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Cubierta de 'Sinistrash'El viejo topo

'Sinistrash. Contra el neoliberalismo progresista': una izquierda que cambió la lucha por el mercado

Un ensayo incendiario en el que el Fusaro acusa a la izquierda contemporánea de haber abandonado al trabajador para convertirse en la coartada cultural del capitalismo global

Estamos ante uno de los libros más directos, ardientes y combativos del filósofo italiano Diego Fusaro. Sinistrash, donde el autor disecciona lo que él razona la deriva ideológica de la izquierda moderna. El término es un juego de palabras entre Sinistra (Izquierda) y Trash (Basura). Fusaro sostiene que la izquierda existente ha abandonado sus raíces marxistas y la defensa de la clase trabajadora para convertirse en el «brazo cultural» del neoliberalismo, «relegada a representar un papel puramente floclórico».

traducción Michela Ferrante. El Viejo Topo (2025). 336 páginas

Sinistrash. Contra el neoliberalismo progresista

Diego Fusaro

Fusaro argumenta que la izquierda ya no se preocupa por el obrero o el campesino, sino por las «minorías» y las batallas de nicho que no amenazan la estructura económica del capital.

Acusa a la izquierda «glamour»: a la que describe una élite intelectual que vive en barrios acomodados y defiende la globalización, mientras desprecia las necesidades materiales de quienes sufren la precariedad laboral. Son los ”aburridos radicales megalómanos del liderazgo”.

«Una izquierda que resucita el antifascismo permanentemente e intenta por todos los medios darse una identidad». Deslegitimando de inmediato como fascismo cualquier de resoberanización del estado nación. Resucitando a enemigos extintos o inventando microluchas identitarias por el género o la economía verde. Un antifascismo en ausencia del fascismo.

El autor critica la fascinación de la izquierda por la Unión Europea y el fin de las fronteras, interpretándolo como una herramienta del mercado para destruir los derechos sociales garantizados por el Estado-nación.

Para Fusaro, el enfoque obsesivo en los derechos civiles de la izquierda (identidad, género, etc.) sirve para ocultar la pérdida sistemática de los derechos sociales (salario digno, pensiones, salud pública).

Fusaro escribe con un estilo combativo y erudito. Utiliza con profusión conceptos de Hegel, Marx y Gramsci para dar peso a sus ataques. Es un libro que busca provocar; no intenta ser neutral, sino denunciar lo que él ve como una traición histórica.

El autor acierta al señalar la desconexión entre las élites políticas y la realidad económica de gran parte de la población. Su análisis sobre cómo el capitalismo absorbe las rebeldías culturales para convertirlas en mercancía es muy sagaz.

En resumen: Sinistrash es una disección necesaria (y dolorosa) de los movimientos progresistas que, según el autor, terminaron amando las cadenas del mercado global. Contra el pensamiento único que «prohíbe ideas y palabras consideradas impuras» porque impone un patrón preestablecido «del que no está permitido desviarse, so pena de ser condenado al ostracismo».

Para entender dónde encaja Sinistrash en el mapa mental de Diego Fusaro, hay que verlo como su obra más «combativa» (en el sentido de agitación política directa). Mientras que en otros libros construye la teoría, aquí sale a la arena a pelear. Una comparativa con sus obras más influyentes para ver la evolución de su pensamiento:

Todavía Marx: Reivindicación teórica del filósofo judío alemán. Es la base académica. Mientras este explica por qué Marx sigue vigente, Sinistrash critica a quienes dicen ser marxistas pero no lo han leído y a los que reniegan del comunismo.

Historia y conciencia del precariado: El análisis de la nueva clase trabajadora. Si Sinistrash es la crítica a los políticos, este es el análisis sociológico de las víctimas: los jóvenes con trabajos temporales y sin futuro.

El nuevo orden erótico: Crítica a la mercantilización de los sentimientos y el sexo. Complementa a Sinistrash al explicar cómo la izquierda «progre» y «arcoíris» confunde la liberación sexual con la creación de un nuevo mercado de consumo.

Europa y Capitalismo: Crítica feroz a la Unión Europea. Es el pilar geopolítico. Sinistrash ataca a la izquierda por ser «europeísta», y este libro explica por qué Fusaro cree que la UE es una jaula para los trabajadores.

Para navegar su bibliografía, se puede dividir en tres frentes que convergen en su discurso actual:

1. El Frente Filosófico (Idealismo y Marxismo). En obras como Ser idealista, Fusaro intenta rescatar a Hegel y Marx del olvido. Su objetivo es devolverle al ser humano la idea de que puede cambiar la historia. En comparación, Sinistrash es el lamento de que la izquierda ha aceptado que «no hay alternativa» al capitalismo.

2. El Frente Antropológico (Contra el individuo-átomo). En sus libros sobre la familia y las relaciones, Fusaro defiende los «vínculos comunitarios». Él argumenta que el capitalismo quiere individuos solos para que consuman más. Sinistrash conecta aquí al criticar cómo la izquierda moderna promueve un individualismo extremo bajo la máscara de «derechos individuales».

3. El Frente Político (Soberanismo Populista). Aquí es donde reside Sinistrash. Es su faceta más mediática. A diferencia de sus textos más densos, aquí el tono es acusatorio. Se alinea con su concepto de «Soberanismo social», que propone que solo recuperando la soberanía nacional se puede proteger a los trabajadores y carga contra los pedagogos del migrante que se desplaza sin detenerse, sin arraigar.

Fusaro suele ser etiquetado como «rojipardo» (una mezcla de rojo socialista en lo económico y valores más nacionales o tradicionales en lo cultural), y Sinistrash es el libro donde esa etiqueta se hace más evidente.