El casco de un piloto de skeleton ucraniano, el abanderado Vladislav Heraskevich, provocó una de las polémicas de estos Juegos al contar con imágenes serigrafiadas de deportistas de su país fallecidos en la guerra con Rusia, algo que el COI no autorizó al considerar que violaba sus normas de la neutralidad política. Heraskevich persistió en querer llevar el casco y fue descalificado, tras una reunión de último momento en Cortina d'Ampezzo, de la que la presidenta del COI, Kirsty Coventry, salió llorando porque no había podido convencer al deportista.