Andrés Marcio está cumpliendo el sueño de ser periodista
Entrevista a una de las 10 personas con laminopatía en España
Andrés Marcio: «Vivir un día más o simplemente seguir viviendo es un regalazo»
El joven de 22 años sufre una laminopatía congénita que no le ha impedido cumplir los grandes sueños de su vida: ser entrenador de fútbol y periodista
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Después de ver marcar a Andrés Iniesta el gol de la victoria en Sudáfrica, Andrés Marcio (Madrid, 2003) sintió la llamada del fútbol. Tenía siete años, la misma edad a la que por fin un médico le detectó la laminopatía congénita que sufre, una enfermedad rara que solo tienen 10 personas en España y que cuenta con una esperanza de vida de tan solo 18 años. A pesar de todo, Andrés nunca ha perdido la sonrisa y está convencido que sigue en este mundo gracias a la ayuda de Dios.
Para el que no le conozca, ¿quién es Andrés Marcio?
–Pues soy un chico normal, de 22 años que estudia segundo de periodismo en el CEU y, aparte, trabajo en la radio comentando el Atleti, que era mi sueño desde pequeño. Y lo que me distingue del resto es que nací con laminopatía. Es una enfermedad súper rara que solamente tenemos 100 chicos en el mundo y diez en España que nos afecta un poco a todos. Es una distrofia muscular muy severa, pero, en general, soy un chico normal como todo el mundo.
–¿Nos puede explicar un poco en qué consiste su enfermedad? Porque ya ha dicho que es uno de los 10 chicos en España que tiene laminopatía.
–Como es una atrofia muscular, lo más grave que tienes es el tema del corazón. Porque cada vez se nos va haciendo más grande y tenemos el riesgo de sufrir arritmias que nos pueden causar la muerte súbita, aunque yo estoy muy controlado. Dentro del cuerpo llevo de todo. Un marcapasos, un desfibrilador que lo manda todo a mi cardiólogo en tiempo real. Aparte de eso, que es lo más serio, tenemos insuficiencia respiratoria. En mi caso, tengo que dormir siempre con un respirador durante el día y también varias horas con él puesto. Porque llega un momento que cuando pasan cinco o seis horas me fatigo y no puedo respirar bien. La esperanza de vida es de 18 años y yo llevo casi cinco de regalo, así que muy feliz.
–¿Cómo es un día a día en su vida?
–Pues un día normal de clase y estoy un poco martirizado porque entro todos los días a las ocho. Me levanto a las siete, me levanta mi madre porque soy dependiente para todo. Ella viene a mi cuarto, me levanta, me viste. Normalmente por las mañanas es cuando más me cuesta, porque siempre me levanto como muy revuelto y es un poco fastidiado. Voy todos los días a la universidad en taxi, llego, estoy dos o tres horas porque solamente me matriculo de la mitad de asignaturas, y vuelvo para casa a las 11 o a las 12. Durante el resto del día estoy en mi cama o estudiando, o viendo la tele o hablando por teléfono, que tengo a mis amigos fritos. Y luego pues ayudo a mi hermana con sus estudios. Depende del día. Pero sí suelo estar siempre en casa. Luego me acuesto bastante tarde. Y luego rezo todos los días, me pongo un poco la radio y me duermo.
Andrés Marcio, durante su entrevista con El Debate
–Qué importancia tiene la fe en su vida?
Fundamental. Yo tengo claro que por Dios sigo vivo. Ha habido muchas veces que he estado al filo de morirme, siempre me he salvado y todavía me sigo salvando. Estoy seguro de que es por él. E incluso en los momentos más complicados en los que más miedo podría haber sentido. He sentido tanta paz que estoy convencido de que es de Dios al 100 %.
–¿Cómo hace para no perder la sonrisa?
Hay días que la pierdo porque es inevitable. Hay días malos. Intento fijarme en cosas que a lo mejor cualquier persona no aprecia. Damos por hecho el día a día. Vivir un día más o simplemente seguir viviendo es un regalazo. Y más cuando por mi enfermedad lo normal sería que no estuviese vivo. Yo la ESO o el bachillerato lo he estudiado desde casa, sin compañeros. Ir a la universidad era algo impensable para mí. Y ya solamente poder salir, estar con mis amigos de clase, con mis compañeros, trabajar, estar contigo aquí hoy... Me hace una ilusión tremenda. Somos unos privilegiados por poder vivirlas.
–Es usted un influencer de éxito. Tiene más de 20.000 seguidores en Instagram, 24.000 en TikTok. ¿Por qué decidió meterse en el mundillo de las redes sociales?
Me encantan las redes. me encantan. Desde pequeño me gusta mucho la cámara. Hace años yo quería enseñar a la gente cómo vivía con la enfermedad. También se pueden hacer muchas cosas, aunque sea de otra manera. Es enseñarles eso, esa otra manera para que no se rindan. Y cuando entré en la universidad hablé con un amigo, Gonzalo, de clase, que llevaba un montón y le dije: 'Estoy pensando hacer esto'.
