Edward Dunbar del equipo Pinarello durante una fuga en la 19ª etapa de la Vuelta ciclista España entre Vélez-Málaga y Peñas Blancas
Dunbar se impone en Peñas Blancas y Mas resiste al ataque de Roglic
El grupo de favoritos entró unido en meta a 5,10 del vencedor; sin cambios en la general antes de que tenga lugar la etapa reina de la Vuelta
Enric Mas y la semana en la que puede confirmar que está en el mejor momento de su carrera deportiva
Eddie Dunbar (Pinarello) se coronó con su tercera victoria en la Vuelta a España al conquistar la decimonovena etapa, disputada entre Vélez Málaga y Peñas Blancas, de 210,8 km, en la que Enric Mas controló los ataques de sus rivales para retener con solvencia el jersey rojo de líder. El irlandés, de 30 años, ya ganó hace dos años sendas etapas en Picón Blanco y Padrón, y no hubo dos sin tres. El irlandés sufrió un atropello a principios de temporada y a punto estuvo de no acudir a la Vuelta, pero el sacrificio valió la pena y volvió a levantar los brazos.
Lo hizo hundiendo en la miseria al colombiano Santiago Buitrago, segundo en meta a 14 segundos. El bogotano había atacado a 2,1 km de la cima, pero no remató. Lo atrapó Dunbar a 500 metros de la línea y la cruzó en 5h.00.54, a una media de 42,1 km/h. Golpe duro para el rey de la montaña. Otra vez segundo. Desesperación.
El grupo de favoritos subió unido, sin grandes revueltas en las pendientes de Peñas Blancas. Enric Mas, siempre seguro de sí mismo, no perdió los nervios. El Red Bull de Roglic trató de atacar al español, pero sin consistencia alguna. Los hombres de la general entraron a 5.10 de Dunbar. De la mano. Mas y Roglic, y quien se apunte, lo dejaron para este sábado en la etapa reina. Etapón para fijar la foto final de la Vuelta. Al festival de puertos por Sierra Nevada entrará Mas con 1.37 minutos de adelanto sobre Roglic y 3.01 respecto a Felix Gall.
La etapa más larga de la presente edición se animó nada más salir de Vélez Málaga, la capital de la Axarquía. Por delante, tres puertos, el último el acceso de meta, donde los favoritos debían verse las caras. Más de 4.000 metros de desnivel ofrecían dureza, pero todo dependía de la actitud del pelotón el día después de la crono.
Tardó mucho en formarse la escapada del día. Muchos lo intentaron, pero solo cuajó a 55 km de meta con 17 hombres al comando, cuando la ventaja con el pelotón era de 4.2 minutos. Delante rodaba el colombiano Buitrago con su maillot de la montaña, también el campeón de España Marcel Camprubí, Castrillo, un hombre del Movistar para defender el maillot rojo de Enric Mas.
Ninguna escapada peligrosa
Ningún elemento peligroso para la general, el mejor clasificado, el escritor y filósofo Guillaume Martin, figuraba a más de 21 minutos. El pelotón acabó por dar luz verde a la expedición, su escenario, en tal caso, sería el ascenso final a Peñas Blancas. Así que los rebeldes coronaron los puertos de las Abejas (2a, 14,6 km al 4,3) y del Viento (2a, 13,1 km al 3,7).
¿Algún ataque lejano al líder?. Ese método aún no lo ha probado nadie en la Vuelta. Si acaso un amago del guerrillero ecuatoriano Richard Carapaz en el segundo puerto, pero el Movistar echó abajo el intento. Sin riesgo no hay gloria, pero el líder y su equipo gobiernan con mano de hierro.
La victoria estaba en la fuga. Al paso por Estepona, a 24 km de meta, la ventaja superaba los 7 minutos. Las estrategias empezaron a desplegarse para el ascenso final a Peñas Blancas (1a, 18,7 km al 6,6), en pleno Paraje Natural de los Reales de Sierra Bermeja, un puerto largo cuya cima conquistaron entes König (2013) y Richard Carapaz en 2022.
Mientras el Red Bull de Roglic tiraba al frente del grupo principal, Buitrago arrancó a 13 de meta. Se llevó a rueda a dos hombres del Pinarello, Dunbar, doble ganador de etapa en la Vuelta, y Gloag, además de Urko Berrade, del Kern Pharma, equipo que trata de sobrevivir ante la ausencia de patrocinador para 2027.
Buitrago, con su maillot de puntos azules, lleva muchos días persiguiendo un triunfo de etapa. Cansado de ser segundo, atacó a 2,2 km de la cima y en principio abrió hueco. Por detrás cedieron Gloag y Berrade, pero se resistió Dunbar. El irlandés subió como un tiro, atrapó a Buitrago, le 'quitó las pegatinas' de la bici al colombiano y se fue a meta. A levantar los brazos. Eufórico, feliz. Todo lo contrario que el corredor de Bogotá, desesperado, sin palabras. El maillot de la montaña, sin triunfos, no sabe igual.