómo se percibió Lorca en los primeros años del franquismo

Ana Isabel Ballesteros se ha enfrentado en este libro con la difícil tarea de analizar la recepción de Federico García Lorca durante los años cuarenta y cincuenta. Pienso que es un trabajo arduo por dos motivos: porque hay muchos Lorcas en Lorca y porque probablemente sea el escritor español con más carga simbólica, lo que implica que es muy difícil de separar lo que es de lo que significa.
Estafeta literaria

eDITORIAL Fragua. 2023. 283 pÁGINAS

Federico García Lorca en el franquismo: el caso de La Estafeta Literaria (1944-1960)

Ana Isabel Ballesteros Dorado

Digo que hay muchos Lorcas, pero en realidad podemos decir que hay tres importantes. El Lorca poeta, el Lorca dramaturgo y el Lorca asesinado en Granada en 1936. Cuando Ballesteros lo estudia, está haciendo un trabajo triple. Su obra poética, de evidente valor, tiene no obstante una repercusión limitada debido a la propina naturaleza del género: no todo el mundo leía o lee poesía. Junto con esto, al tratarse de un formato breve o atomizable, era más fácil su publicación. Algo diferente es la faceta del Lorca dramaturgo, al tratarse de un género que por aquel entonces era multitudinario y creado para ser representado y no leído, por lo que era un objetivo mucho más suculento por la censura. Por último, está la figura de Lorca como víctima de la barbarie de la guerra civil y el convertirse en símbolo político fuera de España.
Este último aspecto exige mantenerse en el dato objetivo, manejar el tema con pulso firme, y una exigencia de trabajo y rigor que, desde luego Ballesteros cumple con creces.
Un aspecto sorprendente del libro, por poco conocido, es la pugna que se creó entre los hermanos del dramaturgo, que prohibieron cualquier representación expurgada de Federico, y la censura española que a priori no parecía exigir demasiadas enmiendas a su obra. Los unos por los otros lograron que Lorca se representara poco en España en esos años, pero el trabajo minucioso de Ballesteros también descubre las fallas de esa relación tal vez interesada por ambas partes, como la que sucedió en la primera representación comercial de Yerma, en 1960, en el teatro Eslava de Madrid.
Otro dato que se destila de la lectura del libro es que la limitada pero existente exposición de Lorca durante el franquismo fue debida, en gran medida, a falangistas. El primero y más notorio fue Juan Aparicio, fundador de La Estafeta y más adelante delegado general de Prensa, como bien demuestra la autora de este libro. Pero no solo él: Luis Escobar, también falangista, fue el director y factótum de la mencionada representación teatral. La sorpresa se matiza cuando se considera que un autor tan espinoso como Lorca solo se podría dejar en manos de segura ideología. Algo similar a lo sucedido con el fundador de Planeta, José Manuel Lara, pues gracias a su vinculación con el régimen pudo publicar libros prohibidos en otras editoriales.
Aunque el subtítulo del libro menciona a La Estafeta Literaria como fuente principal de información, la autora fiel a un loable rigor académico, y tal vez con la conciencia de que cualquier propuesta debe de estar bien asentada en las fuentes, utiliza la revista cultural como pie para luego contrastar la información y sus comentarios con archivos y bibliografía. Podemos decir en este sentido que Ballesteros no da puntada sin hijo: no solo maneja la bibliografía de lo que se ha escrito hasta ahora sobre Lorca en ese momento histórico, sino que recurre a las fuentes primarias en numerosas ocasiones. No hay más que recurrir a la bibliografía para darse cuenta del tiempo que ha dedicado a indagar en el Archivo General de la Administración, donde se conservan todos los expedientes de la censura; así como el Archivo General de la Comunidad de Madrid, menos conocido pero no por eso menos importante para este trabajo.
Federico García Lorca en el Franquismo es un libro que habitualmente viene incluido en el género de ensayo académico, lo que conlleva un aparataje bibliográfico y referencial consistente y lo hace imprescindible para cualquier especialista en la historia cultural de la España contemporánea. Sin embargo, esta especialización no lo convierte en libro solo accesible para expertos. La importancia de Lorca, tanto desde un punto de vista literario como cultural –de nuevo la vida y la obra–, ayuda a que este libro trascienda el mundo académico para ser no ya apropiado sino recomendable para cualquier persona con intereses generales en la historia contemporánea de España.
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