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Valentina Cavallar, en una imagen de archivo

Valentina Cavallar, en una imagen de archivoInstagram Valentina Cavallar

Una ciclista denuncia que pasó un test antidopaje en una habitación junto a su madre muerta

La ciclista austriaca Valentina Cavallar, integrante del equipo SD Worx-Protime, ha relatado una de las experiencias más duras de su vida, lo que considera que ha sido un maltrato y una falta de respeto a la memoria de su madre. Según explicó en sus redes sociales, se vio obligada a atender un control antidopaje sorpresa en su domicilio apenas unas horas después del fallecimiento de su madre, que se encontraba muerta en la habitación de al lado.

La corredora decidió poner fin a su temporada antes de lo previsto tras disputar el Tour de Francia, alegando motivos personales. Ahora ha compartido el motivo de su ausencia y el impacto que tuvo aquella pérdida, acompañada de una crítica al modo en que se desarrolló el control. «Perder a mi madre en septiembre ha cambiado la forma en que veo la vida para siempre», escribió Cavallar para comenzar a relatar lo sucedido.

La ciclista reflexionó también sobre cómo una tragedia familiar puede cambiar las prioridades: «Puedes pasar gran parte de tu vida persiguiendo metas, empujando tus límites, midiendo el éxito en resultados, victorias y logros. Pero perder a alguien que amas te hace darte cuenta de lo poco que realmente importa al final».

El momento más delicado de su relato llegó al explicar que el control antidopaje se realizó en su casa cuando todavía estaba asimilando la muerte de su madre. La deportista aseguró que comprendía la importancia de las pruebas para garantizar la limpieza de las competiciones, pero consideró que la situación requería una mayor sensibilidad. «Apenas unas horas después de que mi madre falleciera, tuve que someterme a un control de dopaje en casa, en la habitación junto a donde estaba ella», denunció.

Cavallar aseguró que nunca ha cuestionado su responsabilidad como deportista profesional ni la necesidad de combatir el dopaje. Sin embargo, lamentó que el procedimiento se produjera en unas circunstancias que, según sus palabras, hicieron todavía más difícil afrontar el duelo. «Entiendo la importancia del deporte limpio, y siempre he respetado la responsabilidad que conlleva ser deportista profesional. Pero en ese momento, claramente no estaba pensando en ciclismo, era una hija que acababa de perder a su madre», explicó.

La austriaca calificó lo sucedido de «profundamente doloroso» e «irrespetuoso hacia mi familia», y consideró que el control estuvo fuera de lugar por el momento en el que se llevó a cabo.

Más allá de su experiencia particular, la ciclista quiso trasladar un mensaje sobre la dimensión humana del deporte profesional. A su juicio, la exigencia competitiva y los protocolos que acompañan a los atletas no deberían hacer olvidar que también atraviesan situaciones personales difíciles. «Fue un momento que me hizo reflexionar sobre lo fácilmente que podemos olvidar que detrás de cada deportista hay un ser humano con una vida, una familia y emociones que no simplemente desaparecen cuando comienzan las responsabilidades del deporte profesional», señaló.

Cavallar cerró su reflexión defendiendo tanto la limpieza de las competiciones como la importancia de actuar con empatía ante situaciones excepcionales. «Creo en el deporte limpio. Pero también creo que la humanidad, la compasión y el respeto nunca deben ser olvidados», concluyó.

Del remo al ciclismo

La historia deportiva de Cavallar también destaca por su cambio de disciplina. La austriaca compitió en remo en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 antes de dar el salto al ciclismo profesional. Esta temporada había conseguido una meritoria novena posición en el Giro de Italia femenino y posteriormente tomó la salida en el Tour de Francia, aunque no pudo completar la última etapa. Tras esa participación, dejó de competir por motivos personales.

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