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Xabi Alonso da indicaciones a Arda Güler en un partido del Real Madrid en el Mundial de ClubesGTRES

El Real Madrid piensa que esto es culpa de Xabi Alonso: corren más, presionan y tienen actitud

  • Los hechos demuestran que el equipo tenía un margen de mejora que no se desarrolló; Alonso ha dado ilusión a todos porque, si lo hacen bien, juegan sin importar su nombre

  • El técnico ha cambiado las misiones de Güler y Bellingham, que cocinan el fútbol, y la presión conjunta facilita el robo de balón y el ataque

El Real Madrid se extrañaba hace unos meses por los datos de sus futbolistas en la Champions. Hubo partidos en los que nueve de sus jugadores corrían un kilómetro menos que todos los rivales. Aquí faltaba algo. Fallaba algo. Había una realidad de la vida. Los profesionales se acostumbran a un entrenador y muchos saben que van a jugar.

Era verdaderamente necesario un cambio de mando. Y el acierto es absoluto. Después, los resultados te pueden hacer ganar títulos o no, porque los adversarios pueden superarte, pero es indudable que Xabi Alonso ha conseguido todo lo que el club deseaba en la plantilla. El nuevo técnico ha demostrado en veinte días que estos futbolistas sí pueden presionar. Ha demostrado en veinte días que sí tienen actitud. Ha demostrado en veinte días que hasta Vinicius puede defender.

Ha demostrado demasiadas cosas en muy poco tiempo. Ha dado confianza a jóvenes como Güler y Fran García, que ahora sí se sienten más reconocidos. Ha inyectado la ilusión en la plantilla porque demuestra con hechos que juega quien rinde mejor sin importarle el nombre. La titularidad de Gonzalo por delante de Rodrygo y Brahim expresa muchas cosas. Para el guipuzcoano es más importante la necesidad táctica, quiere un nueve puro, que el privilegio de ser integrante de la primera plantilla. Han cambiado muchas cosas en el Real Madrid. Y más que van a cambiar.

El mejor punto de partida del preparador es que tiene la libertad para realizar todas las variaciones, tácticas y personales, que considere necesario. El santo y seña es claro: no se puede repetir la sensación de impotencia de la temporada pasada. Es verdad que hubo una plaga de una docena de lesiones que hoy persiste con las bajas de Carvajal, Camavinga, Militao, Mendy, Endrick y Alaba. Pero también es indiscutible que en el Real Madrid actual solo han entrado dos novedades, Huijsen y Trent, y el conjunto vence con otro ritmo de juego. Y es cierto que el vasco ha jugado todo un partido con diez hombres por la expulsión de Asencio y en estas circunstancias el fútbol desplegado y la tensión física han sido muy superiores a la que existía antes.

Para el madridismo es bonito presenciar este salto adelante ahora, pero no es agradable pensar la diferencia que hay con lo que se veía antes, porque desvela que había mucho margen de trabajo y de mejora. Sobre todo de exigencia.

El mensaje jalea a la plantilla

Lo que el tolosarra ha conseguido en veinte días recuerda lo que hizo Mourinho cuando llegó. Es una cuestión de personalidad. El futbolista escucha a un entrenador que explica que va a hacer muchas cosas y quien no se suba a este tren no jugará. Y va en serio.

Alonso ha predicado desde el primer día que la presión para robar el balón cuanto antes implica que el equipo corre menos. Por eso es importante robarlo cerca del área contraria, porque todos corren menos. El tema es tan sencillo que pocos logran aplicarlo en el césped. Xabi lo exige. Y el jugador se da cuenta de que si no lo hace perderá el sitio.

Uno de los ejemplos lo protagoniza Gonzalo. No tiene precio lo que este chico presiona sin balón. En los primeros días, miraba a varios futbolistas de soslayo porque no hacían la presión con la insistencia que él deseaba. Les miraba para ver las caras que ponían. Pero las consecuencias fueron rápidas. Quien robaba y hacía su trabajo técnico bien tenía más opciones de jugar.

El guipuzcoano unió esa exigencia defensiva con misiones constructivas que cambiaban la misión en el campo a hombres como Bellingham y con charlas particulares que ilusionaron a muchos hombres que con Ancelotti no tenían tantas opciones. Güler, Ceballos, Fran García y Brahim, entre otros, han visto que pueden dar un salto adelante y ser más importantes en el esquema.