Andrés Marcio es uno de las 10 personas en España que tiene la enfermedad de la laminopatía
Hace año y medio más o menos subí un video de introducción. Se petó una locura. Grabé con la reina Letizia, con los del Atleti y luego hay gente que te escribe. Después de un año o así, Gonzalo se fue fuera por trabajo y empecé con Jaime. Justo este mes cumplimos un año de matrimonio en las redes y la verdad es que estoy encantado porque tengo a los mejores amigos del mundo. Por cierto, déjame decirlo, toda la gente que vea este vídeo que me siga en @andresmarcioolona en TikTok e Instagram porque van a flipar.
–¿Cómo organiza el contenido que sube a redes y por qué decidió utilizar el famoso 'ey, tú' para introducir los vídeos?
Al final ha dado que hablar el 'ey, tú'. A la gente le gusta. Eso fue cosa de Gonzalo, que me dijo el primer día que había que buscar un saludo que atrajera a la gente y que fuera diferente al resto. Se le ocurrió. Luego yo añadí el nicho.
Y en cuanto a la organización del contenido, lo hago con Jaime todos los días. Llamadas de hora y media sin parar de hablar. Y siempre decimos: 'Vamos a subir este vídeo el martes'. Suelo subir dos, tres o cuatro vídeos por semana y es un poco sobre la marcha. Vamos organizando según surjan cosas.
–Ha dicho que estudia periodismo. ¿De dónde viene su vocación por el oficio? ¿Y por qué eligió el CEU para estudiar la carrera?
Yo creo que ya te has dado cuenta de que me encanta hablar. Ya desde pequeño se veían cosas. Aparte siempre he sido muy preguntón. Me gusta enterarme de todo y tampoco tengo vergüenza en hablar en público. Lo tuve claro desde pequeño.
–¿A qué aspira como periodista? ¿Cuál es su máxima ilusión?
Seguir trabajando en la radio. Me encanta trabajar en la tele, que me gusta incluso más que la radio y ya estuve un tiempo. Ahora lo he dejado un poco, pero me encantaría volver a trabajar en la tele y me gustaría dar la noticia de que se ha encontrado la cura de mi enfermedad. Me encantaría.
El Atlético de Madrid y la relación con el fútbol
–He visto que es un aficionado incondicional del Atlético de Madrid. ¿De dónde le viene la pasión rojiblanca y cuál fue su mejor experiencia como colchonero?
Soy un poco traidor. Porque he sido del Madrid, del Barça y del Atlético. Primero fui del Madrid por mi padre, lo típico de pequeño. Después del Barça, porque cuando ganamos el Mundial la mayoría eran del Barça. Y luego del Atleti, porque mis amigos del cole eran colchoneros. Y a partir de ahí me fui enganchando. Pero me encanta el Atleti. Mi mejor recuerdo fue ganar la primera Liga, la que vi con Diego Costa, Koke, el gol de Godín en el Camp Nou.
–Hablando un poco de actualidad. ¿Cree que la Copa del Rey se vuelve para Madrid 13 años después? ¿Y cómo ve al equipo en Champions, la ganará por fin?
Yo soy muy crítico con el Atleti, sobre todo con Simeone. Yo creo que lo mejor es que se marche ya este verano, porque, para la plantilla que tenemos, hay que dar mucho más. Y creo que falta un poco de exigencia. Porque a veces el equipo se conforma con ser tercero o cuarto. No me convence mucho su forma de jugar. Es verdad que este año en Copa hemos hecho un buen papel y es posible que la ganemos contra la Real Sociedad en Sevilla. Y en Champions, yo creo que el Barça es el mejor equipo de Europa y si ocurre lo normal, el Atlético tiene muy complicado para pasar, la verdad.
–Antes mencionó a Simeone y descubrí que es entrenador de fútbol. ¿Por qué decidió dar ese paso?
En el fondo he hecho de todo. A mí de pequeño no me gustaba nada el fútbol, lo aborrecía, pero cuando ganamos el Mundial en 2010, me enganché. Me vi y dije: 'hombre, futbolista no voy a poder ser. Va a ser que no. Y digo pues oye, entrenador, entrenador'. Y en cuarto de ESO, estuve un año sin estudiar porque acabé muy quemado y lo pasé bastante mal. Me saqué el curso de entrenador en modalidad semipresencial. Hice un curso teórico online y luego fui al examen práctico, que lo hice con la Federación Madrileña de Fútbol. Después, te obligaban a hacer seis meses de prácticas en un equipo infantil de niños y lo hice con la escuela Breogán. Fue espectacular, la verdad. Una experiencia para mí inolvidable.