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16 de junio de 2024

Preparativos para el Desfile de la Victoria en la plaza Roja de Moscú

Preparativos para el Desfile de la Victoria en la plaza Roja de MoscúAFP

'El aroma de los imperios. Chanel Nº 5 y Moscú rojo', de Karl Schlögel

Los seductores paisajes aromáticos del poder y de la historia del siglo XX

Karl Schlögel (Allgäu, 1948), profesor de Historia de Europa del Este en la Universidad de Constanza y a partir de 1995 en la Universidad Europea de Viadrina (Fráncfort del Óder), es especialista en la historia soviética y de Europa oriental y autor de numerosas obras, como El siglo soviético. Arqueología de un mundo perdido (Galaxia Gutenberg, 2021), En el espacio leemos el tiempo (Siruela, 2007), Terror y utopía. Moscú en 1937 (Acantilado, 2014) –por la que recibió en 2012 el Premio de Leipzig para el Entendimiento Europeo y en 2016 el Premio del Historischer Kolleg–, y de Ucrania, encrucijada de culturas (Acantilado, 2023). Gracias a la traducción de Francisco Uzcanga Meinecke regresa de nuevo al panorama editorial con la publicación de El Perfume de los Imperios: Chanel Nº 5 y Moscú Rojo en la editorial Acantilado.

Portada de 'El aroma de los imperios. Chanel Nº 5 y Moscú rojo'

ACANTILADO. 232 páginas

El aroma de los imperios. Chanel Nº 5 y Moscú rojo

Karl Schlögel

Con rigor académico, tras trazar el papel de los sentidos en el pensamiento occidental y subrayar la preeminencia de los considerados sentidos «racionales» (la vista) frente a los «irracionales», más incontrolables e inconscientes (el olfato), según el pensamiento de Kant o de Nietzsche, Schlögel recupera el valor de este último, que Schopenhauer definió como «el sentido de la memoria». Del mismo modo que existe «el ruido del tiempo» (en clara referencia a la biografía homónima de Osip Mandelstam y a la novela de Julian Barnes), el autor subraya el olor característico de cada período histórico, como lo hiciera también el historiador francés Alain Corbain.

Con profundidad intelectual proverbial el historiador alemán plasma el poder económico del Imperio ruso a comienzos del siglo XIX, gracias al proceso de industrialización que propició el establecimiento de capital extranjero y su reconocimiento en la Exposición Universal de París de 1900, y también su poder como potencia cultural mundial en el sector de la creación de perfumes antes de estallar la Primera Guerra Mundial con la aparición de dos grandes firmas: Rallet & Co., creada en 1843 por el francés Alphonse Antónovich Rallet, expropiada tras la Revolución y convertida en la Jabonería Estatal Nº 4, donde comenzó su carrera Ernest Beaux en 1882; y Brokar & Co., creada por el coleccionista y mecenas Guénrij Afanásievich Brokar, la mayor empresa de perfumes soviética, que también fue nacionalizada con el nombre de Nóvaia Zariá, que creó Moscú Rojo (Krásnaia Moskvá), el Chanel soviético. Asimismo, traza los interesantísimos nodos políticos y culturales del «eje París-Moscú» durante la gran época de la modernidad europea y muestra la rivalidad de dos cosmovisiones antagónicas del mundo.

Con El Perfume de los Imperios: Chanel No. 5 y Moscú Rojo el traductor y periodista regresa al interés científico de los historiadores por los aromas y a la relevancia del sentido del olfato para destilar la historia del siglo XX en «una gota de perfume», que se desgaja en dos, que tienen su génesis durante los últimos años del régimen zarista de Rusia, de la mano de dos grandes perfumistas franceses que no se sustraen a la seducción del poder: en primer lugar, Ernest Beaux, creador de la fragancia el Bouquet Préféré de la Emperatrice para conmemorar el tercer centenario de la dinastía Romanov, quien, tras la revolución rusa, regresó a Francia donde, gracias a la mediación del gran duque Dmitri Pávlovich Románov, conoció a Gabrielle Chanel. Esta bella mujer supo adentrarse en los circuitos de la aristocracia, colaboró con los alemanes durante la ocupación entre 1940 y 1944 y se refugió en Suiza hasta reaparecer en el escenario parisino durante la década de 1950. Y también vuelca su mirada en el farmacéutico y perfumista francés August Ippolitovich Michel, que trabajó en el trust estatal soviético TeZhé y en la empresa Nóvai Zariá, y se quedó en la Unión Soviética, y a quien se le confió la creación de un perfume que estuviera a la altura del Palacio de los Sóviets de Borís Iofán y que plasmara el aroma de los logros de la técnica, y cuyo rastro se perdió en 1937, debido a las represiones de la Gran Purga orquestada por Stalin. Y de su mano Schlögel centra su atención en otra mujer, que revivió la industria del perfume de la Unión Soviética: Polina Zhechuzhina-Molotova, estalinista judía, comprometida con el bolchevismo y con el papel de las mujeres en la revolución, que contrajo matrimonio en 1921 con quien fue presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo y el segundo político más poderoso después de Stalin, Vyacheslav Molotov. El ascenso de Chanel y Zhemchuzhina-Molotova a la cima de las industrias de la moda francesa y soviética siguió cursos diferentes a lo largo de la década de los años cuarenta: Chanel colaboró durante la ocupación nazi de París y Zhemchuzhina-Molotova fue arrestada, condenada y exiliada durante la era estalinista.

