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Reseña de 'Relatos de los mares del sur'

Reseña de 'Relatos de los mares del sur'Alianza

`Relatos de los mares del Sur´: el lado oscuro del colonialismo

Estos relatos invitan a reflexionar sobre el poder, el racismo, la fragilidad humana y la imposición cultural

Jack London (1876-1916), además de novelista y periodista, vivió como un empedernido aventurero. Su deseo por explorar el mundo lo llevó a principios del siglo XX a emprender una travesía por el Pacífico Sur a bordo de su propio velero, el Snark.

Reseña de 'Relatos de los mares del sur'

Alianza Editorial (2025). 197 páginas

Relatos de los mares del Sur

Jack London

Durante este viaje, navegó por regiones de la Polinesia, Melanesia y Micronesia, y visitó islas como Hawái, las Marquesas, Tahití, Samoa, Fiyi y las Islas Salomón. Su objetivo no era turístico, pues buscaba, principalmente, vivir de forma directa el contacto con culturas distintas, alejadas de los valores mercantilistas. Sin embargo, en lugar del paraíso tropical idealizado por los occidentales, London encontró un colonialismo feroz, la explotación de indígenas y el inevitable choque entre lo local y las imposiciones foráneas.

Estas experiencias marcaron profundamente su visión del mundo y sirvieron de base para sus Relatos de los mares del Sur, donde el exotismo no está idealizado, sino cargado de tensión, violencia, humor negro y crítica social.

Jack London tiene una forma de escribir que sumerge al lector completamente en la lectura. Sus relatos no solo son aventuras exóticas, sino que también indagan en temas universales como la lucha de clases, el racismo y el choque cultural, lo que les proporciona una profundidad única. Su enfoque narrativo es muy relevante, pues no idealiza; más bien al contrario, nos regala lo bello y lo oscuro, lo humano y lo tremendamente brutal.

La Polinesia fue para Jack London una influencia vital y literaria. Supo apreciar la complejidad de lo que veía y dio forma a los relatos que encontramos en esta nueva edición que, como vamos a poder comprobar, desmitifica el edén tropical y expone el lado más crudo del encuentro entre culturas.

Este volumen de Alianza reúne ocho relatos de London, seleccionados y traducidos al español por Carmen Criado. Las narraciones, basadas en las experiencias de su viaje, transmiten su obsesión fundamental: la lucha entre el ideal y la fuerza bruta. Como podremos comprobar después de la lectura, en todas terminan imponiéndose las pulsiones primigenias de la naturaleza y la terrible violencia del hombre. A pesar de ello, London nunca abandona un estilo elegante, marcado por sus pinceladas de humor agudo o fina ironía.

En el primer relato de la selección, «Koolau el leproso», se nos describe bellamente la isla de Kauai, una roca festoneada de vegetación tropical con el poderoso Pacífico de fondo, donde se han hecho fuertes los deformes y dolientes leprosos capitaneados por Koolau. Él es la encarnación de la resistencia, de la lucha por la libertad, pues nacieron libres y así quieren morir sin supeditarse a los conquistadores.

En muchos otros relatos, como en «El inevitable hombre blanco», se aborda la figura de los reclutadores de hombres para trabajar en las plantaciones de las islas. En la narración se afirma contundentemente que su estupidez está en proporción directa con el éxito que han tenido en colonizar el mundo, y que nunca es bueno «buscarle las cosquillas al blanco», pues el nativo siempre acabará perdiendo.

«Mauki» es un joven de las Islas Salomón que es secuestrado y vendido como trabajador forzado en plantaciones de Fiji. A lo largo del relato, se enfrenta a la brutalidad de sus captores y a un sistema esclavista disfrazado de contrato legal.

Este relato muestra de forma descarnada la violencia colonial y la falsa moral de los que explotan a los nativos; asimismo, critica abiertamente el racismo y la hipocresía de los poderes coloniales.

En los relatos titulados «Las terribles Salomón», «Las perlas de Paray» y «El diente de ballena», vemos claramente un exceso de crudeza propio de la obra de London, pues la forma en que trata ciertos temas, como la violencia, la explotación y el canibalismo, puede ser difícil de asumir, aunque conforma parte de su estilo.

Tan solo en el cuento «En la estera de Makaloa» encontramos un remanso de amor y paz con las confidencias entre dos mujeres de avanzada edad que recuerdan fraternalmente las tradiciones de antaño de Hawái, llenas de amor y respeto hacia los ancianos. Es un cuento muy diferente a los anteriores, pues aquí no encontramos fieros canacos, experimentados marineros o injustísimas decapitaciones (como en «El chinago»), sino tan solo a dos dulces ancianas con un enorme anhelo de cariño.

Las descripciones son tremendamente vívidas y descarnadas. En ellas consigue que el lector se introduzca de lleno en su relato, ya sea en la lucha salvaje del hombre blanco, en las terribles matanzas entre cocoteros y flores de Hibisco, o en el mismísimo vórtice del huracán, sufriendo todos los estragos de la terrible tormenta.

Esta nueva edición es muy recomendable para todos los lectores gracias a su formato de bolsillo, que posibilita una lectura ágil y, seguro, apasionante por su acercamiento al mundo de London, poseedor de una voz provocadora que deja tras su lectura un poso de amargura. Son historias de muerte y traición que chocan brutalmente con los idílicos paisajes descritos, pues nunca triunfa la moral, sino la violencia descarnada como la fuerza del huracán.

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