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Felipe III de España luciendo una gran lechuguilla

‘El Brasil de Felipe III’: un rey desconocido y el gobierno de un territorio ignorado

Estudio que rescata el Brasil de Felipe III para mostrar su papel estratégico dentro de la Monarquía Hispánica y desmontar viejos tópicos sobre decadencia y desinterés

Desde hace más de 30 años, la historiografía española de la Edad Moderna está llevando a cabo la relectura del reinado de Felipe III, un monarca maltratado por la opinión pública ya durante su época. Según la opinión generalizada, dio inicio al gobierno de los Austrias menores −descendientes de aquellos gigantes que fueron Carlos V y Felipe II−, que llevaron a la decadencia y al desastre de la Monarquía Hispánica. Sin embargo, en el mundo académico, esta mala prensa se ha abandonado paulatinamente gracias al estudio de las fuentes que guardan los archivos españoles y extranjeros.

Sílex Universidad (2025). 540 páginas

El Brasil de Felipe III

José Manuel Santos Pérez

Un ejemplo es el volumen El Brasil de Felipe III. Corruptelas, «castellanización» y conquista en tiempos de reforma (1598-1621), escrito por el profesor José Manuel Santos Pérez y recientemente impreso por la editorial Sílex. Profesor de Historia de América en la Universidad de Salamanca, presidente de ABRE (Associação de Brasilianistas na Europa) y director del Centro de Estudios Brasileños de dicho centro educativo salmantino, su carrera se ha centrado en el Brasil de los siglos XVI y XVII, exactamente entre 1580 y 1640, momento en el que los reinos de Portugal y España estuvieron gobernados por el mismo monarca.

La obra reseñada destaca de entrada por haberse centrado en el reinado del tercer Felipe, en vez de en el periodo más habitual de su hijo Felipe IV, debido al enfrentamiento que se dio en la colonia portuguesa entre los vasallos de la Monarquía –portugueses y castellanos− y los invasores neerlandeses. El año pasado se celebró el 400 aniversario de la recuperación de Bahía de Todos los Santos, ciudad brasileña tomada por los holandeses y que fue reconquistada por una flota combinada castellano-portuguesa en 1625, efeméride que Santos Pérez y un equipo de investigadores celebraron dos años antes con la edición del monumental volumen Salvador de Bahía, 1625. La «Jornada de Brasil» en las noticias, las relaciones y el teatro (Editorial Doce Calles), en el que se publicaban tanto relaciones de la época sobre la expedición como obras de teatro cuyo eje central fue la recuperación de la ciudad.

El libro El Brasil de Felipe III está dividido en seis grandes capítulos en los que se analizan múltiples perspectivas que nos ayudan a hacernos idea de la importancia que tuvo la colonia brasileña dentro del entramado global de la Monarquía. El capítulo 1 trata la imagen que se tenía de la colonia en la Corte; el 2 está dedicado a la Hacienda Real en Brasil; el capítulo 3 se centra en los comerciantes (y sus redes) que explotaban las riquezas brasileñas; el 4 se centra en la justicia y el gobierno de la colonia; el capítulo 5 cruza la cuestión indígena con la política evangelizadora de la Iglesia y las órdenes religiosas; mientras que el último, el 6, se centra en la política de defensa del territorio y en la forma en la que se hacía la guerra en un medio tan diferente al europeo.

Llama la atención, tras su lectura, la importancia de los cristãos-novos (familias judías portuguesas o castellanas convertidas al catolicismo a principios del siglo XVI) en los circuitos comerciales de la colonia, lo que repercutió tanto en la presencia de la Inquisición en esa parte del Nuevo Mundo −cuya misión era vigilarlos para que no se descarriaran (o judaizaran, tal y como se decía en la época)− como en los ataques que iniciaron los rebeldes holandeses, enemigos de la Monarquía, sobre las poblaciones costeras luso-brasileñas desde comienzos del siglo XVII −se culpaba a los cristianos nuevos de connivencia con sus familiares asentados en las Provincias Unidas al señalarles las zonas a asaltar−.

Otro tema que llama la atención, por ser muy poco conocido, fue la presencia durante tres años (1612-1615) de protestantes franceses en la Isla Grande de Maranhão, donde construyeron un fuerte con la pretensión de crear la Francia Equinoccial. Sin embargo, la aventura gala tuvo corta duración, ya que los portugueses, a pesar de los problemas a los que se enfrentaron para reclutar refuerzos y reunir embarcaciones, lograron finalmente dar un golpe de mano que llevó al desalojo de los hugonotes. Por segunda vez, estos veían cómo sus intentos de fundar un asentamiento en territorio brasileño eran deshechos.

Estamos, por tanto, ante un excelente libro de Historia de América que merece la pena leer para darnos cuenta de la relevancia que tuvo la «otra» colonia sudamericana en el reinado de los Austrias de Madrid y en el que se rebaten las opiniones erradas de la historiografía luso-brasileña sobre si los ataques holandeses únicamente se dieron a partir de la unión de las coronas de España y Portugal. Ahí es nada.