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22 de junio de 2024

El planeta Marte

El planeta Marte

Lectura entretenida y asequible que sigue aportando las claves esenciales sobre astronomía

Hablando a la vez de ciencia y de historia de los descubrimientos, el libro nos deslumbra con la belleza de la nebulosa de Andrómeda, los cúmulos estelares, los rayos cósmicos y las estrellas moribundas

La obra de Isaac Asimov (1920–1992) no es sólo extensa en número de libros publicados, sino también en temáticas y géneros. Muchos lectores admiran su faceta como creador de ficciones científicas –algunas las definió él mismo como «cortos relatos policíacos de ciencia ficción»–, en especial las de carácter futurista y en las que aparecen robots con claro protagonismo. De hecho, para sus narraciones con robots elaboró las denominadas leyes de la robótica, la primera de las cuales establece que un robot no puede hacer daño a un humano. Por otra parte, su tarea como divulgador, tanto en ciencia como en historia, fue otro de sus derroteros más reconocibles. En todos los casos, se aprecia en Asimov una mirada pluridisciplinar, de manera que en sus libros se incluyen a la vez perspectivas tanto propias de las ciencias físicas como de las enseñanzas humanísticas. Por este motivo, los títulos dedicados a la historia de Roma, por ejemplo, resultan muy didácticos; suponen una incursión bastante efectiva para todo aquel que quiera conocer los rudimentos de la materia. Asimov se explica paso a paso, con claridad y en constante avance. Cualquiera que lea La República Romana, de Asimov, asimilará con nitidez muchas nociones, y se le grabará en la memoria quién era Cincinato, por qué los romanos tenían tan amargo recuerdo de la invasión de los galos, y cuándo se le torció la suerte a Pompeyo.

Isaac Asimov

Alianza Editorial 2022 = 1973 Páginas: 488

El Universo. De la tierra plana a los cuásares

Isaac Asimov
​The Universe. From Flat Earth to Quasar
​Traductor: Miguel Paredes Larrucea

La misma técnica es la que empleaba Asimov en algunos de sus libros más afamados sobre astronomía, como Marte, el planeta rojo o El universo. El autor –nacido en la Rusia leninista, de origen judío, y nacionalizado estadounidense, pues América fue su patria desde que tenía tres años– expone la ciencia mediante una doble aproximación. Por una parte, habla de la historia de la ciencia; cómo, desde tiempos arcaicos, se pensaba qué eran los planetas y el universo. A un ritmo fácil de seguir, Asimov es hábil a la hora de comenzar su libro hablando sobre los antiguos astrólogos de Sumeria, para concluir el volumen describiendo los hallazgos obtenidos gracias a sondas espaciales como las Mariner, las Viking, las Pioneer o las Voyager. En medio, nos habla de los supuestos canales marcianos que Giovanni Schiaparelli creyó ver a finales del siglo XIX, o de cómo los griegos de la época aristotélica ya asumían plenamente que nuestro planeta es esférico.

Por otro lado, Asimov detalla los conceptos puramente científicos, pero desde su nivel más elemental. De esta forma, el lector va creciendo a un compás muy paulatino pero cada vez más profundo, y es capaz de comprender las cuestiones con suficiente rigor y contexto. Empieza hablando de cómo se observan los astros, luego nos ayuda a entender aspectos tan variados como cálculos de distancias, teorías sobre formación de cuerpos estelares, composiciones químicas, en qué consiste el efecto Doppler, qué son las novas y supernovas, y, al mismo tiempo, deslumbra con la belleza de los escenarios que nos presenta: desde la nebulosa de Andrómeda y las estrellas más cercanas a la Tierra, hasta los cúmulos estelares, los rayos cósmicos o las estrellas moribundas.

Muchos de estos libros –como el que ahora destacamos: El Universo. De la tierra plana a los cuásares– se han editado en España en Alianza, en cómodo formato de bolsillo y atinadas traducciones. Se siguen publicando y reimprimiendo bastantes de estos títulos. E incluso algunos que ya parecen descatalogados –verbigracia, Marte, el planeta rojo–, merecen todavía la pena. Aunque el contenido pueda quedar, en algún punto, algo desfasado o incompleto, su lectura continúa aportando las claves principales –no han dejado de ser manuales esenciales que cimentan parte de nuestro saber en áreas como la astronomía, la física atómica o la historia antigua– y, sobre todo, es tremendamente entretenida. Hoy igual que ayer.

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