Álvaro Arbeloa durante el partido de Copa del Rey contra el Albacete
El Cádiz se burla de Arbeloa para promocionar su partido ante el Albacete y lo termina pagando caro
El equipo gaditano aprovechó que jugaba contra el rival que ganó al Real Madrid para lanzar un mensaje subliminal
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En el fútbol moderno la batalla por captar la atención del aficionado no solo se se libra en el césped. Las redes sociales se han convertido en un terreno más de juego, donde se busca destacar con creatividad, ironía y mensajes virales. El Cádiz CF quiso sumarse a esta tendencia en la previa de su partido contra el Albacete, pero lo que nació como una acción promocional ha generado polémica y finalmente, una derrota que dio aún más fuerza al simbolismo de la historia.
Todo comenzó con un cartel publicado por el club gaditano en sus canales oficiales. La imagen mostraba a Batman y al Jóker, caracterizados con las camisetas del Albacete y del Cádiz respectivamente. Hasta ahí, una creatividad llamativa pensada para representar la rivalidad del duelo. Sin embargo, el detalle que que desató la conversación apareció en el cinturón de Batman: un pequeño cono de tráfico colgando. Un elemento aparentemente insignificante, pero que en el mundo del fútbol y del deporte tiene un claro significado. Durante años, sectores de la afición rival utilizaron el apodo de «cono» para burlarse de Álvaro Arbeloa en su etapa como jugador del Real Madrid
La interpretación fue inmediata. Muchos usuarios entendieron que el Cádiz no solo estaba calentando el choque ante el Albacete, sino que además lanzaba una burla indirecta al entrenador del conjunto blanco, actual entrenador del Real Madrid tras la reciente sustitución de Xabi Alonso. La coincidencia temporal, alimentó aún más la lectura ya que días antes el Albacete había protagonizado una de las grandes sorpresas de la temporada eliminando al Real Madrid en la Copa del Rey, por lo que el cono de Arbeloa no era nada casual.
Las redes sociales hicieron el resto. En cuestión de minutos, la imagen se viralizó. Hubo quien celebró el sentido del humor del Cádiz y aplaudió la creatividad de su equipo de comunicación. Otros, sin embargo, criticaron que se trataba de una burla innecesaria, especialmente hacia un profesional que actualmente representa a otro club y que no tenía relación directa con el partido que se promocionaba
Cádiz y Albacete son, además, dos de los rivales de categoría inferior que en los últimos años han conseguido eliminar al conjunto blanco en Copa del Rey. En 2015, con Rafa Benítez en el banquillo, los andaluces lograron el pase a la siguiente ronda pese a perder 1-3 en el entonces llamado Carranza, por la alineación indebida de los madridistas al alinear a Cheryshev, que acumulaba una sanción de la temporada anterior.
Mientras tanto, en lo deportivo, el Albacete llegaba al encuentro con la moral disparada tras su reciente victoria. El equipo manchego había ganado prestigio y confianza después de tumbar a todo un Real Madrid, y el ambiente en el Carlos Belmonte prometía ser intenso. El Cádiz, por su parte, necesitaba sumar para mantenerse firme en su lucha por acercarse a los puestos altos de la clasificación. Sobre el papel, se presentaba un partido equilibrado, pero con un claro factor emocional a favor del conjunto local.
Jugadores del Albacete celebran el gol de la victoria durante el partido de Copa del Rey contra el Real Madrid
El Cádiz tuvo fases de dominio y generó ocasiones suficientes como para adelantarse, pero volvió a evidenciar uno de sus males recurrentes esta temporada: la falta de contundencia en los metros finales. El Albacete, en cambio, supo esperar su momento, resistió los mejores minutos visitantes y castigó en el instante justo. Un gol de Pepe Sánchez terminó decidiendo el encuentro, desatando la celebración en las gradas y dejando al Cádiz con las manos vacías.
El pitido final cerró mucho más que un simple resultado. La derrota gaditana convirtió el cartel viral en una especie de ironía futbolística: el club que había querido bromear en la previa terminó 'pagando' la osadía sobre el césped. No es la primera vez que el fútbol regala estas coincidencias narrativas, donde una provocación previa acaba transformándose en un arma de doble filo.