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El Rastro de Madrid

'Tama Puia. Los hijos del volcán': una antigua leyenda revive en el Rastro de Madrid

Magia, fantasía y mitología se dan la mano en esta novedosa «urban fantasy»

En la línea de las últimas novelas que caen en mis manos, encuentro en Tama Puia un relato que ensalza el poder y la valentía de la mujer. Esta última obra de Fabregat es un atractivo relato de ficción juvenil de fantasía urbana que conjuga a la perfección una antigua leyenda que versa sobre las fuerzas de la mitología y de la creación, el Fuego, el Agua y el Viento; con una profecía milenaria destinada a salvar al mundo del mal, todo ello ambientado en la actualidad y en el lugar más castizo y variopinto que podamos imaginar.

Siruela (2025). 198 páginas

Tama Puia. Los hijos del volcán

Chiki Fabregat

Algo tan antiguo como la propia vida, presente en los cuentos desde los orígenes de la humanidad, se entrelaza esta vez con una divertida novedad: los encargados de salvar el mundo (sean o no conscientes de ello) son seres que viven y conviven, que sueñan y trabajan, que se divierten y también lloran, en un pintoresco rincón de Madrid: el Rastro de La Latina.

En esta curiosa ambientación madrileña, la autora sitúa la extraña, y a su vez hermosa, relación entre los seres humanos y los hijos del volcán, unos seres de fuego con apariencia totalmente humana, pero con una característica que los hace únicos: su inmortalidad.

Fabregat es una reconocida narradora en el panorama actual de la literatura española juvenil, que cuenta en su haber con múltiples reconocimientos, entre otros, el Premio Gran Angular 2021 por su novela El cofre de Nadie. Ahora se acerca de nuevo a su público preferido con esta historia recomendada a jóvenes a partir de catorce años, un público adolescente al que seguro que le encantará esta novela de ficción.

Detrás de toda esta fantasía surgida de leyendas arcaicas sobre la ternura, el odio y la venganza entre las fuerzas de la naturaleza (los inmortales hijos de la Tierra), envuelta en un halo de misterio y magia, nos encontramos, a fin de cuentas, con dos de los grandes temas de la literatura universal: el amor y el destino. Sin embargo, no se trata de cualquier amor, sino de uno sorprendente, uno que es capaz de soportar un enorme sacrificio, un amor doloroso y trágico que conlleva la salvación de una raza, de un mundo creado también por amor. Un planeta destinado al fracaso y al olvido si no nace alguien con el valor suficiente para sacrificarse por él.

Aunque no lo calificaría de relato feminista, sí que entiendo cómo Fabregat ensalza el poder de la mujer, su fuerza creadora. Se habla, ya desde la leyenda originaria que abre la narración, de la madre creadora, la madre que cuida, la que lo da todo por amor, la que se enfrenta a todos los peligros y maldiciones, pero sale adelante con sus proyectos. La fuerza femenina, junto con la búsqueda de la identidad y la evolución personal, el cuidado de la naturaleza y la superación de los prejuicios está muy presente a lo largo de la novela. Estos constituyen los principales ejes temáticos de la narración, aunque también adquiere especial relevancia la diversidad y la convivencia pacífica y enriquecedora entre diferentes razas. Asimismo, la autora aborda con gran sensibilidad el cuidado, la protección y las responsabilidades que conlleva la paternidad.

Es cierto que, para un público adulto, la novela puede parecer demasiado sencilla o previsible; sin embargo, su trasfondo es mayor del que parece a primera vista, y como ocurre con las buenas obras, admite varias capas de lectura. Puedo limitarme a disfrutar de la acción y el misterio que encierran sus páginas, o puedo ir un poco más allá y adentrarme en el simbolismo de cada uno de sus personajes. No quiero desvelarlo aquí, para permitir que sea el curioso lector quien, con una mirada atenta y una lectura reflexiva, descubra por sí mismo todo lo que se oculta más allá de las apariencias.