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Luka Modric, en un partido de esta temporada con el Real Madrid

Luka Modric, en un partido de esta temporada con el Real MadridEFE

La intrahistoria del adiós de Modric: se bajó el sueldo a la mitad, pero hay que dejar sitio a los más jóvenes

Hubo lágrimas. De ambas partes. Deja de jugar para siempre en el Bernabéu el futbolista que más títulos ha ganado en el Real Madrid y uno de los protagonistas de las mayores efemérides y remontadas históricas de la última década. Para la empresa ha sido muy duro comunicar a Luka Modric que no renueva y que el Mundial de Clubes rubricará con broche de oro su andadura como jugador en la casa blanca.

Para Florentino Pérez ha sido muy difícil humanamente decirle al futbolista por el que apostó hace trece años que la última jornada de Liga será su última actuación en el Bernabéu. Sí, porque el croata no juega al fútbol, es un artista y cada vez que toca el balón protagoniza una actuación que casi nadie puede emular. Sus regates, sus fintas y sus recursos técnicos para salir de la presión de tres rivales con tres movimientos distintos es una virtud que no le hemos visto a nadie más.

¿Por qué se va si ha sido uno de los mejores en la temporada? Es la pregunta que se hace el madridismo. ¿Por qué no sigue si Mbappé, Valverde, Courtois y Modric han sido los únicos destacados en esta campaña? La entidad le renovaría con el corazón, pero no le amplía el contrato con la frialdad del análisis empresarial del futuro.

Esa es la grandeza y la crudeza del Real Madrid. Es el club más importante del mundo, el más observado y el más criticado cuando no gana. Lo hemos visto este año. El Real Madrid ha sido vapuleado por no conquistar la Champions. Ha sido fusilado mediáticamente porque ha acostumbrado muy mal a todo el planeta. Ha festejado seis Champions en once años. El éxito ha sido tan enorme que la gran noticia mundial es que el Real Madrid no celebra en este mes de mayo otra Copa de Europa.

Con ese foco universal que se concentra en lo que hace la marca Real Madrid, la pérdida de la Champions, la Liga y la Copa ha provocado una vuelta de tuerca interna muy fuerte en busca de una renovación de la plantilla que es constante pero que ahora se potencia de manera radical. Esa remodelación arrastra a los últimos mohicanos de 'la década prodigiosa' y descarta para el futuro a Modric en beneficio de la nueva generación de futbolistas.

Luka Modric, en un partido con el Real Madrid esta temporada

Luka Modric, en un partido con el Real Madrid esta temporadaEuropa Press

Es ley de vida. El Real Madrid ha tenido que desprenderse históricamente de los mejores futbolistas del mundo sin temblarle el pulso, en beneficio de la continuidad de la institución al más alto nivel. Se fue Cristiano hace siete años, como hace sesenta se fue Di Stéfano. Luego se marchó Sergio Ramos. Posteriormente dijo adiós Casemiro. Después, Benzema. Hace un año se despidieron Kroos y Nacho, tras levantar la Champions y la Liga. Ahora se van Modric y Lucas. Solo quedará Carvajal de la vieja guardia triunfal. Ley de vida.

Hay una máxima en la casa blanca: para seguir siendo grandes no puedes guiarte por el corazón y sí por la visión de futuro. Es lo que ha hecho Florentino Pérez y la dirección deportiva de la empresa Real Madrid. Se ha hecho así desde 1953, cuando la llegada de Di Stéfano hizo que Bernabéu y la nueva estrella impusieran una ambición por dominar el fútbol mundial que exigiría medidas drásticas para mantenerse en la cumbre. Modric es el último afectado. Forma parte de la lista de los quince mejores futbolistas de la historia madridista. Para muchos es el mejor centrocampista de la historia. Y ha llegado el momento de irse cuando el equipo necesita una regeneración.

Un gran título habría cambiado la situación

Modric ha disputado a los 39 años nada menos que 56 partidos esta temporada. Hoy sumará 57. Ha jugado más que en el curso anterior. Y ahora, con el Mundial de Clubes a la vista, tiene siete encuentros por delante para establecer una plusmarca. Si llega a la final en Nueva York protagonizará nada menos que 64 actuaciones vestido de blanco.

El madridismo quería que renovara. Hablemos claro. Se le habría concedido un año más si el Real Madrid hubiera ganado la Liga, la Champions o incluso si hubiera derrotado al Barcelona en la Copa. En Sevilla estuvo a seis minutos de conseguirlo. Perder todas las competiciones importantes significaba la obligación de acometer una reforma más profunda y ese cambio debería empezar por los veteranos.

