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Lavezzi tuvo una gran carrera futbolísticaEFE

El sobrecogedor relato de un subcampeón del mundo desde el psiquiátrico: «He ido demasiado lejos»

Todo cambia de la noche a la mañana. Hace una década, Ezequiel Lavezzi era un extremo cotizado en el panorama mundial, habitual en las convocatorias de la selección argentina y, por consiguiente, presente en el Mundial de Brasil 2014 en el que la albiceleste quedó subcampeona del mundo, claudicando en la prórroga de la final ante Alemania merced a ese famoso gol de Mario Götze.

Tras abandonar la disciplina del Paris Saint-Germain en 2016 se marchó a China, dispuesto a envolverse en millones como paso final en su carrera. Se retiró en el Hebei Fortune en el año 2019. Desde entonces, su vida se ha convertido en un infierno.

Lavezzi sufre hipomanía, un estado afectivo caracterizado por un ánimo persistentemente expansivo, hiperactivo e irritable. Esta enfermedad puede llevar a la persona incluso a autolesionarse. Y para combatir ese enemigo invisible, Ezequiel recurrió al alcohol, resultando eso en un cóctel explosivo.

El pasado 20 de diciembre, en su casa en Punta del Este, Uruguay, 'El Pocho', como se le conocía habitualmente a Lavezzi, tuvo una grave pelea con su hermano. Fruto de esa paranoia producida por el alcohol y la hipomanía, Ezequiel. según testigos de la escena, «empezó a escuchar voces y creyó que lo venían a buscar o que lo estaban persiguiendo, y se asustó mucho. Tanto se asustó y tan mal se puso que agarró una tijera y empezó como a lastimarse o a intentar lastimarse con la tijera».

A raíz de estos sucesos, su hermano decidió intervenir y se produjo una desagradable pelea en la que el exfutbolista acabó «con una herida corta punzante en su abdomen y una fractura a la altura de la clavícula».

Había sido la gota que colmaba el vaso.

Tanto él como sus cercanos decidieron que era el momento de actuar y de que ingresara en una clínica psiquiátrica en Buenos Aires. Lleva internado desde el 7 de enero y no hay fecha para su alta hospitalaria. Ocurrirá cuando su vida se rehaga y la persona que una vez vuelva a lucir entre tantas capas de problemas que han aguado su personalidad.

Justo antes de ingresar al psiquiátrico, Lavezzi concedió unas palabras: «Intenté limpiarme solo en otra clínica en Buenos Aires, pero no pude. No me quedó más remedio… Es duro, pero tengo que hacerlo. Tengo que cambiar mi vida y mis hábitos. Y tengo que hacer todo eso por mi hijo. Había ido demasiado lejos».