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Cubierta de la Correspondencia de Pío Baroja y Blasco IbáñezSílex

Baroja y Blasco Ibáñez: las dos caras de la industria editorial en el Estados Unidos del siglo XIX

En esta compilación de correspondencia entre estos dos escritores españoles y sus editores, el mundo literario y editorial estadounidense emerge como un tercer protagonista indiscutible, que cobra vida con el avance histórico social decimonónico

Recién salido de la imprenta y con apenas un par de meses de antigüedad, Fernando Ariza presenta su nueva contribución a la historia y estudio, en este caso, de la literatura española. Experto destacado de la Universidad CEU San Pablo en este último ámbito, su labor académica e investigadora es conocida a través de publicaciones como Manipulación social en Rebelión en la Granja o Dualidad y sentido ético en Dr. Jekyll y Mr. Hyde.

Sílex (2026). 190 páginas

Pío Baroja y Vicente Blasco Ibáñez: correspondencia editorial con Estados Unidos

Fernando Ariza

En el caso de Pío Baroja y Vicente Blasco Ibáñez: correspondencia editorial con Estados Unidos, Ariza realiza una gran labor de síntesis tanto documental como intelectual para ofrecer a los lectores una perspectiva más íntima y personal de dos de los grandes autores de nuestra literatura nacional. Esta propuesta entronca directamente con la segunda línea de investigación del autor, centrado en el estudio de la literatura como concepto, sus entresijos particulares y la aportación que ésta tiene en la vida humana. A ello se une, necesariamente, un interés por la industria editorial y sus dinámicas internas.

Así, esta publicación emerge como una ventana no tanto a la vida privada de Baroja y Blasco Ibáñez, sino más bien como un pequeño vano que deja atisbar la compleja relación de un autor con sus editores, su sello editorial y las desesperantes fluctuaciones de la opinión pública. Gracias a la correspondencia reunida nos familiarizamos con la personalidad de ambos autores, al igual que con sus contrapuestas realidades. La facilidad del segundo para encandilar al público estadounidense contrasta con la austeridad y dificultades del primero.

El vínculo de Baroja con Alfred A. Knopf, su editor, muestra de forma clara los altibajos de la vida de un escritor, la fundación y posterior crecimiento de una editorial, así como la evolución histórica a través de los grandes acontecimientos de la época. Entre ellos no se conserva correspondencia directa, si bien Ariza logra retratar su relación a través de cartas firmadas por el autor español, documentación de terceros o referencias a ambos en sus respectivas notas personales.

Mucho más interesante resultan Blasco Ibáñez y John Macrae quienes, envueltos en disputas por traducciones, derechos, publicaciones y cuestiones económicas, ofrecen una óptica muy cercana a la vida literaria y editorial norteamericana. La aparente imagen de este escritor –a quien Baroja acusa de grandilocuente– provoca una enorme popularidad en su público objetivo gracias a la explosión generada por su obra Los cuatro jinetes del Apocalipsis. A partir de aquí, la experiencia de ambos escritores coincide en ser radicalmente opuesta, hasta el punto de que podemos atisbar la industria cinematográfica a través de las adaptaciones de Blasco Ibáñez a la gran pantalla.

Esta obra permite, por tanto, conocer dos perspectivas diferentes acerca de un mundo cambiante, no sólo por la entrada del siglo XX y todo lo que ello conlleva a nivel histórico, sino también por las diferencias estructurales entre dos sociedades hermanadas por su parentesco occidental. Baroja parece corresponder a una imagen de escritor tradicional, mientras que el despegue de Ibáñez apunta a una figura literaria más modernizada por el contacto constante con Estados Unidos.

Sea como fuere, esta lectura se consolida como una publicación específica, de interés particular, y con una introducción y aparato crítico a la altura de Ariza. En ella es posible encontrar tanto una incursión investigadora especializada como una lectura agradable acerca de las complejidades humanas, encarnadas en figuras que han dado en pasar a la historia, pero que bien podríamos ser cualquiera de nosotros. Y es que las discusiones, los problemas económicos, el miedo a una crítica negativa o el paso del tiempo son verdades a las que dos grandes como Baroja y Blasco Ibáñez tuvieron que enfrentarse como cualquier otro mortal.