La principal causa del descarte de Luka Modric es dejar sitio a la nueva generación. Xabi Alonso quiere curtir el talento de Güler. Y si viene Nico Paz, el argentino también necesita sitio, minutos. Modric les habría quitado protagonismo. Además está previsto fichar un centrocampista de nivel para que lleve la batuta del esquema. Como se observa, la revolución estructural del plantel ha comenzado por la defensa pero introduce el bisturí en el centro del campo.

Para el Real Madrid es muy duro decirle «no» a un futbolista de una calidad irrepetible que además es el extranjero más madridista del mundo. Para Florentino Pérez es muy doloroso decirle «no» a un emblema que siente tanto el Real Madrid que el verano pasado se bajó el sueldo a la mitad para continuar jugando en el equipo que ama. Había asumido que no era titular y en consecuencia no podía ganar la ficha que tenía cuando era un líder del once, cuando dio con el exterior de esa Bota de Oro ese pase estelar que Rodrygo transformó en gol frente al Chelsea, preludio de la decimocuarta.

Luka se redujo su salario incluso mucho más de lo que la empresa pensaba proponerle. Ahora se lo habría vuelto a reducir si la entidad se lo pide. Pero ya no es cuestión de dinero. El plan de la dirección deportiva es remozar la línea media en busca de una reactivación con futbolistas que deben asumir muchos cambios tácticos que exigirán una explosión de energía en las estrategias ofensivas y especialmente en las defensivas.

Un croata que casó con el Real Madrid

Para la institución es complicado decir 'se acabó' a un capitán que no compite por dinero, sino por amor al club. Ningún otro futbolista ha ofrecido históricamente reducir su salario a la mitad. La cúpula de la empresa sabe que Modric juega porque siente pasión por el fútbol y siente pasión por el Real Madrid. No son palabras bonitas en su despedida. Lo que decimos no es baladí, es cierto. Florentino Pérez, José Ángel Sánchez, Ancelotti, su hijo Davide, Pintus y todo el cuerpo técnico que ha trabajado con el croata desde hace trece años saben que es impresionante la ilusión que 'Luka' tiene por jugar en el Real Madrid, por pisar el césped del Bernabéu y por conquistar copas de Europa vestido de blanco.

El propio Modric reconoce que nunca pensó que podría encontrar un equipo que se adaptara totalmente a sus sentimientos personales. Forjó un carácter muy duro soportando los bombardeos en la guerra de los Balcanes y esa fuerza la trasladó al fútbol con una ambición por alcanzarlo todo. Esa ambición la tenía el Real Madrid desde hace muchas décadas. La entidad le ofreció el marco incomparable para explotar su ansia triunfal en el club que más la tiene. Un equipo cuyo estilo casa con su fútbol, que juega al ataque, que juega a ganar y donde solo vale ganar. Era el sitio ideal para su clase.

Todas estas ambiciones compartidas tienen una rúbrica final. La personalidad de Modric, curtida bajo los bombarderos, está definida por la mesura y la educación. Ningún rival ha criticado a Luka. Ninguna afición ha criticado a Modric. Sería despedido con una ovación en cada estadio, incluso en el Camp Nou en un clásico caliente. Esa educación se identifica también con el Real Madrid. Ha sido un matrimonio perfecto.

Volverá al Real Madrid

Ese matrimonio es total y tiene otros ingredientes generales que se extienden a la ciudad y al país. Modric ama al Real Madrid, ama a Madrid y ama a España. Pocos futbolistas extranjeros se han integrado de manera tan magnífica con un club y con una cultura. En paralelo, en el ámbito puramente deportivo, sus declaraciones públicas siempre demostraron una inteligencia y una crudeza que se alejaron de lo políticamente correcto y de las faenitas de aliño. Hizo autocrítica del equipo cuando hacía falta y dio la cara como líder del plantel. Se va un centrocampista que está en el once histórico de los 123 años de historia del Real Madrid.

Ahora jugará en Italia o en Inglaterra. Recibe propuestas de ambos sitios. Porque tiene fútbol para ello. Quiere llegar en buena forma al Mundial 2026 y despedirse allí de la selección croata con todos los honores de un mito nacional. Tranquilos, madridistas, volverá a casa. Al Real Madrid.

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