Bellingham, Güler y Ceballos, en la sala de máquinas

Las novedades son importantes y se han notado muy pronto. Bellingham ha regresado a su cometido de centrocampista puro, el que tenía en Alemania, y genera fútbol por los interiores para enlazar con los delanteros. Güler y Ceballos viven una transformación mayor: son los directores del juego. El turco se ha ganado la titularidad y el sevillano entra a potenciar ese trabajo en las segundas partes.

Arda Güler disfruta de una redefinición personal que marcará su futuro como futbolista. Ancelotti ya retrasó su posición y dejó de ser media punta para convertirse en interior. Ahora, Alonso le ha colocado en el centro del sistema. Lleva la batuta y le ha dicho que para sacar siempre el balón y crear el juego del conjunto se coloque por delante de los centrales y muy cerca de ellos. Así se empleaba el propio Xabi Alonso cuando era el director de Mourinho en el césped.

Dani Ceballos realizó esa misma labor con Ancelotti durante un tiempo hasta que una lesión cortó su evolución. Ahora ha vuelto a ejercer ese trabajo de creación. No es titular, pero se integra en las segundas partes para inyectar una nueva dosis de energía y ejecutar esa dirección con calidad y un alto ritmo físico.

Fran García, el reconocimiento

Un ejemplo claro de reconocimiento por medio del trabajo es Fran García. El entrenador le ha mantenido como titular fijo en el lateral izquierdo y su evolución ha sido excelente. Su caso evidencia que solo necesitaba recibir la confianza del técnico para ofrecer todas sus prestaciones. Ancelotti nunca le dio esa confianza, aunque su hijo Davide sí apostaba por el manchego. Ahora es titular.

Físicamente, es un portento de velocidad y resistencia y esa virtud es esencial en la estrategia de Alonso, que requiere unos laterales que suban y bajen sin descanso. Si viene Álvaro Carreras, luchará por el puesto, pero habrá partidos para los dos, porque tendrán 65 encuentros por delante.

Brahim también se siente bien con el nuevo entrenador. Le ha dicho que cuenta con él. Tendrá su sitio como revulsivo en el ataque. Va a renovar. Su rapidez, su regate y su juego vertical revolucionan el avispero cuando más se necesita.

Los jóvenes ven la luz verde

Un capítulo fundamental en este cambio es el salto adelante que da la cantera. Una de las cosas que menos gustaba en la casa en los últimos tiempos era que Ancelotti no creía en los jóvenes. Ni en los que tenía en su plantilla, como Güler y Endrick, ni en los que estaban en el Castilla. Xabi ha venido a remodelar todos los conceptos. Desde que atisbó que sería el entrenador del Real Madrid se informó del rendimiento de todos los chavales en una casa que conoce bien y en la que mantenía muchos contactos. Su primer espada en el cuerpo técnico, Sebas Parrilla, trabajó muchos años en Valdebebas y tenía los mejores informes.

Por ejemplo, Alonso lo sabía todo del crecimiento exponencial de Gonzalo, goleador y sobre todo delantero de combinaciones y de presión defensiva incansable. Cuando le ha hecho titular es por algo. El muchacho ha demostrado muchas más cosas. Remate, pase de gol, desmarques, iniciación de jugada y una mosca cojonera para los defensas.

Jacobo Ramón y Víctor Muñoz son otras de sus elecciones. Jacobo pretender ser el quinto central. Víctor es un extremo izquierda clásico y lo lógico es que sea cedido para que se curta en Primera. Otros chicos son observados por el batiscafo del cuerpo técnico y muchos se entrenan con él en Estados Unidos. Uno de los elegidos, Joan Martínez, se quedó en Valdebebas para progresar mejor tras su grave lesión de rodilla. Todos están bajo la lupa del guipuzcoano. Y si rinden en su evolución constante, estarán con él.

Alonso lo ha cambiado todo. Lo más importante es que ha ilusionado a cada jugador. Les ha dicho que quien funcione en la doble misión creativa y defensiva, tendrá un lugar en su equipo, sin jerarquías. Lo ha dejado patente desde el primer momento. Luego, los resultados dirán, pero es indudable que todos los futbolistas se han puesto en tensión y ya no hay titularidades seguras.