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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el l ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor TorresEuropa Press

El gigantesco coladero sanchista de la Ley de Memoria incluye a quienes emigraron a América por «cualquier motivo desde el siglo XIX»

César Mogo, senador socialista y responsable del PSOE en el exterior, asegura que esa fue la «vocación reparadora de la ley». El sanchismo animó a todos los descendientes de españoles en Hispanoamérica a tramitar la nacionalidad «con independencia de las causas que provocaron el éxodo»

Un fantasma recorre América. Y no es solo la depredadora y liberticida actuación del colombiano Gustavo Petro ni de sus correligionarios como la mexicana Sheinbaum, el brasileño Lula da Silva o las agónicas dictaduras venezolana de Delcy Rodríguez y la cubana de Raúl Castro. El manifiesto «Día de Reconocimiento a las Víctimas del Exilio» del PSOE, 8 de mayo de 2025, reivindica esa fecha como el día de homenaje a las víctimas del exilio «derivado de la Guerra Civil y la Dictadura franquista», vinculándola con la victoria aliada sobre el fascismo en Europa. Pero el manifiesto asume algo más: el reconocimiento explícito del gigantesco coladero en el que Sánchez ha convertido la Ley de Memoria Democrática (LMD).

El propio Partido Socialista reconoce explícitamente que la nacionalidad derivada de la LMD ha terminado alcanzando también a descendientes de españoles emigrados por razones económicas, familiares o de cualquier otra naturaleza. Este manifiesto señala que «la vocación reparadora de la Ley de Nietos alcanzó a muchos otros que por distintas razones se vieron obligados a abandonar su tierra». Deja claro que «España no olvida a quienes marcharon lejos de nuestra tierra con independencia de las causas concretas que provocaron el éxodo».

Mención aparte merece la afirmación que refleja a quién le deben este «nuevo derecho». El manifiesto afirma que todo ello es gracias a «la voluntad política del Gobierno presidido por el PSOE (sic)». La formación política con más de 150 años de historia, férreamente controlada por Pedro Sánchez, todavía no ha comprendido que los gobiernos democráticos no los presiden los partidos, como ocurre en los regímenes comunistas. En nuestro Estado social y democrático de Derecho consagrado por la Constitución española de 1978, queda meridianamente claro que la jefatura de Gobierno es elegida por la participación de los ciudadanos en el sufragio universal para elegir los miembros de las Cortes Generales (Congreso y Senado) y son estas las que votan a quien ostenta la presidencia del poder Ejecutivo.

Colosal coladero

Elementales cuestiones de primero de democracia aparte, lo verdaderamente relevante es que, bajo el paraguas de la «Ley de Nietos» el PSOE y el Gobierno han encontrado un colosal coladero para agigantar el censo español de votantes en el exterior. Prueba de ello son las palabras del senador socialista por la provincia de Lugo y miembro de la Comisión Ejecutiva Federal, César Mogo. Como actual responsable del área de Exterior del PSOE, coordina la relación con las agrupaciones de españoles en el extranjero. El socialista lucense proclama a los cuatro vientos que la nacionalidad española que está regalando su Gobierno se amplió a todos los descendientes que desde el siglo XIX cruzaron los océanos. En este vídeo publicado por el PSOE en Uruguay, el senador socialista lo deja claro como el agua:

«España y Galicia tenían una deuda con su migración los millones de personas que desde el siglo XIX cruzaron océanos y fronteras para ganarse una vida mejor –la que no se podían permitir aquí– quisieran (sic) que sus descendientes fueran españoles como ellos. La Ley de Memoria Democrática del Gobierno de Pedro Sánchez lo hizo posible. Hasta el 22 de octubre todas las ventanillas de todos los consulados del mundo estuvieron abiertas para que los descendientes pudieran acceder a la nacionalidad española. Qué lástima que algunas fuerzas políticas, el Partido Popular, la extrema derecha, también el Bloque Nacionalista Galego, no fueran capaces de sumarse y apoyar esta ley que es un acto de Justicia para la migración española. Los socialistas la lideramos y estamos emocionados de que el Gobierno de Pedro Sánchez lo haya hecho posible».

Es el mismo mensaje con el que Mogo ha recorrido varios países de la América Austral. Preguntado en el diario argentino Página 12 sobre el balance de la Ley de Memoria Democrática por la que muchos argentinos han accedido ya a la nacionalidad española, no puede ser más explícito:

«El balance es muy positivo por varias razones. Esta ley tiene varias proyecciones. La primera es atender un derecho de los emigrantes que, durante todo el siglo XIX y el siglo XX, viajaron a distintos puntos de América. Un derecho, porque todos los que viajaban en aquellos barcos seguramente pensaban que, si algún día en el nuevo país al que iban tenían nietos, estos los trataran como españoles. Entonces, lo que nosotros hemos hecho con esta ley es hacer legal lo que es real, y lo que es real es que los descendientes de españoles en Argentina, en su inmensa mayoría, se sienten argentinos y españoles. Es un reconocimiento al aporte de la emigración, que ha sido mucho para Argentina, pero también mucho para España. La segunda dimensión tiene que ver con la identidad hispanoargentina —o argentina-española—. La ley refuerza los vínculos, que son muy evidentes, entre los dos países».

La doble misión del proselitismo sanchista

La Unidad de Mensaje de La Moncloa ha encontrado su propia mina de oro en dos filones propagandísticos perfectamente diferenciados con el objetivo de ensanchar de forma inopinada su base electoral mediante la Ley de Nietos: alimentar artificialmente el enfrentamiento guerracivilista en España iniciado por José Luis Rodríguez Zapatero y apropiarse la emigración de españoles desde hace dos siglos para movilizar el mayor número de votos posible.

Mientras el Gobierno vende en España que la LMD es exclusivamente un acto de justicia y reparación con los exiliados del franquismo y la utiliza como instrumento de polarización guerracivilista con el manido y recurrente comodín de Franco, el PSOE ha alimentado su principal granero de votos en Hispanoamérica abriendo la espita a cualquier antepasado español que hubiera cruzado el charco para tener una vida mejor remontándose doscientos años atrás.

Este salto cualitativo ha sido ocultado colosalmente en el debate público nacional. En nuestro territorio patrio las alusiones del Gobierno y de sus adláteres se refieren solo y de forma sistemática a la mayor tragedia española del siglo XIX. Gestionar como sea su inclusión acelerada en el censo español de votantes y su derecho a voto gracias al DNI digital es la prioridad nacional para Pedro Sánchez. Es además su gran baza con la que espera el casi seguro vuelco electoral que le concedería su primera victoria en las urnas en unas generales. En próximas ediciones veremos cómo pretende conseguirlo. Solo es cuestión de tiempo. A menos que la oposición y alguno de sus actuales socios que se verán directamente perjudicados consigan parar este fraude político con el que se ha engañado durante estos años a la opinión pública española del enorme coladero que supone esta ley debido a la imperiosa necesidad del Ejecutivo de generar tensión entre los españoles dentro de nuestras fronteras.

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