Cubierta de 'La felicidad conyugal'
Un manual matrimonial para alcanzar ‘La felicidad conyugal’
Lev Tólstoi ofrece este sintético tratado sobre el amor en clave narrativa
El maestro de la narrativa rusa, autor de extensas novelas como Ana Karenina y Guerra y paz, nos sorprende con una obrilla breve pero tan valiosa como aquellas que le han concedido renombre. La felicidad conyugal (1858-1859) es la síntesis perfecta del amor de una pareja antes y durante el matrimonio. A un atípico Lev Tólstoi (1828-1912) parece bastarle esta vez con un centenar de páginas para definir con cuidado detalle los entresijos del alma enamorada y el camino interior de una pareja de esposos.

Traducción de Selma Ancira Berny
Ilustraciones de Zuzanna Celej
Alma (2025). 128 páginas
La felicidad conyugal
El gran novelista cede la palabra a una voz femenina; no será él quien narre sino la joven protagonista, Masha. Huérfana, inocente y juvenil, el tono de su discurso no es inmaduro o superficial. La muchachita habla con sinceridad y no da puntada sin hilo en el bordado del tapiz matrimonial. Una pieza que requiere de tiempo y dedicación, pues no es la simple conquista de un logro personal. La palabra «amor» aparece una y otra vez en los pensamientos y en los labios de los personajes, pero nunca la acompañan los mismo adjetivos ni podría definirse en los mismos términos. En absoluto queda el vocablo manido o es considerado superficialmente. La delicada elección de las palabras, a veces escuetas, hablan de un misterio hondo que queda lejos de las representaciones dulzonas o apresuradas.
La prisa es enemiga de la felicidad conyugal. La premura tampoco tiene lugar en esta historia. Si algo puede alargar la brevedad de la novelita es la lentitud. El ritmo de las palabras invitan a la pausa; la sutileza de detalles nos obliga a volver atrás, una vez y otra; la hondura de las confesiones, ralentizan la lectura. El lector querrá detenerse y saborear. De modo apenas perceptible se van desprendiendo, delicadamente, las más dulces notas del amor matrimonial.
Tolstoi se anticipa a los manuales de ayuda para la gestión de pareja. Una historia bien contada y un corazón que vive y siente y pone palabras: eso basta. La sencillez es tantas veces maestra de verdad… Así lo experimenta la propia pareja. Ella era solo una niña cuando, al morir su madre, siente nacer un creciente afecto por Serguei Mijáilich, el administrador de los bienes familiares. Aparentemente, nada podría surgir entre una niña de diecisiete años y un hombre que parece mirarla tan solo con ojos protectores. En los detalles, nimios pero empapados de verdad, se juega el paso siguiente en su camino esponsal.
Las acciones no son muchas, pues se ven superadas por el calado que estas tienen en el alma de los personajes. La habilidad de Tólstoi sale a relucir en el perfilado de la psicología y en el análisis del bullir anímico y reflexivo de Masha y Serguéi. Es tal el esmero con el que se trata la intimidad, que la frivolidad de lo externo se exacerba aún más por contraste. «La coquetería de la sencillez», esa virtud que Masha irá aprendiendo y que le llevará a comprobar que es más digno y mejor «mostrar frente a él los mejores aspectos de mi alma, y no de mi cuerpo».
No obstante, el lujo de los círculos aristócratas que deslumbran a la joven pronto revela esa superficialidad de la que el propio autor fue testigo en su Rusia natal. Detrás de cada una de sus obras, también de esta, se perfila ese fondo ético y esa visión crítica de la sociedad de su tiempo y de su país. En este sentido, la historia de este matrimonio propicia igualmente el elogio de la vida retirada, aquella por la que terminó apostando el autor de Ana Karenina. Es ahí donde el alma esponsal puede crecer y madurar, con la serenidad de que el otro comprende con claridad esa parte del alma que para otros permanece velada. El amor no desaparece, pero no permanece idéntico. Y tal es así que el esposo confiesa «sigo amándote, pero con un amor distinto».
Son muchas las versiones en español de la pieza. No obstante, la intimidad de las revelaciones que ella alberga parece quedar custodiada de modo especial por la de Alma. La colección de clásicos de esta editorial ha preparado con mimo esta edición que deleita, ya desde la portada, gracias a las preciosas ilustraciones de Zuzanna Celej, con las que se acompaña también el texto.
Debajo de esta trama de aparente sencillez palpita el Tólstoi más sincero que no pierde un ápice de la calidad narrativa de sus títulos más sonoros. La finura de este autor ruso demuestra una vez más la verdad tan profunda que pueden esconder las pequeñas grandes historias.
La de Masha y Serguéi no lo es menos. El amor esponsal les lleva –y nos lleva– a reconocer que «en la vida hay una felicidad indiscutible: vivir para el otro». «Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad conyugal?»