Jugadores del Shakhtar Donetsk, principal equipo de fútbol de Ucrania
El fútbol en Ucrania un año después de la guerra: partidos de cuatro horas y símbolo de resistencia
La liga regresa este lunes al país pendientes de los refugios, a los que tienen que entrar los futbolistas cuando suenan las alarmas
Un año después de la invasión ordenada por Vladímir Putin, Ucrania sigue aguantando y una de las mejores muestras de que el ánimo no decae y de que intentan salir adelante de todas formas es el fútbol.
Desde el pasado verano Volodímir Zelenski entendió que el fútbol, el deporte más seguido en el país, tenía que servir para levantar el ánimo de la nación y dar así un potente mensaje a Europa. El fútbol tiene esa capacidad de dar a conocer lo que pasa fuera de un estadio y al menos aquí se ha apoyado de forma incondicional a Ucrania: sus equipos siguen jugando a nivel nacional y continental y los clubes rusos están excluidos de toda competición.
Un año después de la invasión en Ucrania se sigue jugando al fútbol. La liga regresa justo este lunes después de dos meses y medio parada no por la guerra, sino por las bajas temperaturas que sufre el país siempre por esta época. La liga ucraniana se retoma ya con el sorprendente Dnipro en cabeza sacando cinco puntos al Shakhtar Donetsk, el mejor equipo de Ucrania o al menos el más internacional.
Muchas diferencias hay respecto a una liga normal. En Ucrania se sigue jugando al fútbol de forma profesional (una liga que hasta la guerra era una de las mejores de Europa) y pendientes de las alarmas y los refugios antiaéreos. Hay una frase que suena de vez en cuando y que es el código para saber que puede haber problemas: «¡Atención! ¡Alarma aérea! ¡Pedimos a todos que acudan al refugio!». Si esto se escucha por megafonía es que algo va mal, es que puede haber un ataque ruso. Y el fútbol se para.
Partidos de hasta cuatro horas
Es por esta razón por la que hay partidos que duran hasta cuatro horas. Ha habido encuentros que han llegado a pararse dos horas por este motivo: en el momento en el que suenan las alarmas todo se para y todo el que está en el estadio se tiene que ir a esos búnkeres. Pese a los masivos bombardeos aéreos rusos los 16 equipos ucranianos que componen la liga han disputado la mitad exacta del campeonato: 15 de 30 jornadas.
No hay prácticamente dinero en la liga ucraniana ahora, un torneo tradicionalmente curioso para jugadores extranjeros –especialmente brasileños– quienes veían aquí una forma de lanzarse en su carrera. Ahora solo disputan la liga futbolistas ucranianos porque pocos se atreven a ir allí.
Una aficionada del Shakhtar en Polonia, país donde el equipo ucraniano juega sus partidos en competición europeo
En cuanto a desplazamientos, el líder Dnipró jugó sus partidos en los Cárpatos, uno de los lugares más seguros de Ucrania; el Shakhtar en Leópolis, cerca de Polonia (y en competición europea juega en Varsovia); otros lo hacen en la capital Kiev y el caso más valiente es el del Chernomorets, que juega sus partidos en Odesa, ciudad a menudo atacada por Putin.
Así, el Gobierno ucraniano entendió muy bien que el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Y eso hace que desde este lunes vuelva a rodar el balón en un país que dio a tres balones de oro (Oleg Blokhin, Igor Belanov y Andriy Shevchenko) y que siempre fue un país con gran importancia en el fútbol.