Fundado en 1910

Padres e hijos

'Hiperpaternidad': la trampa de querer hacerlo perfecto

Ansiedad, control y el nuevo desconcierto de las familias

El libro, de 168 páginas y publicado por Plataforma Editorial, aborda un fenómeno cada vez más visible en las sociedades contemporáneas: la llamada «hiperpaternidad». Eva Millet construye un texto ágil y accesible que combina reflexión, ejemplos cotidianos y referencias culturales para describir a padres implicados en la vida de sus hijos, pero también atravesados por la ansiedad, la sobreprotección y la incertidumbre. A través de conceptos como los «padres helicóptero» o los «padres bocadillo», la autora invita a comprender cómo han cambiado los modelos de crianza en un contexto marcado por la pérdida de redes comunitarias y la creciente presión por educar «bien».

Plataforma Editorial (2015). 168 páginas.

Hiperpaternidad

Eva Millet

El libro consta de una introducción que nos ayuda a situar la idiosincrasia donde se enmarca este concepto de «hiperpaternidad» junto a rasgos psicológicos que podría enmarcar esta nueva palabra inventada en contextos educativos. Seguidamente existen dos partes bien marcadas y argumentadas. La primera nos hace un recorrido teórico de manera gráfica de cómo se ha llegado a este concepto: «hiperpaternidad». Si miramos al título de cada uno de los seis capítulos que contiene esta parte podremos obtener un análisis sobre el proceso, la evolución y las características que comprende. La autora quiere cerrar esta parte elaborando un test para ver en qué grado de hiperpaternidad nos encontramos.

En esta primera parte, es llamativo cómo la autora, a través de su propia experiencia en su infancia y juventud, percibía ya este fenómeno de los «padres-helicóptero», que apareció por primera vez en el año 1969 en la obra Between parent and teenager de Haim G. Ginott. Sin embargo, este término fue rescatado a principios de este siglo cuando los padres de los niños de la generación llamada «milenio» (los nacidos entre 1985 y 1994), cuyos padres se caracterizaban por velar al máximo por los intereses de sus hijos llevando al extremo de acompañarlos y programar todo su tiempo. Asimismo, se describe el «cordón umbilical tecnológico», el móvil, utilizado para controlar los pasos de los hijos y salvarles de cualquier dificultad que les surja durante el día.

La autora reconoce, como madre que es ella, que todo padre tiene el instinto natural de proteger a los hijos. No obstante, se ha llegado a un extremo en el que los padres se han convertido en los «guardaespaldas, madres-tigre y papás bocadillo». Eva describe algunos tipos de padres y sus características. Ella ha podido observar, estudiar en diferentes momentos y situaciones del día a día esta «hiperpaternidad». Se detecta cómo «cada vez son más los padres que se niegan a soltar nada, a dejar que sus hijos se espabilen, crezcan, tropiecen, se levanten por sí solos y aprendan». Padres guardaespaldas que no dejan que sus hijos sean tocados, dañados; es decir, son padres que no solo protegen a sus hijos, sino que atacan si son amenazados. Las «madres-tigre» que sobrevaloran la vida de los hijos provocando «hijos leones» que son el sol alrededor del cual orbitan sus madres respectivas. Por último, los «papás bocadillo», que están pendientes de cualquier tipo de movimiento de sus hijos persiguiéndoles para que tengan todo en todo momento.

La segunda parte de su libro comprende seis capítulos. La autora parte de contextos y situaciones reales para dar algunos consejos avalados con aportes de psicólogos y personas entendidas en el campo. Eva finaliza cada uno de estos capítulos sugiriendo conclusiones a modo de consejos educativos, que se podrían anotar en una libreta aparte para tener en cuenta y lograr la mejor educación para cada uno de nuestros hijos y alumnos en las aulas. Son muchas las conclusiones, pero, por recoger algunas de sus reflexiones, se podrían indicar unas cuantas: debemos confiar en las capacidades de los hijos y trasmitirles confianza. Es urgente educar en la capacidad de frustración y, para ello, el esfuerzo es la herramienta para lograrlo. No cabe duda de que poner límites implica saber decir que NO y perder el miedo a equivocarse. Por último, para sintetizar, tal como dice la autora: «En definitiva: relájense y disfruten de ser padres y madres. Nadie ha dicho que es una ciencia exacta» (pág. 164).

Creo que una manera de sintetizar el valor que tiene este libro es percibir cómo una periodista que se encuentra tocando el paño de cada día, en la calle, en la sociedad, nos indica aspectos esenciales de la educación en la que todo educador se beneficiaría al leer con claridad estos puntos y palpar la realidad de su día a día en el aula. Eva Millet ofrece una reflexión que invita a replantear el equilibrio entre cuidado, autonomía y autoridad en la educación actual. Nos encontramos, en definitiva, ante un libro oportuno que pone nombre a una tendencia cada vez más extendida y que interpela tanto a familias como a educadores.