Son prolíficos e interesantísimos los temas históricos, políticos, sociales, económicos y culturales que aborda el profesor Schlögel: la conversión de París desde la Revolución Francesa en refugio para disidentes políticos de todo el mundo y en centro del exilio de los huidos del Imperio zarista; el papel desempeñado por las Saisons Russes y los Ballets Rusos del empresario Serguéi Diáguilev y por la pianista y musa, Misia Sert; la formación de parejas exóticas, como la de Picasso y la bailarina Olga Jojlova, o la del escritor Romain Rolland y María Kudasheva; la presencia de la aristocracia rusa en la moda francesa; la consideración de la belleza rusa como encarnación de la elegancia; el proceso de la producción de los perfumes y las memorias del perfumista Konstantín Mijáilovich Verigin, bajo el título Souvenirs et Parfums (París, 1965); la historia de la desintegración del mundo de los olores durante el Antiguo Régimen en Francia en la obra de Alain Corbain o la reconstrucción de la «lucha de clases olfativas» y del ambiente que reinó en las plazas de San Petersburgo en 1917, que redactó John Reed bajo el título Diez días que estremecieron al mundo; el conflicto de los mundos olfativos como testimonio del antagonismo entre la disolución del mundo antiguo (el «olor de la clase moribunda») y la aparición del «olor de la nueva sociedad», según Verigin, debido a la colectivización e industrialización de la década de 1930; la belle époque, el estudio sobre París de Walter Benjamin en Libro de los pasajes y el cambio de paradigma que entrañaron la moda à la Chanel y la «Haute Couturière de la Unión Soviética» de la diseñadora cosmopolita Nadiezhda Lamánova, que fue la fundadora del primer laboratorio de costura soviético y proveedora de la emperatriz, que reivindicó el derecho de las mujeres a la comodidad, una elegancia al alcance de la mayoría y la liberación del adorno; y, al mismo tiempo, la pertenencia de ambas mujeres al universo de las manifestaciones artísticas, especialmente, al teatro (Lamánova fue diseñadora de vestuario para la compañía Teatro de Arte de Moscú, bajo la dirección de Stanislavski; y Chanel para los ballets de Jean Cocteau, Darius Milhaud y Serguéi Diáguilev); la significación de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industrias Modernas, celebrada en 1925 en París, para Chanel; la presencia de la publicidad y del diseño dentro del mundo del arte durante la época del modernismo, la Escuela de la Bauhaus y el art déco; la conversión de un objeto de lujo en un objeto asequible con la marca de automóviles Ford y su traslación al ámbito de la haute couture francesa y al proyecto industrial soviético, entre otros muchos temas de gran interés cultural e histórico.

Karl Schlögel analiza con profundidad los motivos que llevaron a los revolucionarios a ganarse adeptos entre el comunismo cristiano y el humanismo burgués, y ansiaron retomar la vía de la paz, asumiendo el liderazgo del Partido Bolchevique bajo la fascinación de probar un nuevo modelo de vida social; perfila la función del Primer Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, celebrado en París en 1935, que convocó a intelectuales de la talla de Ana Seghers, Bertolt Brecht o Borís Pasternak; se adentra en el resquebrajamiento del orden internacional en 1937 y en los frutos de la colectivización: el incremento de los movimientos migratorios, el hambre y las deportaciones con el «gran Terror» que impone una cesura en la historia de Rusia e interrumpe con la represión la vida de los ciudadanos, según expone Schlögel con maestría en Terror y utopía.

El Perfume de los Imperios es un ensayo memorable, que todo historiador, amante de la estética y de la buenas historias debería leer.

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